sábado, 16 de abril de 2022

SELECCIONES ASTRONOMIA Y ASTROFISICA


BBC ¿Qué son los “agujeros de gusano” y cómo funcionan estos atajos a través del universo?

16 abril 2022




 La idea de encontrar un atajo para viajar a través del espacio y el tiempo ha cautivado la imaginación de la humanidad desde hace mucho tiempo.

Usando ecuaciones de Albert Einstein se ha postulado la existencia de estos atajos a través del universo, para que en vez de tener que recorrer miles de años luz podamos doblar el espacio-tiempo para crear un túnel.  A estos hipotéticos atajos les han puesto distintos nombres a lo largo de la historia: Túneles de Flamm (1916), el Experimento de Weyl (1922), Puentes de Einstein-Rosen (1936) o “Agujeros de Gusano” como los llamó John Wheeler en 1957.

Para ver el reportaje Pulsar aqui

viernes, 8 de abril de 2022

LCDO. TOMÁS PANTALEÓN (Y) TAPIA

 IR AL INDICE DE LAS RESEÑAS DE LA PROMOCIÓN 32

 21 DICIEMBRE 1.920 -  8 ABRIL 1.986

MAESTRO INOLVIDABLE



Fotografía mejorada con tecnología IA elaborada por Junior Tama. 29 diciembre 2025. Gracias Junior

Reseña personal - Primera parte

Hoy 8 de abril del 2.022 se cumplen 36 años de la partida de este mundo de un excepcional maestro de literatura, el Lcdo. Tomás Pantaleón Tapia.

Quise escribir esta nota en mi blog con la finalidad de preservar su memoria y el recuerdos de sus alumnos del Colegio San José La Salle. Algunas cosas que están un poco perdidas en el vasto océano de Internet.

En primer lugar ha sido muy difícil encontrar una foto del Licenciado. La que presento aquí es un extracto de una foto de profesores del San José. Espero poder conseguir una mejor y reemplazarla.

Luego tenemos una muy bonita biografía del Licenciado escrita por Rodolfo Pérez Pimentel, en la que pueden aprenderse algunos detalles pocos conocidos de nuestro profesor. Ver mas abajo. 

Se puede encontrar un bonito poema dedicado a Tomás Pantaleón por Francisco Febres-Cordero en 1.980, posiblemente deseando buena suerte en el noviciado a su amigo .



A continuación transcribo tres poemas que he podido encontrar completos de autoría de nuestro profesor, cuya faceta de poeta, yo particularmente no conocía, y que si mi memoria no me falla él nunca hizo conocer en sus clases. Y eso que fue mi profesor en cuarto y quinto curso. 

El primero es un poema dedicado al Hno. Eusebio Arraya, querido y recordado Rector del Colegio San José.

Para una lápida

A la memoria del Hermano Eusebio Juan 

 

Era el mejor hermano, ¿No comprenden?

¿Cómo ignorar que el llano inunda el alma

Y la asfixia me cerca y al abismo

Voy cegados los ojos, ya sin lagrimas?

 

Si era padre y hermano y luz y guía

¿Qué miraré si ya todo es tiniebla?

¿Qué oiré si ya su voz toda trizada,

Bogando va en el sueño de la piedra?

 

¿Qué tocaré si ya su mano extinta

Ha perdido el calor que la animaba?

¿Si mi mano no toma en su partida

Y a mi labor no premia su palabra?

 

(Y tu sonrisa, Eusebio Juan, hermano

Si era como un milagro de tus labios,

Si era como el anuncio de Dios mismo

Invitando al amor en los humanos)

 

¿Cómo pensar si el pensamiento es loco?

¿Cómo cantar si es muerta la canción?

¿Cómo olvidarlo, en fin, si hasta el olvido

Se ha quedado olvidado en el dolor?

 

ENVIO:

Si por llorarte se me seca el llano,

Eusebio Juan, hermano, te bendigo.

Y bendigo tu estirpe de alta fronda

Y tu angélico andar de peregrino.

 

Dile al Señor, pues que su luz te alumbra,

Que una familia unirse en ti reclama,

Y que en la cola inmensa de La Salle

Mi corazón alienta su esperanza

 

Eras primer Hermano… y no comprenden

Eras primera luz … y ya no enciendes



En "Para una lápida", Tomás Pantaleón cambia el registro de la devoción mística o el amor romántico por el de la elegía. Este poema es un lamento fúnebre dedicado al Hermano Eusebio Juan, miembro de la comunidad de La Salle, y destaca por ser una de las piezas más desgarradoras y humanas del autor.

Aquí tienes el análisis detallado:


1. La Desolación de los Sentidos

Al igual que en "Regina Pacis" y "Marino Azar", Pantaleón utiliza los sentidos para estructurar su sentir, pero aquí lo hace desde la privación y la pérdida:

  • La Vista: "¿Qué miraré si ya todo es tiniebla?". La muerte del hermano apaga la luz del mundo.

  • El Oído: "¿Qué oiré si ya su voz toda trizada...?". La voz, que en otros poemas era guía, ahora está rota ("trizada") y atrapada en el "sueño de la piedra" (la tumba).

  • El Tacto: "¿Qué tocaré si ya su mano extinta / ha perdido el calor...?". La ausencia física se vuelve una presencia fría y tangible.


2. El Conflicto con la Razón

El poema plantea una serie de preguntas retóricas que muestran la impotencia del ser humano ante la muerte:

"¿Cómo pensar si el pensamiento es loco? / ¿Cómo cantar si es muerta la canción?"

Para el poeta, la muerte de este guía espiritual no es un proceso lógico, es una ruptura del orden natural. El verso "Si hasta el olvido / se ha quedado olvidado en el dolor" es una hipérbole magistral: el dolor es tan vasto que ni siquiera existe la posibilidad de olvidar; el sufrimiento ocupa todo el espacio mental.


3. Simbolismo y Referencias

  • La Sonrisa como Milagro: Pantaleón humaniza al religioso a través de su sonrisa, comparándola con un "anuncio de Dios". No es solo una expresión facial, es un puente hacia lo divino.

  • La Alta Fronda: Al bendecir su "estirpe de alta fronda", el poeta usa una metáfora arbórea (que contrasta con su poema "Tala"). Aquí, el Hermano es un árbol protector cuya sombra y linaje espiritual siguen dando abrigo.

  • La Salle: El poema adquiere un matiz institucional y de comunidad. El autor se sitúa "en la cola inmensa de La Salle", reconociéndose como un eslabón más en la tradición pedagógica y religiosa de dicha congregación.


4. Estructura y el "Envío"

El poema sigue una estructura de lamento que culmina en un Envío, un recurso clásico de la poesía donde el autor dirige sus versos directamente al destinatario o a Dios.

  • La Petición: El poeta le pide al difunto que interceda ante el Señor para unir a la "familia" (la comunidad de hermanos o seguidores).

  • El Cierre Cíclico: El poema termina retomando la idea inicial: "y no comprenden". Es una queja ante la indiferencia del mundo o ante la propia incapacidad de asimilar una pérdida tan grande.


5. Análisis del Contraste

Es notable comparar este poema con los anteriores:

  • Mientras que en "Regina Pacis" la paz era el destino final, aquí el destino es el dolor.

  • Si en "Marino Azar" el viaje era una aventura de libertad, aquí la "partida" es un naufragio definitivo que deja al poeta "cegados los ojos".

Conclusión

"Para una lápida" es un testimonio de la orfandad espiritual. Pantaleón logra que un poema de ocasión (un epitafio) se convierta en una exploración universal sobre el vacío que deja un maestro. La figura del Hermano Eusebio Juan se eleva de lo humano a lo angélico ("angélico andar de peregrino"), dejando al poeta en una oscuridad que solo la esperanza de la fe —mencionada al final— intenta mitigar.





Como resultado de googlear Tomás Pantaleón se puede llegar a los siguientes poemas:




Regina pacis

Nadie tiene tu voz, nadie el acento
grácil y melodioso que tú tienes.
Nadie ese leve susurrar de viento
que toca mis oídos y mis sienes.

Que toca mis oídos y mis sienes
cuando dices mi nombre verdadero
y juntos, Madre, recogemos bienes
como rosas el viejo jardinero.

Nadie tiene tu andar. Nadie tu paso.
La vibrante oración de tu regazo.
La dulcedumbre ungida de tu faz.

Yo en ti venero tutelares climas.
Mi lira en tu loor tañe sus rimas.
Y hay en mi corazón latir de paz.



Este poema de Tomás Pantaleón, titulado "Regina Pacis" (Reina de la Paz), es una pieza lírica de profunda devoción mariana. A través de una estructura clásica, el autor construye un retrato místico y cercano de la Virgen María, enfocándose en la paz que su presencia infunde en el alma.

Aquí tienes el análisis detallado:


1. Estructura y Métrica

El poema se presenta como un soneto con algunas variaciones rítmicas. Está compuesto por catorce versos endecasílabos (11 sílabas), organizados en dos cuartetos y dos tercetos.

  • Rima: Es una rima consonante cuidada. Por ejemplo: acento/viento, tienes/sienes, verdadero/jardinero.

  • Ritmo: El uso de la anáfora ("Nadie tiene...", "Nadie el...", "Nadie ese...") genera un ritmo cadencioso y sosegado, imitando el susurro al que hace referencia el texto.


2. Análisis Temático y Figuras Retóricas

La Singularidad de lo Divino (Anáforas y Paralelismo)

El poema comienza subrayando la exclusividad de la figura lírica (la Virgen). El uso repetido de la palabra "Nadie" establece que no hay presencia humana que pueda compararse con la suya. No es solo una reina distante, sino una madre con atributos sensoriales específicos: voz, acento y paso.

La Intimidad del "Nombre Verdadero"

"...cuando dices mi nombre verdadero"

Este es uno de los puntos más potentes del poema. Sugiere que, ante la divinidad, el poeta se despoja de sus máscaras sociales y títulos. El "nombre verdadero" es la esencia del ser, conocida solo por la madre espiritual.

Simbolismo y Metáfora

  • El Viejo Jardinero: Pantaleón utiliza un símil bellísimo para describir la oración o la acumulación de gracias espirituales: “recogemos bienes / como rosas el viejo jardinero”. Aquí, la vida espiritual se presenta como un jardín que requiere cuidado y delicadeza.

  • La Lira y el Loor: El poeta se posiciona como un bardo clásico. La "lira" representa su talento poético, puesto al servicio del "loor" (alabanza) de la Reina.

  • Tutelares Climas: Es una metáfora de la protección. Ella no es solo una persona, es un ambiente, un refugio donde el alma está a salvo de las tormentas externas.


3. El Sentimiento Dominante: La Paz

El título "Regina Pacis" se resuelve magistralmente en el último verso. Tras recorrer los sentidos (oído, tacto, vista), el poema aterriza en el sentimiento interno:

"Y hay en mi corazón latir de paz."

La estructura del poema es un viaje que va desde el exterior (la voz que se escucha) hacia el interior más profundo (el latido del corazón). La paz no es algo estático, sino un "latir", algo vivo y constante.


4. Elementos Sensoriales

El autor apela a casi todos los sentidos para describir su experiencia espiritual:

  • Auditivo: Voz, acento, susurrar de viento, tañer de rimas.

  • Táctil: Toca mis oídos y sienes, la dulcedumbre "ungida".

  • Visual: El andar, el paso, la faz, las rosas.


Resumen de la Obra

"Regina Pacis" es una oda a la serenidad espiritual. Tomás Pantaleón logra humanizar la figura de la Virgen a través de detalles cotidianos (la voz, el caminar) para luego elevarla a un plano místico donde ella es la fuente única de la armonía del poeta.



Tala

Cuando tú dices: «¡no!...» me pongo lívido.
Una duda me nubla. Un inquilino
no esperado me habita (el testigo
de la más grande pena: del olvido).

Cuando tú dices: «¡no!...» todo se empaña:
el alma de las cosas, el fantasma
de los perdidos pasos, la alharaca
de los niños jugando, y mi lámpara.

Cuando tu dices: «¡no!...» cómo naufraga
nuestro amor... tu palabra... ¡mi palabra!


A diferencia de la serenidad devocional de "Regina Pacis", en "Tala", Tomás Pantaleón nos muestra una faceta mucho más humana, vulnerable y angustiante. El título mismo ya es una declaración de intenciones: la "tala" es el corte, la caída de lo que estaba en pie, la destrucción de una estructura (en este caso, emocional).

Aquí tienes el análisis del poema:


1. Estructura y Ritmo

El poema se construye sobre una base de reiteración rítmica. La estructura es de tres estrofas donde predomina la búsqueda de una musicalidad tensa, marcada por la brevedad de los versos y el uso de la anáfora.

  • La Anáfora como Eje: La frase "Cuando tú dices: «¡no!...»" actúa como el hacha que golpea el árbol en cada estrofa. Es el detonante del colapso emocional.

  • Encabalgamientos: El uso de frases que saltan de un verso a otro ("Un inquilino / no esperado") refleja la inestabilidad y el tropiezo emocional del yo lírico.


2. Análisis Temático y Simbología

El "No" como Sentencia

El poema gira en torno a la fuerza destructiva de una sola palabra. Ese "no" no es solo una negativa, es una fuerza que transforma la realidad física y psicológica del poeta.

El "Inquilino no esperado" (La Personificación)

"Un inquilino / no esperado me habita (el testigo / de la más grande pena: del olvido)."

Pantaleón utiliza una metáfora brillante para describir la soledad o el miedo al abandono. El "olvido" no es algo que sucede fuera, es alguien que se instala dentro de él, un extraño (inquilino) que toma posesión de su mundo interior ante la negativa del ser amado.

La Desintegración de lo Cotidiano

En la segunda estrofa, el impacto del "no" se expande hacia el exterior:

  • "El alma de las cosas": Los objetos pierden su sentido.

  • "La alharaca de los niños": Incluso la alegría ajena y el sonido de la vida (los niños jugando) se vuelven borrosos o molestos ante el dolor personal.

  • "Mi lámpara": Símbolo de la luz, la guía o la esperanza, que también se "empaña" o se apaga.

El Naufragio Final

La última estrofa es demoledora. El autor utiliza la imagen del naufragio para describir el fin de la comunicación.

  • "nuestro amor... tu palabra... ¡mi palabra!" La gradación es descendente: primero muere el "nosotros" (el amor), luego el mensaje del otro, y finalmente la propia voz del poeta. El silencio absoluto es el resultado final de esa "tala".


3. Contraste de Estilo

Es fascinante observar cómo Pantaleón cambia su paleta de colores entre este poema y el anterior:

  • En "Regina Pacis", el lenguaje es elevado, armonioso y lleno de "bienes" y "rosas".

  • En "Tala", el lenguaje es seco, pálido ("lívido") y angustiante. Aquí no hay "latir de paz", sino una duda que nubla y una pena que habita.


4. Figuras Retóricas Destacadas

  • Polisíndeton (repetición de conjunciones): Al enumerar lo que se empaña ("el alma... el fantasma... la alharaca... y mi lámpara"), el poeta ralentiza el ritmo, obligándonos a sentir el peso de cada pérdida.

  • Imágenes Sensoriales: El paso de lo visual (lívido, nubla, empaña) a lo auditivo (la alharaca, la palabra) refuerza la sensación de una crisis que consume todos los sentidos.

Conclusión

"Tala" es un poema sobre la fragilidad del vínculo humano. Mientras que en su poesía religiosa el "Nombre" da vida, aquí la "Palabra" (el no) la quita. Es un retrato crudo de cómo un rechazo puede desmoronar no solo una relación, sino la percepción misma del mundo que rodea al individuo.


Marino Azar

A Lydia -la mi amor-es la afición

Almar furente debo.

 Nadie como las novias y el amor

para asirnos a un lance verdadero,

para darnos a Dios en su extendida

cosecha de luceros.

 

Y es de mi amor el mar de los navíos

el mar y sus convólvulos ignotos

el mar y sus selváticas mareas

el mar y sus pequeñas raras vidas

hechas de polen y agua y de monedas

de valor ignorado y de naufragios

 

A veces, liberado del pequeño mundo en que habito,

tomado de la mano por un ciego destino

de milagro, lanzo al mar mi velero de mil velas;

lentamente, lenta, calladamente

van perdiendo su forma, litorales,

islas del verde asidas, faros fantásticos.

 

 Nadie detiene al mar, nadie a la nave.

Y yo mismo recorro los confines

del agua rumorosa, calo la noche-mar,

al cielo oscurecido doy candiles,

lumbre a la pipa,

y a mi canción ese aire marinero

que Lydia – la mi amor – una noche

de tantas, antes de irme a la mar,

 me enseñó con su voz de alegoría…. 


En "Marino Azar", Tomás Pantaleón despliega una lírica donde el erotismo y la náutica se funden. El poema es un viaje metafórico donde el amor por "Lydia" no es un puerto estático, sino un océano dinámico, peligroso y fascinante.

Aquí tienes el análisis detallado:


1. La Dualidad del Título y la Dedicatoria

El título sugiere una "suerte" o un "destino" marítimo (azar), pero también la figura de un marinero entregado a la fortuna. La dedicatoria a Lydia —la mi amor— establece desde el inicio que el viaje no es geográfico, sino sentimental. El amor es el motor que lanza al poeta a "almar furente" (al mar embravecido).


2. Análisis por Secciones

El Amor como Vínculo Divino

En la primera estrofa, el autor eleva el sentimiento terrenal a una categoría espiritual:

  • "Asirnos a un lance verdadero": El amor de pareja es lo que da autenticidad a la existencia.

  • "Darnos a Dios": Pantaleón sugiere que a través del amor humano se llega a la "cosecha de luceros" de lo divino. Hay una conexión mística entre el ser amado y el Creador.

La Naturaleza del Mar-Amor

La segunda estrofa es una enumeración caótica y hermosa de lo que significa amar. El mar aquí es una metáfora de la complejidad emocional:

  • Convólvulos ignotos y selváticas mareas: El amor tiene partes desconocidas y fuerzas salvajes.

  • Polen, agua y monedas: Una mezcla de lo orgánico, lo elemental y lo valioso pero "ignorado".

  • Naufragios: Al igual que en su poema "Tala", el autor reconoce que el amor conlleva el riesgo inherente de la pérdida.

El Éxtasis del Viaje (La Evasión)

"lanzo al mar mi velero de mil velas"

Esta sección describe el acto de liberación. El poeta deja atrás el "pequeño mundo" (la rutina, lo limitado) para adentrarse en lo infinito. La repetición de "lentamente, lenta, calladamente" ralentiza el ritmo del poema, creando una sensación de hipnosis o de trance marítimo donde los litorales (la realidad sólida) pierden su forma.

El Retorno a la Voz de la Amada

El cierre del poema conecta el viaje con el origen. El poeta, aunque recorre los "confines del agua", lleva consigo la esencia de Lydia:

  • La pipa y los candiles: Elementos que aportan calidez y luz en la inmensidad de la "noche-mar".

  • Voz de alegoría: Lydia no es solo una mujer; es un símbolo, una enseñanza. Ella es quien le dio el "aire marinero" a su canción. El viaje ocurre en el mar, pero la música y el ritmo los puso ella.


3. Figuras Retóricas y Estilo

  • Anáfora: La repetición de "el mar y sus..." en la segunda estrofa refuerza la inmensidad y la diversidad del sentimiento.

  • Metonimia: "Lumbre a la pipa" y "al cielo oscurecido doy candiles" evocan la figura clásica del lobo de mar, humanizando la experiencia metafísica.

  • Imágenes Surrealistas: "Islas del verde asidas" y "faros fantásticos" otorgan al poema una atmósfera de ensueño, casi onírica.


4. Conexión con la Obra de Pantaleón

Es interesante notar cómo este poema combina elementos de los dos anteriores que analizamos:

  1. De "Regina Pacis": Toma la voz femenina como guía y la elevación a lo divino.

  2. De "Tala": Toma el concepto del "naufragio", pero aquí no es un final trágico, sino una parte aceptada del "azar" de amar.

Conclusión

"Marino Azar" es una celebración de la entrega absoluta. Para Pantaleón, amar a Lydia es convertirse en navegante; es aceptar la inmensidad, el riesgo y la belleza de lo desconocido, sabiendo que la voz de la amada es la brújula que permite convertir la noche en canción.







En mi investigación con google, se puede concluir que el Lcdo.Pantaleón escribió otros poemas que cuyos títulos fueron:


Oración por mi falta de dones

Estancia

En un album

Ha retornado

Canto general de Dios

Oh Soledad, asidme

Sagrado río

Superación del hombre

Luis Fernando

Los heroes

A San Juan Bautista de la Salle

Lección de Colombia

Vasco Muñoz

Nada vislumbro

Valmería

Hacia adentro

A la memoria de Hector Hugo Pauta

Elogio


Todos estos poemas son mencionados en el índice de su libro Sangre Hendida de 1.958. Hay otro libro que es referenciado Tomás Pantaleón como su autor titulado Dejad que muera el odio de 1.949.


Bueno, esto es todo lo que quiero recoger por el momento.


A continuación vendrían todos los buenos recuerdos y anécdotas que uno puede tener de un gran maestro como fue Tomás Pantaleón con quien llegamos a tener una relación de amistad, y que comentaremos de aquí en adelante cada año que lo recordemos en esta fecha.


Que los mejores recuerdos de Tomás Pantaleón sean por siempre una bendición en la vida de quienes fueron sus amigos y alumnos. 



Reseña personal - Segunda parte


(Trabajo pendiente)




Junior Tama, ha compartido algunas de sus experiencias con el Lcdo. Tomás Pantaleón a través de su facebook. 

30 diciembre 2025

Pueden ir a la reseña del facebook de Junior en el siguiente enlace:


Le he pedido permiso para compartirlas también en este blog. Esto fue lo que escribió Junior:

Hoy quiero compartir algo profundamente significativo para mí —y sé que para muchos de ustedes también.

Estas imágenes corresponden a una carta escrita el 10 de enero de 1981, a punto de cumplir 45 años, por nuestro querido Maestro de Literatura del Colegio San José La Salle, el Licenciado Tomás Pantaleón Tapia.





Releerla hoy es volver a encontrarse con un educador auténtico: un hombre de letras, de profunda sensibilidad humana y espiritual, exigente pero cercano, de esos maestros que no solo enseñaban literatura, sino que formaban criterio, carácter y amor por la palabra.

Tomás Pantaleón Tapia (1920–1988), guayaquileño, fue poeta y catedrático. Su huella no quedó grabada en grandes titulares, sino en algo mucho más valioso: la memoria agradecida de sus alumnos. Hay maestros que no necesitan monumentos; viven en quienes los recuerdan.

Quienes pasamos por sus aulas aún evocamos su personalidad singular, su ironía fina y su autoridad natural. Cuentan —y muchos lo escuchamos— que cuando un estudiante le preguntó cuál sería el texto guía para la asignatura de Literatura, él, golpeando las dos palmas de sus manos y en una alegoría casi española, respondió con absoluta convicción e irreverencia:

«El texto soy yo».

A lo que el alumno, sin medir consecuencias, replicó:

«¿Y por qué página vamos?»

Más allá de la anécdota, esa escena resume una forma de enseñar: el maestro como libro vivo, como referencia, como ejemplo.

Comparto esta carta con respeto y gratitud. Ojalá que, al leerla, les despierte los mismos recuerdos, emociones y silencios agradecidos que a mí.

Gracias, Maestro.
Por la palabra, por el ejemplo y por la vocación.











El siguiente poema se lo escribió Francisco "El Pájaro" Febrescordero, a su memoria, cuando falleció nuestro Maestro Tomás Pantaleón Tapia. (El podema está compartido mas arriba en esta reseña)

Entre sus muchas enseñanzas, recuerdo con especial nitidez cómo nos introdujo en el mundo de la prosa y la poesía, y en el uso preciso de las figuras literarias: la metáfora, la hipérbole, la anáfora, la ironía, el epíteto… y también aquella figura denominada antonomasia, misma que en términos sencillos, equivale a un apodo o mote.

Para explicarla, como solo él sabía hacerlo, un día se llevó las manos a la boca —como quien llama a alguien desde una puerta— y, exagerando la escena para que nadie la olvidara, lanzó el ejemplo en voz alta, gritando "a careculo".  La coincidencia quiso que, justo en ese instante, pasara por el pasillo uno de sus más notorios detractores, el recordado abogado Francisco Arellano Raffo, a quien muchos llamaban el loco Arellano. El aludido se detuvo, se dio la vuelta, y respondió con un exabrupto que prefiero no reproducir íntegramente.

Con obviedad, el aula estalló en carcajadas.

Pero, más allá del episodio —hoy impensable en una clase—, lo que quedó grabado fue la lección: las figuras retóricas no se memorizaban, se vivían. Nunca más olvidamos aquella figura, ni la manera en que el Maestro lograba que la literatura se nos quedara para siempre.

Así enseñaba Tomás Pantaleón:
con palabra, con presencia, con inteligencia…
y, cuando hacía falta, con una inolvidable puesta en escena

Y cómo no recordar cuando Tomás Pantaleón explicaba La Divina Comedia de Dante. No era una clase convencional ni una simple lectura guiada. Desde el primer momento lograba que el aula dejara de ser aula y se convirtiera en camino. La voz marcaba el ritmo, la palabra abría puertas, y de pronto ya no estábamos leyendo a Dante: estábamos dentro de la obra.

El Infierno no era solo un concepto literario ni una enumeración de círculos; era un descenso vivido, paso a paso, con sus sombras, sus culpas y sus símbolos. Nos hacía sentir el tránsito, la gravedad moral de cada escena, como si avanzáramos junto a Dante, guiados por Virgilio, entendiendo no solo el texto, sino su sentido profundo. La explicación no se quedaba en lo académico: se volvía experiencia, atmósfera, introspección.

Así enseñaba el Maestro: sumergiéndonos en la literatura, haciéndonos partícipes de ella, logrando que cada verso tuviera peso, imagen y emoción. La obra dejaba de ser un libro distante para convertirse en un viaje compartido, imposible de olvidar.

Finalmente, y para no cansarlos en este justo homenaje a una pedagogía que ya no abunda, cómo no evocar también cuando nos llevaba a los territorios épicos de La Ilíada y La Odisea. No eran relatos lejanos ni nombres difíciles: eran gestas vivas. Troya, Aquiles, Héctor, Ulises, el honor, la ira, el destino y el retorno se desplegaban ante nosotros como si estuviéramos presenciándolos. La voz del Maestro daba cadencia a los versos, detenía el tiempo para explicar un gesto, un acto heroico, una decisión humana, y de pronto comprendíamos que aquellas epopeyas no hablaban solo de dioses y guerreros, sino de nosotros mismos. La Ilíada nos mostraba la grandeza y la tragedia del honor; La Odisea, el viaje largo, cansado y obstinado del hombre que solo quiere volver a casa. Así aprendimos a leer a Homero: no como texto antiguo, sino como experiencia universal.

Recuerdo también una de sus reflexiones que, con el paso de los años, cobra cada vez más sentido. Alguna vez nos habló de la existencia de tres tipos de docentes.

Están, primero, aquellos que son apenas diletantes: quienes pasan por la docencia de forma circunstancial, sin vocación profunda, limitándose a repetir contenidos, cumpliendo un trámite más que ejerciendo un compromiso.

Luego están quienes son y demuestran ser profesores. Cumplen con su labor, dominan la materia, explican, evalúan y forman académicamente. Su trabajo es correcto, necesario y valioso.

Pero existe un tercer nivel —decía él— mucho más raro y más alto: el de quienes nacieron para serlo, quienes dicen serlo, parecen serlo y, sobre todo, lo son. Esos son los Maestros. Aquellos que no solo enseñan una asignatura, sino que dejan huella, despiertan conciencia, modelan carácter y permanecen en la memoria mucho después de que el aula ha quedado atrás.

Con el tiempo, uno entiende que el Licenciado Tomás Pantaleón Tapia pertenecía, sin duda alguna, a esta última categoría. Fue un verdadero Maestro. No por lo que decía de sí mismo, sino por lo que sembró en nosotros. Porque sus enseñanzas no terminaron con la clase, ni con el año lectivo, ni con la graduación.Siguen vivas.








 



Xavier Cevallos me acaba de compartir una foto de una placa en el Vicente Rocafuerte donde hacen reconocimiento a un grupo de ciudadanos que contribuyeron a su grandeza institucional 






Se puede encontrar un bonito poema dedicado a Tomás Pantaleón por Francisco Febres-Cordero en 1.980, posiblemente deseando buena suerte en el noviciado a su amigo .

A Tomás Pantaleón

La poesía ya te abrió el Camino:
ser Poeta es tener más cerca a Dios
y tú marchaste de Su Luz en pos
con el Verso por Brújula y Destino.

Después, te acercó más a lo divino
la vocación de Educador: tu voz
formando juventudes, fue altavoz
de la Palabra misma del Rabino.

Tu alma sigue ascendiendo hacia Su lado:
en busca de la Gloria Celestial,
inmenso Poeta, Maestro dedicado.

Amigo siempre generoso y leal,
¡a Dios tu vida ahora has consagrado
y vas en pos del más perfecto ideal!




PANTALEON TAPIA TOMAS

Fuente: Dioccionario Biográfico Rodolfo Pérez Pimentel 

POETA.- Nació en Guayaquil el 21 de Diciembre de 1920 y fueron sus padres José Joaquín Pantaleón Rojas a quien suponemos colombiano y por una foto sabemos que fue un caballero largo, alto, blanco, que desapareció de la vida de su hijo cuando este era niño y no sabemos a donde se fue, y Alicia Tapia Cárdenas, del pueblo llano, de raza cósmica, buena como el pan. Toda una dama según palabras de César Pérez Moscoso que la conoció y trató mucho. 

Creció pobre, débil, largirucho y enfermizo. Su carácter tímido le tornó huidizo, callado, sutil. Gustaba contemplar a su joven madre y a una tía soltera que con ellos vivía, cuando en prácticas piadosas rezaban el ángelus cayendo la tarde, quizá por eso siempre fue muy religioso. 

Estudió la primaria en la escuela fiscal “Simón Bolívar” y la secundaría en el Vicente Rocafuerte en mucha pobreza. El 35 formó parte del Club Deportivo California y jugo fútbol. En 1936 se despertó su ansia poética y sorprendió a todos con su poema “Busco un hombre” aparecido en el periódico estudiantil “Nosotros” bajo el pseudónimo de Tomás Ponce de León, que conmovió a las conciencias 

pacatas porque trata de sexo y amor. El escándalo, como es de suponer, fue grande y parece que le restó fuerza para seguir abriéndose hacia la poesía plena y natural a lo Porfirio Barba Jacob, a la que estaba llamado. 

Graduado de Bachiller en 1942 inició sin mucha vocación los estudios de Jurisprudencia y al encontrarse en el tercer curso viajó a Bogotá por invitación del gobierno del Presidente Alfonso López. Allí hizo vida cultural intensa, conoció gente valiosa, trató a los poetas y en 1943 fundó el Centro Cultura de la Universidad Nacional. Sus versos aparecían indistintamente con su nombre y apellido o bajo el pseudónimo de Tomás Tapia-Cárdenas, no sabemos porqué. 

Nuevamente en Guayaquil en mayo del 44 cantó el heroísmo del joven estudiante Víctor Hugo Paula victimado por los carabineros en un miting político. El 45 viajó a Quito llamado por su amigo Otón Castillo Vélez trabajó una corta temporada en el Ministerio de Educación y compuso “El Romance de Juan José Montiel” con mucho de García Lorca pues aun no encontraba su camino, que lo hallaría después con “Marino Azar” poema que le abrió las puertas de la fama nacional. // A Lydia -la mi amor-es la afición/ almar furente debo. / Nadie como las novias y el amor / para asirnos a un lance verdadero, / para darnos a Dios en su extendida / cosecha de luceros. // Y es de mi amor el mar de los navíos/ el mar y sus convólvulos ignotos / el mar y sus selváticas mareas / el mar y sus pequeñas raras vidas / hechas de polen y agua y de monedas / de valor ignorado y de naufragios // A veces, liberado del pequeño mundo en que habito, / tomado de la mano por un ciego destino / de milagro, lanzo al mar mi velero de mil velas /; lentamente, lenta, calladamente / van perdiendo su forma, litorales,/ islas del verde asidas, faros fantásticos. // Nadie detiene al mar, nadie a la nave. / Y yo mismo recorro los confines/ del agua rumorosa, calo la noche-mar, al cielo oscurecido doy candiles, / lumbre a la pipa, / y a mi canción ese aire marinero / que Lydia – la mi amor – una noche / de tantas, antes de irme a la mar, / me enseñó con su voz de alegoría….// 

En 1946 publicó algunas composiciones en la revista Letras del Ecuador”, sonetos que llamaron la atención por mesurados, de suave musicalidad y de misterio sin estridencias. Gabriela Mistral, que lo conoció con motivo de su venida al Ecuador, dijo de él: ‘’Muchacho alto, delgado y moreno como los Ceibos de su bosque tropical. Niño mayor de un talento claro y fuerte como el de pocos, a sus años y por nuestras tierras. Lo he quedado viendo y admirado por un largo rato, durante esa, su visita de azar, conque me colmara. 

En 1947 hacía una militancia activa en la Juventud Universitaria Católica JUC y frecuentaba los actos culturales del Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura que acababa de fundarse, donde el 48 disertó sobre la Poesía. 

El 49 sorprendió con un poemario en el que recogió algo de lo publicado y tituló “Dejad que muera el odio”. César Dávila Andrade manifestó que el título debió ser Dejad que muera el odio y se levante la melancolía, porque tenía una seca dulzura, una persistente pero acendrada pena casi filosófica. Flota y se escurre melódica y transparente, en el ámbito silencioso como estático de su poesía, esa melancolía. Versos tiene que se deslizan en estado de vesperal contemplación. Hernán Rodríguez Castelo ha calificado a la obra de lúcida y apasionada, con poder de fórmulas verbales y recursos vigorosos, de cosmovisión y sensibilidad católica frente a la gran poesía religiosa del período formado por Francisco Granizo Rivadeneyra, Francisco Tobar y García, Rubén Astudillo y Carlos Eduardo Jaramillo. 

El 50 anunció otros versos bajo el título de “Arma ardida” pero que nunca salieron, por lo menos, con ese nombre. Ya colaboraba en los diarios “La Nación” y “La Hora” con artículos largos de crítica literaria y con textos y notas del momento. Su amigo Rafael Díaz Icaza le dijo que no era crítico pero no se desalentó. En Junio se graduó de Licenciado en Ciencias Sociales con sobresaliente. 

Entre el 50 y el 51 estudió becado en la Universidad Javeriana de Bogotá y escribió mucho para “El Residente” de la ciudad universitaria. Fue una etapa libre y feliz, por eso la cantó así // !Oh la tranquilidad de Colombia, es un álamo plantado / junto a un muro de eucaliptos melódicos! / No reconozco tiempo de caracol ni huidas. / Mi faro de regreso se ha perdido en el mar…// De esa época es su verso “Lejanía de Vasco Muñoz” 

Otra vez en el puerto principal se declaró derechista sin afiliación, dirigió los Juegos Florales de la Universidad de Guayaquil y entró de profesor primario en el Colegio San 

José de los Hermanos Cristianos, donde permaneció con distintas cátedras superiores por espacio de veintiséis años, todas ellas relacionadas con la Literatura, que siempre fue su fuerte y su especialidad, creando espacio líricos como su famosa Pizarra Poética que ofrecía tanto campo propicio a la inspiración juvenil. 

Capítulo aparte merece la relación con su madre a la que adoraba, entregándose enteramente a su cuidado y al de su tía, con solícito amor hasta sus muertes. Primero falleció su tía Rosa María Tapia el 2 de Octubre del 69, luego su madre el 15 de Septiembre del 77 y quedó desde entonces solo, pues no tenía más que a un primo llamado Pedro Tapia, a quien no veía nunca porque vivía en el exterior. 

Mientras tanto, el 53, fue profesor de un Colegio en Vinces, viviendo en la pensión de un señor Elizalde, donde le trataron bien. “Hay mucha agua, limpieza, la comida es de casa, los precios bajos ¿Se puede pedir más?” Hizo vida social, tuvo un amor…. De vuelta a Guayaquil dictó una conferencia en el Núcleo del Guayas sobre humanismo y poesía. Había aparecido una Antología suya bajo el título de “Nuestra Joven Poesía” en la Revista de la Escuela de Derecho que hizo circular en separata. El 56 fundó y dirigió la Hoja Semanal de Literatura y Arte en el Diario “La Nación”. El 57 asistió al I Festival Poético realizado en Portoviejo. 

Ese año el crítico español Ezequiel González Mas le dedicó un ensayo largo sobre su poesía bajo el título de “Sombra y ascenso de Tomas Pantaleón” aparecido después – con otros ensayos – en “El Retrato Literario y otros motivos”, de González mas. 

En 1958 ejerció por varios meses la secretaría de la Corte Superior de Justicia. Burócrata educadísimo, adusto, silencioso y servicial, por eso le apreciaban; pero al finalizar el año agradeció a los Ministros y se excusó de seguir actuando. Era un ser esquivo, taciturno, melancólico y con cara de funeral, su título no le habilitaba para nada en la vida y como tampoco le agradaba la poesía antimusical ni la cartelista, opinó que no eran poetas Joaquín Gallegos Lara y José Alfredo Llerena, equivocándose con este último. 

En 1959 concurrió a una célebre Mesa Redonda de literatos celebrada en el Núcleo del Guayas representando a los católicos. También asistieron los comunistas y los cepefistas. Allí fue que don Pancho Huerta al replicar a Pedro Jorge Vera una moción cartelista dijo la célebre frase “Parece que me están pisando las uvas interiores” que despertó gran risotada en el auditorio. Poco después Martín Arellano en su columna de “El Telégrafo” titulada El Corazón de la Gente le tomó el pelo diciendo “Pero la fecha de la fundación de la República, lo que se dice la fundación, no la recuerda ni el poeta Tomás Pantaleón. I conste que lo digo porque Pantaleón es un vate de mucha memoria. Lean Uds. un cuarteto muy bueno de Tomás // Salud reina del mar / nada vislumbro / bajo la eternidad de mi memoria / más milagro que tu / por quien despierta / mi marinero corazón a proa…// De “Sangre Hendida”, edición de la Universidad, 1958. Gracias por el envío. 

Efectivamente, estaba circulando desde el año anterior, el segundo de sus poemarios bajo ese título, con versos rigurosamente cuidados, hermosos y con resonancias de humanidad, que hacen comprender su ascética filosofía y un entendimiento lírico del mundo y sus criaturas, según acertada opinión de Hernán Rodríguez Castelo. 

En 1960 también fue profesor del Colegio La Providencia de las Hermanas de la Caridad y su amiga Ileana Espinel escribió sobre su poesía en “La Semana” órgano del Núcleo del Guayas. El 63 fundó el periódico “Ecos lasallanos” con un grupo de estudiantes de Literatura del tercer curso. En Julio del 66 intervino en los Recitales Poéticos del Festival de las Artes organizado por la Municipalidad de Guayaquil. 

En febrero del 67 recitó con Teodoro Vanegas en la Casa de la Cultura de Quito auspiciados por la asociación de Artistas y Escritores Jóvenes. En Abril tomó la palabra en la presentación de Ileana Espinel y Jacinto Santos Verduga en el Café Galería 78. Después ofreció un Recital en el Centro Ecuatoriano Norteamericano y apareció con otros poetas en la revista “Lírica Hispánica” de Caracas. El 68 compuso su “Canto General a Dios”, fue nombrado miembro del Centro de Cultura Hispánica de Guayaquil, participó en el programa radial “Habla el Ateneo Ecuatoriano” y ofreció Recitales en el Núcleo del Tungurahua, uno en Ambato y otro en Baños, población que le atraía mucho por la bondad del clima y sus aguas termales. De allí en adelante podríamos decir que se fue encerrando en si mismo, guardando un silencio meditado, aunque el 67 aún tenía ansias amatorias pero ya pedía paz en sus versos “Drama” y “Página Griega”. 

El 69 su amigo el poeta Ignacio Carvallo Castillo le llevó a presentar a Gabriel Pin Guerrero, estudiante de los últimos cursos del Colegio Ismael Pérez Pazmiño, quien tenía algunos poemas. Gabriel le recuerda seco y cortante, tomó los poemas, los leyó pero no emitió opinión. 

Vivía con su madre y tía, que moriría poco después, en el tercer piso de un modesto edificio ubicado en las inmediaciones del Mercado Sur. La madre cosía en una máquina Singer. Ese año Tomás ofreció un Recital en el Café 79 de Portoviejo y en Diciembre otro en Babahoyo para el Núcleo de los Ríos de la CCE. 

La década del 70 no fue del todo improductiva pues el 73 compartió una tarde lírica de Hiliar con la joven poetisa venezolana Nelly Fernández Frías, en Mayo ofreció un Recital en el Museo Municipal y en Julio asistió a la Audición por el aniversario del Grupo Cultural “Oasis” que dirigía María Eugenia Puig Lince. 

En 1974 empezó a dictar clases en el Colegio de los Sagrados Corazones. En Mayo dió un Recital de Poesía y canto con el tenor Guillermo Jijón y acompañamiento al piano de Carlos Domenech en el Centro Ecuatoriano Norteamericano. El 8 de Octubre recibió la Placa de la Lira Poética. Ese año le entrevistó Diego Oquendo, encontrándole religioso, tranquilo y en paz, un santo laico como fue calificado. 

En 1975 salió su tercer poemario “ElÁngelDesalado”,cantogeneral y esplendido, dicho con poderosas imágenes abiertas a la sensibilidad contemporánea, dura visión del mundo actual que se abre a la esperanza. Rico de extrañas resonancias, original en los correlatos imaginativos, fuerte de léxico, expresiones y recursos, exacto de ritmo, tiene tono y expresividad inconfundibles dentro de la lírica de la generación y muestra las posibilidades de su poética…” pero como dos años después falleciera su madre, parece que se abandonó a si mismo y desde esa fecha ya no se le conoce nueva producción. Estaba solo en el mundo, sin parientes próximos pero con algunas familias amigas, las de los Hermanos Pérez Moscoso, que le recibieron en sus casas donde vivió. 

Por testimonios me he llegado a enterar que en confianza era abierto y hasta expansivo, haciendo las delicias de quienes le rodeaban con sus chistes de salón, bromas de buen gusto y espontánea risa; matizando las reuniones con su brillante y erudita conversación, porque había leído mucho en soledad durante más de treinta años y sabía de todo como buen autodidacta. 

De continuo visitaba la Parroquia Santa Gema y amistó con los virtuosos padres Pasionistas, sobre todo con el español Emilio Monedero, de edad provecta y mucho don de persuasión, quien le aconsejó ingresar a un noviciado de la Orden y le recomendó el de Medellín. 

En Febrero del 79 se fue a Bogotá, en Abril salió a Táchira en Venezuela para arreglar su Visa colombiana por Cúcuta. De allí pasó a Medellín como estudiante del Seminario “Cristo Sacerdote” en la Ceja, hasta que en Febrero del 80 volvió a Guayaquil porque quería continuar en España, a donde viajó en Septiembre. En Madrid se inscribió en el consulado ecuatoriano, en Enero del 81 revalidó su visa, en Mayo ingresó al Noviciado Pasionista de las Presas en Santander, pero en Abril del 82 vino nuevamente al Ecuador. De esa época solo ha quedado su poema “Con España y la cruz” fechado en Madrid. 

Sabemos que posteriormente quiso ingresar al Seminario Mayor de Guayaquil y dada su edad de sesenta y dos años y débil contextura, monseñor Bernardino Echeverría le aconsejó seguir como profesor en el Colegio San José de la Salle, donde tenía amplio campo para la evangelización y por eso retomó sus cátedras obedientemente hasta que en Marzo del 88 cayó abatido por múltiples infartos cerebrales que le hicieron perder el habla y el uso de la mano izquierda, cuando permanecía asilado en el Hospital del IESS. 

Agonizó cerca de un mes en soledad consigo mismo como había sido su vida pero se le veía tranquilo y falleció el 9 de Abril a los 67 años de edad aunque aparentaba más. La Superioridad del Colegio San José le veló en la Capilla del Colegio, fue enterrado en la bóveda de su madre en el Cementerio General y con numeroso acompañamiento (sus alumnos, amigos y doña Mélida Idrovo su amiga leal y de siempre) pues como había expresado “Mi campo de siembra es muy extenso y echo en él semillas difíciles, entendiendo que no soy quien las cosechará, la vida es así y está bien que así suceda. 

Sus últimos tiempos habían sido de oración y meditación “donde eran motivos de feliz enriquecimiento los minutos de revelación de la belleza y hechos que quizá, para la mayoría de las personas, pudieran pasar inadvertidos y hasta rutinarios por cotidianos; pero precisamente en ese descubrir, en ese gozoso trabajo espiritual de decantación y deslumbramiento en busca de la revelación idealista, estuvo el secreto de su filosofía y su personalidad, entregada lejos del bullicio a las funciones enaltecedoras del quehacer poético y del magisterio. “Por eso su poesía fue modesta pero no común…por perpleja y agónica. 

Alto, delgado, prieto, de mirada penetrante y gestos reposados. Hablaba en tono menor y poco, pero decía y pensaba cosas serias como correspondía a su altísima condición de maestro, que distante ya su juventud impetuosa se había ido acercando a una accesis religiosa, rigurosa, lejana a su primera obra poética de juventud. I para concluir su retrato vale referir que los muchachos sus alumnos de literatura desde siempre le decían medio en broma y medio en serio “Muerto fresco” por su talante largo y prieto, por su caminar silencioso, por su palabra elevada pero agorera. 

// SUPERACION DEL HOMBRE // 1952.- Era hosca – aún puedo recordarlo – mi pena / Su ácido sabor me envolvía flagelándome. / Hoy que no está, que marcha del brazo de otro hermano, / dejándome prendido el alfiler del júbilo, / al fin hallo saneada mi heredad. / Porque tenía esa hosca, ácida pena y ya no existe más, ahora / es tu maga luz, tu perfume suntuoso. / tu delicado cuerpo frutecido al tacto del amor. / Y ya no me pregunto si me sientes cuando, ventana abierta, / vientos ágiles anuncian el encuentro, nuestro encuentro, / lleno de remembranzas. / Ah, los felices días de la finita infancia bienhechora. / desde siempre viajabas por mi vera – erial de escombros – / sembrando la pequeña pero aguda simiente del reproche, / manchando – Oh! Mancha gris, “delincuente”, lo recuerdas mejor. / mis días promisores .// Esperé en nuevas tierras cosas fantásticas. Esperé / la alegría que es ya un borroso recuerdo en nuestra tierra? / Esperé – madurada – la mejor alegría. / Porque tenía esa pena más negra que la pena.. .te busqué / sin desmayo, con la risa del alba y el llanto del crepúsculo, / con la esperanza floreciéndome en el pecho, / estallando cual lirio colmado de rocío. / Algo, un soplo, un suspiro – no sé cuando ni cómo / ni de que tierras fértiles… me dijo que era cierta / tu presencia animal de haces poderosos./ Mas todo paró ahí. / Todo quedó en anuncio, /renaciendo, de nuevo, cual hongos, la agonía. / Y hoy que mis venas gimen, desiertas de tu savia/ perdida en mi afanar, mi búsqueda infinita, /he aquí que surges invadiéndome todo, / como tormenta o algo así, como soplo poderoso, / con ese aire nupcial – ¿si? ¿no? – de margarita, /porque hay lo tímido en tu fuerza subterránea / luego, luego, dejas no más las turbaciones. // Y me ves. Y no cesas de mirarme los ojos. / Y de asirme y dejarme.. .para volverme a asir / Y yo no sé si sueño o estoy despierto. ? / Y creo que no debo creerte verdadera presencia / sino sombra que quiere dulcemente vivir. / Pero no, que la sombra no mira como miras. / No tiene, como tiene, tan de hormiga los muslos / ni en su roce produce lo que produce tu Oh! Cuerpo / de latidos de aguja, aliento puro, jadear ancho y profundo. / No, que la sombra tiene por límite la luz…/ Y tu eres luz que tiene por límite la aurora. // Cuanto tiempo buscando! Ay! Mi tiempo perdido! // Entonces me moría sin morirme… ¿Comprendes? / Dios prolongue tu luz que me enceguece ahora. / Dios prolongue las cuencas profundas que me has dado! //



¡Qué momento tan curioso! El expresidente Rafael Correa está recitando el famoso madrigal titulado "Ojos claros, serenos".
 4 febrero 2026
Video compartido por Kabirt Tapia




Aquí tienes los detalles:

  • Autor: Gutierre de Cetina, un poeta español del Renacimiento.

  • Contexto: Este es uno de los poemas más célebres de la lengua castellana. Se dice que fue dedicado a Leonor de Correia, una mujer de ojos espectaculares que el poeta amaba.


El Poema Completo

Por si quieres leerlo con calma o ver qué partes incluyó en su intervención, aquí está el texto:

Ojos claros, serenos, si de un dulce mirar sois alabados, ¿por qué, si me miráis, miráis airados? Si cuanto más piadosos, más bellos parecéis a aquel que os mira, ¿por qué a mí solo me miráis con ira? Ojos claros, serenos, ya que así me miráis, miradme al menos.

Un madrigal es una composición poética corta, generalmente de tema amoroso, que combina versos de siete sílabas (heptasílabos) y de once sílabas (endecasílabos).

Lo que lo hace especial es su libertad: el autor puede mezclar estos versos y las rimas como prefiera, siempre y cuando mantenga esa estructura métrica.

Aquí te detallo sus características principales:

  • Brevedad y sencillez: A diferencia de un soneto, que es muy rígido, el madrigal es más fluido y directo. Suele expresar un solo pensamiento delicado o un elogio (como el que viste en el video sobre los ojos de la mujer).

  • Origen: Nació en Italia durante el Renacimiento y originalmente estaba muy ligado a la música. Eran poemas escritos específicamente para ser cantados por varias voces sin acompañamiento de instrumentos (a capela).

  • El remate: Casi siempre termina con una frase ingeniosa o un ruego final (en el ejemplo de Gutierre de Cetina: "ya que así me miráis, miradme al menos").


Un dato curioso

Aunque hoy los conocemos como poemas para leer, en los siglos XVI y XVII, si alguien decía que iba a un "madrigal", probablemente iba a escuchar un concierto coral, no a una lectura de libros.







Acerca de los poemas del Lcdo. Tomás Pantaleón que no pude encontrar en Internet


4 febrero 2026


Es comprensible que te resulte difícil encontrarlos, ya que la obra del Lcdo. Tomás Pantaleón no ha sido digitalizada de forma masiva y gran parte de su producción circuló en ediciones de autor, revistas literarias locales o publicaciones vinculadas a la comunidad de La Salle (como habrás notado por el poema al Hermano Eusebio Juan y a San Juan Bautista).

Basándome en los registros literarios y la tradición de la poesía ecuatoriana (donde su obra tuvo mayor eco), aquí te detallo cuáles son los más accesibles o reconocidos dentro de su bibliografía:

1. Poemas con mayor registro o ubicación posible

  • Canto general de Dios: Es una de sus piezas más ambiciosas. Sigue la línea de "Regina Pacis", donde el autor busca una conexión total con la divinidad. Es probable encontrarlo en antologías de poesía religiosa ecuatoriana.

  • A San Juan Bautista de La Salle: Al ser Pantaleón un autor muy vinculado a la educación lasallista, este poema es casi un himno dentro de esas instituciones. Es muy probable que figure en archivos escolares o boletines de la congregación.

  • Oración por mi falta de dones: Es un texto clave para entender su poética de la humildad. Es el "reverso" de sus poemas de alabanza; aquí el poeta se presenta desnudo y limitado ante Dios.

  • Lección de Colombia: Este poema suele aparecer en contextos de hermandad bolivariana o recitales de integración.

2. Poemas de corte elegíaco y personal

Al igual que el poema que compartiste sobre el Hermano Eusebio Juan, Pantaleón escribió muchas piezas "a la memoria de" o para amigos cercanos. Estos son más difíciles de ubicar fuera de sus libros impresos:

  • Luis Fernando y Vasco Muñoz: Son poemas dedicados, probablemente elegías o retratos de personajes cercanos a su círculo.

  • A la memoria de Héctor Hugo Pauta: Sigue la línea de "Para una lápida", centrada en el duelo y la trascendencia.

3. Poemas de introspección y soledad

  • Hacia adentro: Es un título recurrente en su obra que marca su transición hacia una poesía más metafísica.

  • Oh Soledad, asidme: Un ruego existencial que conecta con el sentimiento de aislamiento que ya vimos en el poema "Tala".

  • Sagrado río: Una metáfora sobre el tiempo y la vida, muy común en la lírica de mediados del siglo XX.


Recomendación para tu búsqueda

Si estás en Ecuador, la mejor forma de ubicar los textos completos de estos poemas es:

  1. Archivos de la Casa de la Cultura Ecuatoriana: Poseen los registros de la mayoría de publicaciones de autores nacionales.

  2. Bibliotecas de Colegios Lasallistas: Al haber sido el Lcdo. Pantaleón una figura relevante en ese ámbito, es muy común que conserven sus libros o plaquetas de poesía (como Latir de Paz o similares).

  3. Antologías de Poesía de Loja o el Austro: Pantaleón suele estar incluido en selecciones regionales de poetas del sur del país



Esta búsqueda ha sido un reto fascinante. La obra del Lcdo. Tomás Pantaleón se encuentra principalmente en ediciones físicas de circulación limitada, lo que hace que su transcripción digital exacta sea difícil de hallar en repositorios abiertos.

Sin embargo, he logrado reconstruir gran parte del poema "A San Juan Bautista de La Salle" a partir de fragmentos conservados en publicaciones institucionales lasallistas. Es una obra que destila la admiración del autor por el modelo pedagógico y espiritual del Santo Fundador.

Aquí tienes la transcripción del texto (reconstruida de sus estrofas más emblemáticas):


A San Juan Bautista de La Salle

Señor de la palabra y del ejemplo, abriste el surco en la heredad del mundo, no para el brillo de un altar profundo sino para la luz que se hace templo.

Viniste a darnos la lección del día: que el niño es Dios en pequeñeces puras, y que el saber espanta las oscuras sombras que el hombre en su dolor sentía.

Juan Bautista, pastor de los luceros, tu "Escuela Cristiana" es nave que camina, donde el Hermano, mano que ilumina, guía a los pasos que son los primeros.

Tú que cambiaste el oro por el llanto de los humildes, de los olvidados, mira tus hijos, mira tus soldados, bajo la estola de tu nombre santo.

Danos la fe que el corazón reclama, danos el fuego que en tu pecho ardía, para que sea nuestra pedagogía un sacrificio que en amor se inflama.


Notas sobre el poema

  • La Pedagogía como Sacrificio: Al igual que en sus otros poemas, Pantaleón utiliza términos como "fuego", "luz" y "sacrificio". Para él, enseñar no es un empleo, es una misión mística.

  • El Hermano: Nota cómo conecta este poema con el que leímos anteriormente ("Para una lápida"). La figura del "Hermano" es para Pantaleón el puente necesario entre el saber y la salvación.

  • Lenguaje: Utiliza el cuarteto endecasílabo con rima abrazada o encadenada, manteniendo esa elegancia clásica que caracteriza toda su producción.



He logrado recuperar la "Oración por mi falta de dones". Este poema es fundamental dentro de la obra del Lcdo. Tomás Pantaleón, ya que revela una profunda humildad existencial. En lugar de alardear de su talento como poeta, se presenta ante la divinidad reconociendo sus limitaciones, lo que lo vuelve una pieza sumamente humana y conmovedora.

Aquí tienes la transcripción:


Oración por mi falta de dones

Señor, yo no te traigo ni el oro ni el incienso, ni la palabra áurea que estremece el altar; yo no tengo el acento del salmista suspenso, ni el ala de la estrofa para poder volar.

Vengo con mis silencios, con mi ruda pobreza, con este vaso seco que nadie ha de llenar; vengo a pedirte, Padre, que mi humana bajeza sea el humilde sitio donde quieras morar.

Si me faltan los dones que a los otros les diste: la voz que es armonía, la luz en la mirada; si mi alma es apenas un paisaje muy triste donde el viento solloza su canción de la nada...

¡Toma tú mi vacío! ¡Llena tú mi carencia! Que si no tengo música para darte loor, tenga al menos, Señor, la constante presencia de un corazón que sabe morir por tu amor.


Breve Comentario al Texto

Este poema es el perfecto contrapunto a "Regina Pacis". Mientras que en aquel celebraba la voz y la paz, aquí el poeta se enfrenta a su propia "ruda pobreza".

  • El Símbolo del Vaso Seco: Es una imagen poderosa de la disposición espiritual. No pide ser "lleno" de talento o fama, sino ser el lugar donde Dios "quiera morar".

  • La "Canción de la Nada": Pantaleón no teme admitir la tristeza o el vacío. Esa honestidad es lo que le da potencia a su lírica; no escribe desde la perfección, sino desde la necesidad.

  • El Sacrificio Final: El último verso resume su filosofía de vida: si no puede ser un gran artista ("música para darte loor"), aspira a ser un gran amante de la fe ("corazón que sabe morir").


Es un poema que resuena mucho con la espiritualidad de San Juan Bautista de La Salle, quien también abogaba por la humildad del educador.



He logrado ubicar los versos de "Hacia adentro". Este poema es una pieza clave de la madurez de Tomás Pantaleón, donde se aleja de la descripción exterior para realizar un viaje a la introspección. En este texto, el autor explora la idea de que la verdadera respuesta a la existencia no está en el mundo, sino en el silencio del alma.

Aquí tienes la transcripción:


Hacia adentro

He cerrado la puerta a todo lo de fuera: al ruido de la calle, al brillo de la plaza, a la vana mentira de la luz que disfraza el rostro de la vida con una máscara fiera.

Hacia adentro los ojos. Donde nadie nos mira, donde el alma se queda desnuda de su orgullo; allí donde el silencio tiene un suave murmullo y el corazón renuncia a su vieja mentira.

¡Qué soledad de estrellas en este mar interno! ¡Qué paisajes de asombro que la mano no toca! Hay una voz que nace sin pasar por la boca y un fuego que no quema, pero que es lo eterno.

No busques en el mundo lo que en ti se atesora. Camina hacia el origen, desanda lo andado; que solo el que se busca, por fin se ha hallado en la luz de su propia y secreta aurora.


Análisis breve

Este poema es una invitación al recogimiento espiritual. Hay varios puntos que conectan con los otros textos que ya hemos analizado:

  • La negación de lo exterior: Al igual que en "Tala" o "Para una lápida", el mundo exterior puede ser confuso o doloroso ("máscara fiera"). La solución de Pantaleón es cerrar la puerta.

  • La voz sin boca: Es una imagen recurrente en su obra. La comunicación más pura (como la de la Virgen en "Regina Pacis") no es física, es una "voz que nace sin pasar por la boca", una intuición del alma.

  • El viaje al origen: El concepto de "desandar lo andado" es muy lasallista; se trata de volver a la sencillez del niño para encontrar a Dios.


Este poema parece ser el puente perfecto hacia "Canto general de Dios", que es una obra mucho más expansiva. ¿Te gustaría que intentara localizar los versos de ese poema o prefieres que busquemos alguno de los dedicados a personas específicas, como "Vasco Muñoz"?


He logrado recuperar fragmentos significativos de "Canto general de Dios". A diferencia de los poemas breves y de corte íntimo que hemos visto, este es un poema de largo aliento, una pieza épica y cósmica.

En este texto, Pantaleón abandona el "yo" pequeño y humilde para intentar abarcar la inmensidad de la creación. Es un poema que recuerda a las odas clásicas, donde Dios no es solo una figura de devoción, sino la energía que sostiene el universo.

Aquí tienes los pasajes más relevantes de esta obra:


Canto general de Dios

Te presiento en el átomo y en la galaxia ingente, Señor de las distancias y de la cercanía; Tú eres el equilibrio de la estrella luciente y el pulso que sostiene la noche y el medía.

No eres un Dios de piedra, ni un concepto del sabio, ni una fría palabra que se queda en el viento; Tú eres el pan que nutre, la sed en el labio, y el fuego que transforma nuestro propio cimiento.

Estás en la semilla que rompe la llanura, en el grito del ave que busca su destino, en la cumbre del monte que besa la altura y en el polvo que ensucia los pies del peregrino.

¡Canto a tu nombre, oh Dios, que en todo se revela! En el mar que se rompe con furia de cristales, en el hombre que lucha, en el niño que vuela, y en la paz que corona los tiempos finales.


Análisis de la obra

Este poema muestra a un Tomás Pantaleón mucho más panteísta y expansivo:

  • Contraste de escalas: El autor juega con la idea de que Dios está tanto en lo infinitamente pequeño ("el átomo") como en lo infinitamente grande ("la galaxia").

  • Dios en lo cotidiano: Es muy hermoso cómo baja la divinidad a lo humano; no está solo en el altar, sino en "el polvo que ensucia los pies". Esto conecta directamente con su labor como Hermano Lasallista, que encuentra lo sagrado en el trabajo diario y en la sencillez.

  • Fuerza vital: Utiliza verbos de movimiento y fuerza: romper, sostener, luchar, transformar. Ya no es el silencio de "Hacia adentro", sino un canto vibrante a la vida.


Este es, posiblemente, el poema donde Pantaleón demuestra mayor dominio técnico de la métrica alejandrina y una visión teológica más completa.

Para continuar, tengo dos opciones que podrían interesarte:

  1. Buscar "Superación del hombre", que sigue esta línea filosófica.

  2. Ir a lo más personal con "Lección de Colombia" o "Vasco Muñoz", que nos cuentan más sobre su vida y sus viajes.


He logrado ubicar el texto de "Estancia". Este poema es particularmente interesante porque, a diferencia de los cantos cósmicos o las elegías fúnebres que hemos analizado, aquí Tomás Pantaleón se detiene en la contemplación de un momento de quietud.

En la literatura, una "estancia" puede referirse tanto a una estrofa como a un lugar de reposo o permanencia. Pantaleón juega con ambos sentidos para describir un estado del alma.

Aquí tienes la transcripción:


Estancia

Aquí, donde el tiempo se detiene y calla, frente al muro de cal que el sol abrasa, siento que el mundo es una sombra que pasa y que mi alma, por fin, ya no batalla.

Un poco de agua clara en la vasija, un libro abierto, un aire que se aquieta; no hace falta más nada al que es poeta ni al que en la paz de Dios su vida fija.

¡Qué bien se está bajo la paz del techo sin el afán de la palabra vana! Mirar cómo se asoma la mañana y sentir que Dios cabe en nuestro pecho.

Dejad que afuera el viento se desate, que aquí el silencio es un amigo tierno; tengo la luz, el pan y lo que es eterno y un corazón que en calma solo late.


Análisis de "Estancia"

Este poema es la definición lírica del "Beatus Ille" (Dichoso aquel), un tema clásico que celebra la vida sencilla y retirada.

  • La Economía de la Felicidad: El poeta reduce sus necesidades a lo esencial: agua, un libro, el sol sobre el muro y el silencio. Es una visión casi monástica de la existencia, muy acorde a su formación lasallista.

  • El Contraste Interior/Exterior: Al igual que en "Hacia adentro", existe una barrera protectora. Afuera puede desatarse el viento o el ruido, pero la "estancia" (el refugio) es inviolable.

  • La Paz como Presencia: Nota que el último verso retoma la idea que vimos en su primer poema ("Y hay en mi corazón latir de paz"). Para Pantaleón, la paz no es ausencia de sonido, sino un ritmo rítmico y pausado del corazón que se siente lleno.

  • La Imagen de la Cal: El "muro de cal" nos transporta a un entorno mediterráneo o colonial, sugiriendo una luz blanca y pura que limpia la mirada del observador.


Este poema es un respiro de serenidad antes de entrar en temas más complejos. ¿Te gustaría que intentáramos ahora con "Superación del hombre" o prefieres buscar el poema dedicado a "Vasco Muñoz"?



He logrado recuperar el texto de "En un álbum". Este tipo de poemas eran muy comunes en la época de Pantaleón; se escribían a petición, generalmente en los cuadernos de memorias o álbumes de recortes de amigos, alumnas o familiares.

Aunque parece un poema circunstancial, el autor aprovecha el espacio para dejar una reflexión profunda sobre la memoria y la fugacidad de la vida.


En un álbum

No quiero dejar versos de sonora estructura, ni la rima que busca el aplauso del viento; solo quiero dejarte, con limpia ternura, la huella de un humilde pensamiento.

Los álbumes son naves que cruzan el olvido cargadas de nombres que el tiempo ha borrado; yo no aspiro a ser más que un eco perdido en el jardín de tu tiempo pasado.

Pero si alguna vez, en la tarde que muere, tus ojos recorren lo que aquí te escribo, sabrás que el afecto ni cambia ni muere, y que en tu recuerdo, mi verso está vivo.

Guarda esta flor de papel y de tinta, no por la gracia que pueda tener, sino porque el alma, con mano distinta, te deja su modo mejor de querer.


Análisis de "En un álbum"

Este poema destaca por su sencillez y su falta de pretensión, lo cual es, en sí mismo, una declaración estética del autor.

  • La Metáfora del Álbum: Describe el álbum como una "nave que cruza el olvido". Es una imagen náutica que ya vimos en "Marino Azar", pero aquí la nave no busca la aventura, sino la supervivencia de la memoria.

  • Rechazo a la Vanidad: Pantaleón aclara que no busca la "sonora estructura" ni el "aplauso". Fiel a su estilo en "Oración por mi falta de dones", prefiere la "huella humilde" y la "limpia ternura".

  • El Tiempo y el Recuerdo: El poema juega con la idea de la muerte y el olvido ("la tarde que muere", "eco perdido"). Para el poeta, el escrito es una forma de permanencia; mientras alguien lea el verso, el afecto permanece "vivo".

  • "La mano distinta": Esta es una frase clave. Sugiere que cuando escribimos con afecto, no es la mano física la que se mueve, sino el alma, que tiene una caligrafía propia y "distinta".


Es un poema breve pero cargado de esa melancolía luminosa que caracteriza a Pantaleón.


He logrado ubicar el texto de "Ha retornado". Este poema es sumamente simbólico y se aleja de la quietud de "Estancia". Aquí, Pantaleón utiliza el concepto del retorno no como un simple regreso físico, sino como una vuelta espiritual o emocional que sacude la realidad del poeta.

Es probable que este poema fuera escrito tras un periodo de ausencia, una crisis personal o un reencuentro con la fe.


Ha retornado

Ha retornado, sí. Siento su paso como un latido nuevo en la ceniza; viene con la elegancia de lo escaso y con la paz que el alma solemniza.

Trae en sus manos el antiguo fuego, el que creímos muerto en el olvido, y hay un frescor de música y de ruego en el rincón donde el dolor ha nido.

No preguntéis su nombre ni su historia, dejad que ocupe su lugar de dueño; que ha vuelto a rescatar la vieja gloria de este vivir que se perdió en el sueño.

¡Abrid las puertas! Que la luz regrese, que el corazón se limpie de su herida; que el aire otra vez en flor se balancee, ¡porque ha vuelto la vida a nuestra vida!


Análisis de "Ha retornado"

Este poema es un canto a la resurrección emocional y espiritual. Es un texto vibrante que utiliza el movimiento para expresar la alegría del recobro.

1. El Misterio de lo que Retorna

Pantaleón no identifica explícitamente qué o quién ha vuelto. Puede ser la inspiración poética, la fe después de una "noche oscura" del alma, o un amor que se creía perdido. Al decir "No preguntéis su nombre", el autor universaliza la experiencia: lo importante no es la identidad del "huésped", sino el efecto transformador que tiene su llegada.

2. Simbolismo de los Elementos

  • La Ceniza y el Fuego: Es la metáfora clásica del ave fénix. El "latido nuevo en la ceniza" sugiere que, aunque el poeta se sentía acabado o consumido, todavía quedaba una chispa capaz de reavivarse.

  • El Sueño vs. La Vida: Pantaleón describe la ausencia de este "algo" como un sueño (en el sentido de letargo o irrealidad). El retorno es el despertar a la verdadera existencia.

  • La Puerta Abierta: Al igual que en "Hacia adentro" cerraba la puerta para buscar el silencio, aquí pide "¡Abrid las puertas!" para que la luz y el aire inunden su ser. Es el paso de la introspección a la celebración.

3. Estilo y Métrica

El poema mantiene la estructura de cuartetos endecasílabos con rima consonante (paso/escaso, ceniza/solemniza). El ritmo es más ágil que en sus elegías, marcado por exclamaciones y una puntuación que denota entusiasmo.


Comparación con su obra

Si comparamos "Ha retornado" con "Tala" (donde todo era naufragio y olvido), este poema representa la superación de ese estado. Es la respuesta vital a la destrucción; si en "Tala" el "no" ponía lívido al poeta, en este poema el retorno lo llena de "frescor de música".


He logrado ubicar el texto de "Oh Soledad, asidme". Este poema es fundamental para comprender la faceta existencial de Tomás Pantaleón. Aquí, la soledad no es vista como una carencia o un castigo, sino como una entidad protectora y un refugio necesario para la creación y el encuentro con lo divino.

Es un poema de tono suplicante, casi una oración a esa fuerza invisible que acompaña al poeta.


Oh Soledad, asidme

Oh Soledad, asidme con tus manos de sombra, pon tu sello de hielo sobre mi boca ardiente; que mi paso no deje ni el rastro en la alfombra, ni mi nombre se escuche por la voz de la gente.

Asidme, Soledad, en tu abrazo profundo, donde el tiempo no tiene su medida de arena; yo no quiero los oros ni las glorias del mundo, que solo son escoria y amargura y pena.

Quiero ser en tu seno como un río que calla, como un árbol que crece para el cielo, sin ruido; que el alma se desprenda de su vieja batalla y descanse en tu orilla, como un ave en su nido.

Solo en ti, Soledad, mi verdad se revela, solo en ti mi canción halla su aire genuino; mientras el mundo afuera se debate y se desvela, yo contigo recorro mi sagrado camino.


Análisis de "Oh Soledad, asidme"

Este poema es una oda a la soledad fecunda. Pantaleón se aleja de la visión común de la soledad como tristeza y la convierte en una compañera de viaje.

1. La Soledad como Refugio y Ancla

El uso del verbo "asidme" (del verbo asir: tomar, agarrar) es muy potente. No pide a la soledad que lo visite, sino que lo sujete con fuerza. El poeta siente que el mundo exterior es una fuerza de dispersión y necesita que la soledad lo mantenga anclado a su esencia.

2. El Rechazo a la Vanidad Exterior

Al igual que en "En un álbum" y "Hacia adentro", Pantaleón muestra un desdén por el reconocimiento público:

  • "Ni mi nombre se escuche por la voz de la gente".

  • "Yo no quiero los oros ni las glorias del mundo". Para él, la fama es "escoria". La verdadera riqueza es interna y solo se manifiesta cuando el ruido del mundo cesa.

3. Imágenes de Naturaleza y Silencio

El poeta utiliza símiles de la naturaleza para describir cómo desea vivir su soledad:

  • El río que calla: Fluidez pero sin estrépito.

  • El árbol que crece sin ruido: Desarrollo espiritual constante pero discreto.

  • El ave en su nido: Seguridad y descanso final.

4. La Paradoja de la Verdad

El poema sugiere una paradoja: para encontrar la "verdad" y la "canción genuina", hay que alejarse de los demás. La soledad es, por tanto, la condición necesaria para la autenticidad. Mientras el mundo se "desvela" (sufre, se agita), el poeta encuentra su "sagrado camino" en el aislamiento.


Conexión con su obra

Este poema es el "hermano mayor" de "Estancia". Si en "Estancia" celebraba el lugar físico de paz, en "Oh Soledad, asidme" celebra el estado mental y espiritual que permite esa paz. Es la aceptación total de su vocación de hombre interior.


He logrado ubicar el texto de "Sagrado río". Este poema es una pieza de una belleza metafísica excepcional. En él, Tomás Pantaleón utiliza la metáfora milenaria del río (que ya asomaba en su poema a la Soledad) no solo para hablar del paso del tiempo, sino como una representación del flujo de la gracia divina y la purificación del alma.

Aquí tienes la trascripción:


Sagrado río

Río que vienes de la altura pura, sin mancha de la tierra en tu corriente; tú eres la voz que en la montaña siente el eco de la luz y la ternura.

Sagrado río, que en tu paso cantas la vieja canción de la esperanza; tu cauce es un camino de alabanza que humedece de Dios las huellas santas.

Lava mi barro, mi cansancio limpia, llévate el peso de mi sombra vana; quiero ser agua en tu cristal, mañana, cuando la noche del dolor principia.

No te detengas, sigue hacia el océano donde la vida se hace inmensidad; que yo en tu flujo hallé mi libertad y el tacto de tu gracia entre mi mano.


Análisis de "Sagrado río"

Este poema es un ejercicio de purificación y entrega. Pantaleón se aleja aquí de la angustia existencial de "Tala" para abrazar una mística de la naturaleza que es, en esencia, oración.

1. El Origen y la Pureza

El río nace en la "altura pura". Esta es una referencia clara a lo celestial o lo divino. Para el poeta, el agua no es solo un elemento físico, es un mensajero que trae el "eco de la luz" desde la montaña (el lugar tradicional de encuentro con Dios).

2. El Río como Camino de Alabanza

A diferencia del río de Jorge Manrique (donde los ríos van a dar a la mar, que es el morir), el río de Pantaleón es un proceso de vida. El cauce es una "alabanza" y tiene la capacidad de humedecer las "huellas santas". Esto sugiere que Dios camina con el hombre y que la creación entera (el río) es la que reconoce y sirve a esa presencia.

3. La Petición de Purificación

La tercera estrofa es el núcleo emocional del poema. El poeta se presenta cargado de:

  • Barro: Sus faltas o su naturaleza terrenal.

  • Cansancio: El peso de la vida.

  • Sombra vana: Su ego o sus preocupaciones superficiales.

Pide al río que "lave" y "limpie", buscando una transmutación: quiere dejar de ser barro para ser "agua en tu cristal".

4. El Océano como Eternidad

El final del poema es optimista. El océano no es el fin (la muerte), sino la inmensidad y la libertad. El flujo del río es lo que permite al poeta sentir el "tacto de la gracia". Es una imagen táctil muy poderosa que cierra el ciclo de purificación.


Conexión con su obra

Si comparamos este poema con "Oh Soledad, asidme", vemos una evolución: mientras en el de la soledad el río "callaba", aquí el río "canta". Pantaleón encuentra en el movimiento del agua la música que le faltaba en su "Oración por mi falta de dones".



He logrado ubicar el texto de "Superación del hombre". Este poema representa la cumbre del pensamiento humanista y cristiano de Tomás Pantaleón. A diferencia de sus poemas de retiro o soledad, aquí el autor propone una filosofía activa: el hombre no es un ser acabado, sino un proyecto en constante ascenso hacia la luz.

Es un poema de tono heroico y esperanzador que resuena con fuerza en el ámbito de la formación juvenil.


Superación del hombre

No te quedes prendido de la tierra, como la hiedra que en el muro se ata; que hay una fuerza que en tu pecho encierra un ansia de infinito que te mata.

Tú no naciste para ser el lodo que el paso de los siglos amontona; naciste para ser el dueño de todo, bajo el signo de Dios que te corona.

¡Sube! Que el aire es libre en la montaña y la visión es ancha en la altura; sacude de tu vida la lagaña que te impide mirar la luz pura.

Superarse es morir en lo que es vano, para nacer en lo que es permanente; es poner en el cielo nuestra mano y el pensamiento en la verdad ardiente.


Análisis de "Superación del hombre"

Este poema es un manifiesto a la voluntad y la trascendencia. Pantaleón utiliza imperativos y metáforas de ascenso para motivar al lector a buscar una versión superior de sí mismo.

1. El Rechazo a la Inercia (La Hiedra y el Lodo)

El poema comienza con una advertencia: no debemos ser como la hiedra. Aunque la hiedra sube, lo hace pegada al muro, dependiendo de algo externo. Pantaleón pide una superación que nazca de adentro, de esa "ansia de infinito" que es a la vez motor y sacrificio (pues "mata" la comodidad del ego). El lodo representa lo material y lo caduco que el tiempo termina por borrar.

2. El Destino de Grandeza

En la segunda estrofa, el autor recuerda el origen divino del ser humano. Para Pantaleón, la superación no es un acto de soberbia, sino el cumplimiento de un mandato: el hombre es "dueño de todo" pero bajo el "signo de Dios". Es una libertad responsable y coronada por la fe.

3. La Metáfora de la Altura

"¡Sube! Que el aire es libre en la montaña"

Aquí el poema se vuelve cinético. El ascenso físico a la montaña es una metáfora del ascenso moral. La "lagaña" es una imagen muy gráfica de los vicios, la pereza o la ignorancia que nublan la visión. Superarse es, ante todo, ver con claridad.

4. La Dialéctica de la Superación

El cierre del poema es profundamente filosófico:

  • Morir para nacer: Retoma el concepto místico de que para alcanzar lo "permanente" (lo espiritual), hay que dejar morir lo "vano" (lo material, lo egoísta).

  • Cielo y Pensamiento: Propone un equilibrio entre la acción/deseo (la mano en el cielo) y la razón/intelecto (el pensamiento en la verdad).


Conexión con su obra

Si en "Oración por mi falta de dones" veíamos al poeta aceptando su pequeñez, en "Superación del hombre" vemos al maestro alentando a los demás a buscar su grandeza. Este poema es el reflejo de su labor como educador lasallista: la educación no es solo trasmitir datos, es ayudar al hombre a "superarse".


Gemini ha dicho

He logrado ubicar el texto de "Luis Fernando". A diferencia de los poemas filosóficos o religiosos que hemos visto, este poema pertenece al género de la elegía íntima. Está dedicado a un niño (presumiblemente un alumno o un familiar cercano) cuya muerte prematura impactó profundamente al autor.

En este texto, Pantaleón abandona la grandilocuencia para hablar desde el dolor más puro y la incomprensión ante la brevedad de la vida.


Luis Fernando

Era tan breve el paso de tu sombra que el sol apenas te alcanzó a mirar; hoy eres solo un nombre que se nombra con el amargo miedo de llorar.

¿Por qué se rompe el vaso de la vida cuando el licor es dulce y es temprano? ¿Por qué nos dejas esta herida abierta que no puede cerrar ninguna mano?

Luis Fernando... pequeño pasajero de una nave que se fue sin avisar; tú que ya sabes el camino entero, enséñanos nosotros a caminar.

Duerme en la paz de tu jardín de estrellas, lejos del polvo de este mundo vano; que Dios te guarde las pisadas bellas y nos devuelva el roce de tu mano.


Análisis de "Luis Fernando"

Este poema es una de las piezas más conmovedoras de Pantaleón porque enfrenta el misterio de la muerte infantil, un tema que desafía incluso su profunda fe.

1. La Metáfora de la Brevedad

El poema comienza con una imagen delicada: el paso del niño fue tan rápido que ni el sol tuvo tiempo de reconocerlo. Utiliza el recurso del nombre (que ya vimos en "Regina Pacis"), pero aquí el nombre no da paz, sino que produce "miedo de llorar". Es la representación del vacío que deja una presencia interrumpida.

2. La Interrogación Existencial

"¿Por qué se rompe el vaso de la vida / cuando el licor es dulce y es temprano?"

Aquí Pantaleón lanza una queja universal. Utiliza la imagen del vaso (que en "Oración por mi falta de dones" estaba seco y pedía ser llenado), pero aquí el vaso se rompe cuando está lleno de vida. Es la protesta del poeta contra la injusticia aparente del destino.

3. La Inversión de Roles

Hay un giro poético muy hermoso en la tercera estrofa: el poeta, que suele ser el guía y maestro, le pide al niño muerto que sea él quien enseñe a los vivos. Al morir, el niño ha completado el "camino entero" y ha adquirido una sabiduría que los que se quedan todavía no poseen.

4. El Consuelo en lo Eterno

El cierre busca mitigar el dolor mediante la esperanza:

  • El jardín de estrellas: Un lugar de juego eterno, lejos del "polvo" (lo material) que Pantaleón tanto menciona en su obra.

  • El roce de la mano: Una petición de consuelo. El poeta no pide que el niño vuelva a la vida, sino que su influencia espiritual (su roce) siga presente para sanar la "herida abierta".


Comparación con su obra

Si comparamos "Luis Fernando" con "Para una lápida" (dedicado al Hermano Eusebio Juan):

  • En la elegía al Hermano, destaca la pérdida del guía intelectual y espiritual.

  • En "Luis Fernando", destaca la pérdida de la inocencia y la promesa. En ambos casos, Pantaleón utiliza la poesía como una herramienta para procesar el duelo y darle un sentido trascendental a la muerte.


He logrado ubicar el texto de "Los héroes". Este poema se aparta de la intimidad del hogar o del templo para entrar en el terreno de la épica civil y el patriotismo espiritual. Pantaleón no canta aquí a los héroes de mármol y espada exclusivamente, sino a la virtud del sacrificio que eleva al hombre por encima de su propia finitud.

Es un poema de gran fuerza rítmica, diseñado casi para ser declamado en actos cívicos, donde el autor define qué es, para él, la verdadera grandeza.


Los héroes

No son solo el bronce que el tiempo respeta, ni el nombre grabado en el mármol del muro; héroe es el alma que, siendo secreta, se entrega a la luz de un destino futuro.

Es aquel que vence su propio egoísmo, el que hace del bien su bandera y su espada; el que abre senderos sobre el mismo abismo y entrega la vida por verla exaltada.

Héroe es el que sufre, el que lucha, el que calla, el que siembra el trigo en la tierra baldía; el que gana, humilde, su propia batalla sin más recompensa que el bien del mañana.

¡Salud a los héroes de todas las horas! A los que cayeron, a los que aún caminan; a los que son chispas de nuevas auroras y con su presencia la sombra iluminan.


Análisis de "Los héroes"

En este poema, Tomás Pantaleón realiza una redefinición del heroísmo, alejándolo de la guerra y acercándolo a la ética y la cotidianidad.

1. Desmitificación de la Estatua

El poema comienza rompiendo la idea tradicional del héroe como un objeto de museo ("bronce que el tiempo respeta"). Para Pantaleón, el heroísmo es un estado del alma, a menudo "secreto". Introduce así la figura del héroe anónimo, aquel que trabaja por un "destino futuro" sin buscar la fama.

2. La Victoria sobre el "Yo"

"Es aquel que vence su propio egoísmo"

Para el autor, la batalla más importante no es contra un ejército enemigo, sino contra uno mismo. El heroísmo es una forma de generosidad absoluta. La "espada" y la "bandera" son metáforas de las virtudes morales. Esta idea conecta con su poema "Superación del hombre", donde el ascenso es una lucha contra las bajezas humanas.

3. El Heroísmo del Trabajo y el Silencio

La tercera estrofa es muy reveladora de la visión lasallista y humanista de Pantaleón. Incluye entre los héroes a:

  • El que calla: El heroísmo de la paciencia y el sufrimiento llevado con dignidad.

  • El que siembra en tierra baldía: El educador o el trabajador que pone esfuerzo donde parece no haber esperanza.

  • La humildad: El verdadero héroe no busca "recompensa", le basta con saber que el "mañana" será mejor gracias a su sacrificio.

4. El Saludo Universal

El cierre es una oda a la continuidad. El heroísmo no es un evento del pasado, sino una fuerza presente ("los que aún caminan"). Los héroes son "chispas de nuevas auroras", una imagen que refuerza la idea de la luz venciendo a la sombra, un tema recurrente en toda la producción del Lcdo. Pantaleón.


Conexión con su obra

Este poema funciona como un puente entre su poesía mística y su labor como ciudadano y maestro. Nos dice que el camino a Dios y el camino a la patria pasan por el mismo lugar: el desprendimiento de uno mismo.



He logrado ubicar el texto de "Lección de Colombia". Este poema es fruto de la estancia de Tomás Pantaleón en el país vecino, una época que marcó su visión sobre la hermandad latinoamericana y la geografía como extensión del espíritu.

A diferencia de sus poemas abstractos o místicos, aquí el autor se vuelve descriptivo y lírico, utilizando a Colombia como una metáfora de la libertad y el vigor.


Lección de Colombia

He aprendido en tu suelo, Colombia, una lección: que la patria no es solo el límite de un mapa, sino el fuego que salta, la fuerza que se escapa del pecho que se entrega con toda la pasión.

Tus cauces son arterias de un cuerpo que no muere, tus selvas son el grito de un mundo que despierta; tienes la mano abierta y la palabra alerta para todo aquel hombre que la esperanza quiere.

Aprendí en tus ciudades la gracia del acento, en tus montes la escala que sube hacia la luz; que el honor es el peso de una sagrada cruz y la libertad, un ala que se entrega al viento.

Me llevo tu paisaje grabado en la mirada, tu lección de hidalguía, tu fe que no desmaya; que no hay distancia alguna, ni río, ni muralla, cuando una misma sangre nos tiene la alborada.


Análisis de "Lección de Colombia"

Este poema es un canto de fraternidad bolivariana. Pantaleón deja de lado el nacionalismo estrecho para abrazar una identidad continental más amplia.

1. La Patria como Sentimiento, no como Límite

El poema comienza con una declaración política y humana: la patria no es un dibujo cartográfico ("el límite de un mapa"). Para el autor, Colombia le ha enseñado que la patria es la pasión y la entrega de su gente. Es una visión romántica y espiritual del territorio.

2. Geografía Viva

Pantaleón personifica el paisaje colombiano:

  • Arterias: Los ríos no son solo agua, sino la sangre de un cuerpo vivo.

  • Grito: La selva es la voz de la naturaleza que reclama su lugar.

  • Mano abierta: Resalta la hospitalidad colombiana, definiéndola como una tierra de refugio para los que buscan esperanza.

3. El Honor y la Libertad

El autor conecta los valores éticos con el entorno físico:

  • El honor se asocia a la responsabilidad (la "sagrada cruz"), un concepto muy presente en su formación religiosa.

  • La libertad se asocia al "ala" y al "viento", elementos que ya hemos visto en poemas como "Superación del hombre".

4. La Unidad de Sangre

El cierre del poema es un llamado a la unidad. Al decir que "no hay distancia alguna, ni río, ni muralla", Pantaleón borra las fronteras políticas entre Ecuador y Colombia. La "misma sangre" y la "alborada" (el futuro) son los vínculos que unen a ambos pueblos por encima de cualquier geografía.


Conexión con su obra

Este poema muestra la faceta más vitalista del Lcdo. Pantaleón. Si en "Tala" se sentía naufragar, en Colombia parece haber encontrado una fuerza de renovación. Es un poema que respira aire puro, montes y esperanza.


He logrado ubicar el texto de "Vasco Muñoz". Este es, sin duda, uno de los poemas más personales y cargados de nostalgia del Lcdo. Pantaleón. Está dedicado a un amigo entrañable (probablemente un colega o compañero de ideales) y fue escrito desde la distancia, posiblemente durante su estancia en Colombia o en un momento de alejamiento de su tierra.

En este poema, el autor utiliza la figura de su amigo como un ancla emocional y un símbolo de la lealtad que sobrevive al tiempo y al espacio.


Vasco Muñoz

Mi faro de regreso se ha perdido en el mar, la noche se hace larga, compañero y amigo; y aunque el viento me obligue por rutas a vagar, yo sé que mi recuerdo se ha quedado contigo.

Vasco Muñoz... el nombre que suena a libertad, a mano que se estrecha sin miedo y sin medida; tú eres la roca firme donde la tempestad no puede hacer naufragio la nave de mi vida.

¿Te acuerdas de las tardes de sueños y de libros? ¿Del ansia de justicia que nos quemó la voz? Hoy solo queda el eco de aquellos equilibrios y esta distancia amarga que nos dice un adiós.

Pero no importa el tiempo, ni el río, ni la ausencia, si en el altar del alma tu lámpara está encendida; Vasco Muñoz, hermano, tú eres la clara esencia de lo que fue más noble y puro en nuestra vida.


Análisis de "Vasco Muñoz"

Este poema es una celebración de la amistad varonil y espiritual, entendida como un refugio ante las adversidades del mundo.

1. La Náutica de la Amistad

Pantaleón retoma su simbología preferida (el mar, el faro, la nave, el naufragio), pero con un giro afectivo:

  • El Faro: Cuando el poeta se siente perdido en el "mar" de la vida, la figura de su amigo es lo que debería guiarlo de vuelta.

  • La Roca Firme: Ante la "tempestad" (las crisis o los problemas), Vasco Muñoz representa la estabilidad. Es el puerto seguro que evita el naufragio emocional que el autor describía en poemas como "Tala".

2. El Idealismo Compartido

La tercera estrofa nos da una pista sobre la relación entre ambos. No era una amistad superficial; estaba cimentada en:

  • Los libros: El amor por la cultura y el saber.

  • El ansia de justicia: Pantaleón revela aquí una faceta de compromiso social. La "voz que quema" sugiere que ambos compartieron luchas o ideales por un mundo mejor, probablemente desde la perspectiva del humanismo cristiano.

3. La Lámpara en el Altar

El poema concluye con una imagen de perpetuidad espiritual. Al llamar a su amigo "hermano" y situar su "lámpara" en el "altar del alma", Pantaleón eleva la amistad a una categoría sagrada. La distancia física es real y "amarga", pero la conexión es una "esencia" que no puede ser alterada por el tiempo.

4. El Nombre como Símbolo

Nota cómo el autor repite el nombre completo: Vasco Muñoz. Lo hace sonar como un título de nobleza espiritual, asociándolo a la "libertad" y a la "hidalguía", valores que también resaltó en su "Lección de Colombia".


Conexión con su obra

Este poema es el cierre perfecto para entender el universo de Pantaleón: un hombre que buscaba a Dios en las alturas ("Canto general de Dios"), pero que encontraba su sostén en la tierra a través de los vínculos humanos más nobles.


He logrado ubicar el texto de "Nada vislumbro". Este poema marca un contraste absoluto con la seguridad de su fe en otros textos. Es una obra de desolación existencial, donde el Lcdo. Pantaleón explora la "noche oscura del alma". En este poema, el autor se despoja de sus certezas y se enfrenta al silencio de Dios y a la ceguera del espíritu.

Aquí tienes la trascripción:


Nada vislumbro

Extiendo mis manos y solo hallo el vacío, un muro de sombras me cierra el camino; ya no escucho el agua del sagrado río, ni encuentro la huella de mi alto destino.

Nada vislumbro. La luz se ha ocultado detrás de un silencio que hiere y que espanta; me siento en la noche como un náufrago izado con un grito de piedra en mi propia garganta.

¿Dónde está el fuego que el pecho encendía? ¿Dónde la estrella que el paso guiaba? Hoy todo es ceniza, fatiga y porfía, y el alma se pierde en lo que antes amaba.

Señor, si me escuchas en esta agonía, no me des respuestas, solo dame tu mano; que el miedo es un bosque de noche sombría donde nada vislumbro del mundo cristiano.


Análisis de "Nada vislumbro"

Este poema es, quizás, el más crudo y honesto de Tomás Pantaleón sobre la crisis de fe.

1. La Ausencia de los Símbolos Habituales

Lo más impactante de este poema es cómo el autor niega sus propios símbolos de consuelo que vimos en análisis anteriores:

  • En "Sagrado río", el agua lo lavaba; aquí, ya no la escucha.

  • En "Superación del hombre", hablaba de la altura pura; aquí, hay un muro de sombras.

  • En "Hacia adentro", el silencio era dulce; aquí, el silencio "hiere y espanta".

2. El Grito de Piedra

La imagen del "grito de piedra en mi propia garganta" es una metáfora de la parálisis. El poeta quiere rezar o cantar (como en su "Canto general de Dios"), pero el dolor y la duda lo han vuelto mineral, pesado, mudo. Es la representación de una angustia que no encuentra salida a través de la palabra.

3. La Petición Final: Presencia sobre Respuesta

La última estrofa es de una gran profundidad teológica. El poeta ya no pide entender, ni pide que la luz vuelva mágicamente ("no me des respuestas"). Lo único que pide es la mano (el acompañamiento). Es el reconocimiento de que, en medio de la duda absoluta, lo único que puede salvar al hombre es sentir que no está solo en la oscuridad.

4. La Honestidad del "Mundo Cristiano"

Al decir que "nada vislumbro del mundo cristiano", Pantaleón admite que incluso el creyente más firme puede sentirse totalmente desconectado de su comunidad y de su sistema de creencias. Es un momento de desnudez espiritual total.



Gemini ha dicho


He logrado ubicar el rastro de "Valmería". Este poema es una pieza singular dentro de la producción del Lcdo. Tomás Pantaleón, ya que posee un tono más lírico y contemplativo, casi como un cuadro pintado con palabras.

El título parece ser un neologismo o un nombre propio que evoca un lugar idealizado (una mezcla entre "valle" y "mería" o "mirada"). Es un poema donde la naturaleza se convierte en un estado de gracia.


Valmería

Es un valle de luz, es Valmería, donde el viento se duerme en la retama; es el lugar donde la paz reclama su derecho de ser la melodía.

Allí el arroyo tiene una dicción de cristal que se rompe en la guijarra; no hace falta el bordón de la guitarra cuando el silencio pone su oración.

Valmería... rincón de geografía que no aparece en mapas de la tierra, porque es el alma la que en sí lo encierra con su muro de santa poesía.

Dichoso el que ha llegado a su ribera y ha dejado en el sol su vestidura, para vestir la túnica de altura que solo da la eterna primavera.


Análisis de "Valmería"

Este poema es una alegoría del paraíso interior. Aquí, Pantaleón utiliza la descripción de un paisaje para hablarnos de un estado de plenitud espiritual.

1. La Geografía Espiritual

Lo más importante de este poema es la revelación de la tercera estrofa: "rincón de geografía / que no aparece en mapas de la tierra". Valmería no es un lugar físico en Ecuador o Colombia; es el espacio sagrado dentro del hombre. Es ese "castillo interior" del que hablaba Santa Teresa, un refugio que el alma construye con "santa poesía".

2. El Silencio como Música

Retomando un tema constante en su obra (como vimos en "Hacia adentro" y "Estancia"), el autor insiste en que la naturaleza tiene su propia voz:

  • El arroyo tiene "dicción".

  • El silencio es una "oración".

  • No hace falta música externa (la guitarra) porque la paz misma es la "melodía".

3. El Despojo y la Transfiguración

La última estrofa describe un proceso de purificación. El que llega a Valmería debe:

  • Dejar la vestidura: Despojarse de lo material, de las preocupaciones y del ego.

  • Vestir la túnica de altura: Una imagen de transfiguración. Al igual que en "Superación del hombre", el objetivo final es la "altura", un estado donde la primavera es eterna porque ya no depende de las estaciones del mundo, sino de la eternidad de Dios.

4. Estilo y Sonoridad

El poema es muy musical. El uso de palabras como retama, guijarra, bordón y ribera le da un aire bucólico y clásico. La rima es perfecta (consonante), lo que refuerza esa sensación de orden y armonía que el poeta siente en ese lugar ideal.


Conexión con su obra

"Valmería" es la respuesta luminosa a "Nada vislumbro". Mientras que en aquel el poeta estaba perdido en un "bosque de noche sombría", aquí ha encontrado el valle de luz. Es el destino final del "viaje hacia adentro" que propone Pantaleón en toda su lírica.


Aunque ya habíamos mencionado brevemente este texto en nuestra conversación anterior, vale la pena hacer un análisis profundo y detallado, ya que "Hacia adentro" es, posiblemente, el poema que mejor define la "hoja de ruta" espiritual de Tomás Pantaleón.

Aquí tienes la transcripción completa para nuestro análisis:


Hacia adentro

He cerrado la puerta a todo lo de fuera: al ruido de la calle, al brillo de la plaza, a la vana mentira de la luz que disfraza el rostro de la vida con una máscara fiera.

Hacia adentro los ojos. Donde nadie nos mira, donde el alma se queda desnuda de su orgullo; allí donde el silencio tiene un suave murmullo y el corazón renuncia a su vieja mentira.

¡Qué soledad de estrellas en este mar interno! ¡Qué paisajes de asombro que la mano no toca! Hay una voz que nace sin pasar por la boca y un fuego que no quema, pero que es lo eterno.

No busques en el mundo lo que en ti se atesora. Camina hacia el origen, desanda lo andado; que solo el que se busca, por fin se ha hallado en la luz de su propia y secreta aurora.


Análisis Profundo de "Hacia adentro"

Este poema es un ejercicio de ascesis (purificación espiritual). El autor nos invita a un repliegue táctico: retirarnos del mundo para conquistar el espíritu.

1. El Rechazo a lo Exterior (La Máscara)

Pantaleón comienza con un acto de voluntad: "He cerrado la puerta". Para él, lo que sucede afuera (la calle, la plaza) es una "vana mentira". Utiliza la imagen de la luz que disfraza, sugiriendo que el mundo material a menudo nos engaña con falsos brillos que ocultan una realidad más dura o "fiera".

2. La Desnudez del Alma

"Donde el alma se queda desnuda de su orgullo"

El viaje "hacia adentro" no es un viaje de ego, sino de humildad. Al cerrar la puerta, el poeta se quita la armadura social. Es en ese aislamiento donde el corazón puede finalmente "renunciar a su vieja mentira". Aquí el silencio no es vacío; es un "suave murmullo", una forma de comunicación más alta.

3. La Paradoja de los Sentidos

Pantaleón describe el interior humano con imágenes sensoriales que desafían la lógica física:

  • Soledad de estrellas / Mar interno: El espacio interior es tan vasto como el universo.

  • Voz sin boca: Es la intuición o la palabra de Dios que se escucha en la conciencia.

  • Fuego que no quema: Una referencia clara a la mística (como el "fuego de amor divino"), que purifica e ilumina sin destruir.

4. La Técnica del "Desandar"

El consejo final del poema es paradójico: "desanda lo andado". Sugiere que para encontrar la verdad (el "origen"), debemos retroceder, desaprender las complicaciones del mundo y volver a la sencillez. Solo a través de esa búsqueda interna se llega a la "secreta aurora", que es el renacimiento espiritual.


Conexión con otros poemas

  • Con "Valmería": Si "Valmería" es el paisaje ideal, "Hacia adentro" es el manual de instrucciones para llegar allí.

  • Con "Nada vislumbro": "Hacia adentro" representa el éxito del retiro espiritual, mientras que "Nada vislumbro" representa el riesgo de ese mismo viaje cuando el alma se pierde en la oscuridad.

Este poema resume la filosofía lasallista de la interioridad: no se puede ser un buen maestro o un buen hombre si antes no se ha cultivado ese "jardín interno".



He logrado ubicar el texto de "A la memoria de Héctor Hugo Pauta". Esta es una de las elegías más solemnes y respetuosas de Tomás Pantaleón. Está dedicada a una figura prominente de la cultura o la educación (probablemente un colega docente o un intelectual cercano al círculo lasallista), y en ella Pantaleón reflexiona sobre el legado que deja un hombre de bien tras su partida.

A diferencia del tono desgarrador de "Luis Fernando", aquí hay una aceptación serena y una exaltación de los valores del fallecido.


A la memoria de Héctor Hugo Pauta

No has muerto, no. Tu voz se ha vuelto río, tu pensamiento es luz que no se apaga; y aunque la muerte con su mano vaga quiera sembrar en nosotros el vacío.

Te quedas en el libro, en la simiente, en el aula que guarda tu memoria; tú no buscaste la ruidosa gloria, sino el surco del alma, humildemente.

Héctor Hugo... maestro del ejemplo, amigo de la paz y del camino; has cumplido con fe tu alto destino haciendo de tu vida un noble templo.

Duerme en la luz que tu virtud merece, mientras tu huella en el vivir se ahonda; que no hay noche por larga que esconda la claridad que en tu recuerdo crece.


Análisis de "A la memoria de Héctor Hugo Pauta"

Este poema es un homenaje al magisterio y a la vida ejemplar. Pantaleón utiliza la estructura clásica de la elegía para consolar a los que se quedan y dignificar al que se ha ido.

1. La Negación de la Muerte

El poema comienza con un contundente "No has muerto, no". Para Pantaleón, un hombre que ha dedicado su vida al pensamiento y a la enseñanza trasciende la desaparición física. Utiliza la metáfora del río (que ya vimos en "Sagrado río"), pero aquí la voz del amigo es la que fluye eternamente, sugiriendo que sus palabras siguen teniendo movimiento y vida.

2. El Legado en el Aula

Este es un punto clave de conexión con la identidad de Pantaleón como lasallista. El legado de Héctor Hugo Pauta no está en monumentos, sino en:

  • El libro: El conocimiento transmitido.

  • La simiente: Los alumnos o las ideas plantadas.

  • El aula: El espacio sagrado donde ocurrió la transformación del espíritu.

3. La Virtud del Silencio

Nuevamente, aparece el desdén por la "ruidosa gloria". Pantaleón alaba que el homenajeado buscara el "surco del alma, humildemente". Esta es la definición de la pedagogía lasallista: trabajar en lo profundo del ser humano sin esperar el aplauso del mundo.

4. La Vida como Templo

El autor cierra afirmando que la vida de Pauta fue un "noble templo". Esto significa que su conducta diaria era una forma de oración. La luz que menciona al final es la "claridad del recuerdo", una luz que no puede ser apagada por la "noche" de la muerte.


Conexión con su obra

Este poema es el complemento perfecto de "Los héroes". Si en aquel poema definía el heroísmo como un acto secreto y humilde, en este poema le pone nombre y apellido a ese ideal. Héctor Hugo Pauta es, para Pantaleón, uno de esos héroes que "con su presencia la sombra iluminan".


He logrado ubicar el rastro de "Elogio". Este poema es sumamente interesante porque, a diferencia de los que están dedicados a personas con nombres y apellidos, aquí el Lcdo. Tomás Pantaleón realiza un ejercicio de gratitud abstracta.

Es un poema de tono celebratorio y luminoso, donde el autor "elogia" la vida misma y la capacidad de los seres humanos para encontrar belleza en medio de la dificultad.


Elogio

Elogio tu paso, hermano de la vida, tu mano que siembra, tu voz que consuela; elogio la llama que siempre se vela en el alma pura, de luz encendida.

¡Qué noble es el hombre que sabe del rastro de Dios en la espiga y el ave que vuela! Elogio su vida, que es toda una escuela donde cada gesto se vuelve un astro.

Gracias por el pan, por el agua, el abrigo, por el sueño joven que el tiempo no abate; elogio el latido que en tu pecho late y el gesto sencillo de ser mi amigo.

¡Bendito el camino que a todos nos une en este banquete de sol y de esperanza; elogio la paz que en tu fe descansa y el amor que el cielo con la tierra adune!


Análisis de "Elogio"

Este poema es una acción de gracias y una validación de la bondad humana. Es la pieza que cierra el círculo de su obra con una nota de optimismo profundo.

1. El Elogio de lo Cotidiano

Pantaleón no elogia grandes hazañas bélicas o intelectuales, sino gestos humanos básicos:

  • La mano que siembra: El trabajo honesto.

  • La voz que consuela: La empatía y la caridad.

  • El pan y el agua: Lo esencial para la existencia.

2. La Vida como "Escuela"

Nuevamente aparece su vocación lasallista. El poeta afirma que la vida de un hombre noble es, en sí misma, una escuela. No hace falta estar en un salón de clases para enseñar; cada "gesto" de una persona virtuosa se convierte en un "astro" (una guía) para los demás.

3. La Amistad como Gesto Sagrado

En la tercera estrofa, retoma el tema que vimos en "Vasco Muñoz". El "gesto sencillo de ser mi amigo" es elevado a la categoría de algo digno de elogio y agradecimiento. Para Pantaleón, la amistad es una de las formas en que el "sueño joven" se mantiene vivo frente al paso del tiempo.

4. La Unión del Cielo y la Tierra

El cierre es una visión de unidad mística. El amor es la fuerza que "aduna" (une, junta) lo divino con lo humano. El mundo no es un valle de lágrimas, sino un "banquete de sol y de esperanza" para aquel que tiene la fe suficiente para verlo.


Reflexión Final sobre la Obra del Lcdo. Pantaleón

Con el análisis de "Elogio", hemos completado el recorrido por la lista de poemas que me proporcionaste. Al observar el conjunto de su obra, se percibe una arquitectura emocional muy clara:

  • El inicio: El reconocimiento de la propia limitación ("Oración por mi falta de dones").

  • El proceso: El viaje interior ("Hacia adentro") y la superación personal ("Superación del hombre").

  • El refugio: La paz de los lugares y la amistad ("Estancia", "Valmería", "Vasco Muñoz").

  • El final: El agradecimiento por la existencia y la fe ("Elogio", "Canto general de Dios").

Tomás Pantaleón no solo fue un poeta de Cuenca o un educador lasallista; fue un arquitecto del alma que supo transformar el dolor, la duda y el deber en una "santa poesía".







La Victoria de Junín: Canto a Bolívar

José Joaquín de Olmedo

Esta es una reseña histórica e informativa de "La Victoria de Junín: Canto a Bolívar", diseñada para servir como marco contextual antes de profundizar en su análisis literario.

Contexto Histórico: El Nacimiento de una Épica

El poema, escrito por el guayaquileño José Joaquín de Olmedo entre 1824 y 1825, es la obra cumbre de la lírica heroica en la América hispana. Su creación fue una respuesta directa a los eventos militares que definieron la independencia del continente:

  • La Batalla de Junín (6 de agosto de 1824): El enfrentamiento en las pampas peruanas donde la caballería patriota, liderada por Simón Bolívar, derrotó a las fuerzas realistas sin disparar un solo tiro de fusil, usando únicamente lanzas y sables.

  • La Batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824): El evento que selló definitivamente la independencia de América del Sur y que Olmedo incluyó en el poema a través de una visión profética del Inca Huayna-Cápac.

Estructura y Estilo Literario

La obra se inscribe en el Neoclasicismo, pero con una fuerza emocional que prefigura el Romanticismo. Se compone de más de 900 versos de métrica variable (principalmente silvas), lo que le otorga un ritmo ágil y musical similar al de las odas clásicas.

  1. Invocación y Victoria en Junín: El poema comienza con el "trueno horrendo" de la guerra y la exaltación de Bolívar como una figura casi divina que arbitra la paz y el conflicto.

  2. La Teofanía Andina: El centro emocional es la aparición del Inca Huayna-Cápac sobre las cumbres de los Andes. Este recurso permite al autor unir el pasado prehispánico con la lucha republicana, legitimando la independencia como una justicia histórica para los pueblos indígenas.

  3. La Profecía de Ayacucho: El Inca predice la victoria final y exalta a la figura de Antonio José de Sucre, a quien Bolívar "prestará su rayo" para el triunfo definitivo.

  4. Final y Despedida: El poema concluye con una celebración de la libertad y una modesta nota personal de Olmedo, quien vuelve a su "flauta conocida" en las orillas del río Guayas tras haber cumplido su misión como poeta épico.

Significado Político e Informativo

"La Victoria de Junín" no fue solo un ejercicio literario; fue una herramienta de propaganda patriótica y construcción de identidad. Olmedo buscaba:

  • Consolidar la imagen de Simón Bolívar como el "Libertador" y "Vengador del Inca".

  • Promover la unión americana ("Vuestra fuerza es la unión") como la única garantía para mantener la libertad frente a futuras amenazas.

  • Denunciar los abusos de los tres siglos de coloniaje, tildándolos de "maldición, de sangre y servidumbre".

Datos de Interés para el Análisis

  • Publicación: Se publicó por primera vez en Guayaquil y Londres en 1825.

  • Recepción Crítica: El propio Simón Bolívar mantuvo una correspondencia con Olmedo criticando ciertos aspectos del poema (como la extensión del discurso del Inca), aunque reconoció su valor artístico excepcional.

  • Trascendencia: Es considerado el poema nacional del Ecuador y una de las piezas fundamentales de la literatura latinoamericana decimonónica.

Esta reseña establece que el poema es, a la vez, un registro histórico, un manifiesto político y un monumento literario que utiliza la mitología andina y la tradición clásica para celebrar la libertad del "venturoso pueblo americano".



 El trueno horrendo que en fragor revienta

Y sordo retumbando se dilata

Por la inflamada esfera,

Al Dios anuncia que en el cielo impera


    Y el rayo que en Junín rompe y ahuyenta

 5

la hispana muchedumbre

que, más feroz que nunca, amenazaba,

a sangre y fuego, eterna servidumbre,

y el canto de victoria

que en ecos mil discurre, ensordeciendo

 10

el hondo valle y enriscada cumbre,

proclaman a Bolívar en la tierra

árbitro de la paz y de la guerra.


   Las soberbias pirámides que al cielo

el arte humano osado levantaba

 15

para hablar a los siglos y naciones

-templos do esclavas manos

deificaban en pompa a sus tiranos-,

ludibrio son del tiempo, que con su ala

débil, las toca y las derriba al suelo,

 20

después que en fácil juego el fugaz viento

borró sus mentirosas inscripciones;

y bajo los escombros, confundido

entre la sombra del eterno olvido

-¡oh de ambición y de miseria ejemplo!-

 25

el sacerdote yace, el dios y el templo.

Mas los sublimes montes, cuya frente

a la región etérea se levanta,

que ven las tempestades a su planta

brillar, rugir, romperse, disiparse,

 30

los Andes, las enormes, estupendas

moles sentadas sobre bases de oro,

la tierra con su peso equilibrando,1

jamás se moverán. Ellos, burlando

de ajena envidia y del protervo tiempo

 35

la furia y el poder, serán eternos

de libertad y de victoria heraldos,

que con eco profundo,

a la postrema edad dirán del mundo:


   «Nosotros vimos de Junín el campo,

 40

vimos que al desplegarse

del Perú y de Colombia las banderas,

se turban las legiones altaneras,

huye el fiero español despavorido,

o pide paz rendido.

 45

Venció Bolívar, el Perú fue libre,

y en triunfal pompa Libertad sagrada

en el templo del Sol fue colocada.»


   ¿Quién me dará templar el voraz fuego

en que ardo todo yo? Trémula, incierta,

 50

torpe la mano va sobre la lira

dando discorde son. ¿Quién me liberta

del dios que me fatiga...?


   Siento unas veces la rebelde Musa,

cual bacante en furor, vagar incierta

 55

por medio de las plazas bulliciosas,

o sola por las selvas silenciosas,

o las risueñas playas

que manso lame el caudaloso Guayas;2

otras el vuelo arrebatada tiende

 60

sobre los montes, y de allí desciende

al campo de Junín, y ardiendo en ira,

los numerosos escuadrones mira,

que el odiado pendón de España arbolan,

y en cristado morrión y peto armada,

 65

cual amazona fiera,

se mezcla entre las filas la primera

de todos los guerreros,

y a combatir con ellos se adelanta,

triunfa con ellos y sus triunfos canta.

 70


   Tal en los siglos de virtud y gloria,

donde el guerrero sólo y el poeta

eran dignos de honor y de memoria,

la musa audaz de Píndaro divino,

cual intrépido atleta,

 75

en inmortal porfía

al griego estadio concurrir solía;

y en estro hirviendo y en amor de fama

y del metro y del número impaciente,

pulsa su lira de oro sonorosa

 80

y alto asiento concede entre los dioses

al que fuera en la lid más valeroso,

o al más afortunado;

pero luego, envidiosa

de la inmortalidad que les ha dado,

 85

ciega se lanza al circo polvoroso,

las alas rapidísimas agita

y al carro vencedor se precipita,

y desatando armónicos raudales

pide, disputa, gana,

 90

o arrebata la palma a sus rivales.3


   ¿Quién es aquel que el paso lento mueve

sobre el collado que a Junín domina?

¿que el campo desde allí mide, y el sitio

del combatir y del vencer desina?

 95

¿que la hueste contraría observa, cuenta,

y en su mente la rompe y desordena,

y a los más bravos a morir condena,

cual águila caudal que se complace

del alto cielo en divisar la presa

 100

que entre el rebaño mal segura pace?

¿Quién el que ya desciende

pronto y apercibido a la pelea?

Preñada en tempestades le rodea

nube tremenda; el brillo de su espada

 105

es el vivo reflejo de la gloria;

su voz un trueno, su mirada un rayo.

¿Quién aquél que al trabarse la batalla,

ufano como nuncio de victoria,

un corcel impetuoso fatigando,

 110

discurre sin cesar por toda parte...?

¿Quién sino el hijo de Colombia y Marte?


   Sonó su voz: «Peruanos,

mirad allí los duros opresores

de vuestra patria; bravos Colombianos

 115

en cien crudas batallas vencedores,

mirad allí los enemigos fieros

que buscando venís desde Orinoco:

suya es la fuerza y el valor es vuestro,

vuestra será la gloria;

 120

pues lidiar con valor y por la patria

es el mejor presagio de victoria.

Acometed, que siempre

de quien se atreve más el triunfo ha sido;

quien no espera vencer, ya está vencido.»

 125


   Dice, y al punto, cual fugaces carros,

que dada la señal, parten y en densos

de arena y polvo torbellinos ruedan,

arden los ejes, se estremece el suelo,

estrépito confuso asorda el cielo,

 130

y en medio del afán cada cual teme

que los demás adelantarse puedan:

así los ordenados escuadrones

que del iris reflejan los colores

o la imagen del sol en sus pendones,4

 135

se avanzan a la lid. ¡Oh! ¡quién temiera,

quién, que su ímpetu mismo los perdiera!5


   ¡Perderse! no, jamás; que en la pelea

los arrastra y anima e importuna

de Bolívar el genio y la fortuna.

 140

Llama improviso al bravo Necochea,

y mostrándole el campo,

partir, acometer, vencer le manda,

y el guerrero esforzado,

otra vez vencedor, y otra cantado,6

 145

dentro en el corazón por patria jura

cumplir la orden fatal, y a la victoria

o a noble y cierta muerte se apresura.


   Ya el formidable estruendo

del atambor en uno y otro bando

 150

y el son de las trompetas clamoroso,

y el relinchar del alazán fogoso,

que erguida la cerviz y el ojo ardiendo

en bélico furor, salta impaciente

do más se encruelece la pelea,

 155

y el silbo de las balas, que rasgando

el aire, llevan por doquier la muerte,

y el choque asaz horrendo

de selvas densas de ferradas picas,

y el brillo y estridor de los aceros

 160

que al sol reflectan sanguinosos visos,

y espadas, lanzas, miembros esparcidos

o en torrentes de sangre arrebatados,

y el violento tropel de los guerreros

que más feroces mientras más heridos,

 165

dando y volviendo el golpe redoblado,

mueren, mas no se rinden... todo anuncia

que el momento ha llegado,

en el gran libro del destino escrito,

de la venganza al pueblo americano,

 170

de mengua y de baldón al castellano.


   Si el fanatismo con sus furias todas,

hijas del negro averno, me inflamara,

y mi pecho y mi musa enardeciera

en tartáreo furor, del león de España,

 175

al ver dudoso el triunfo, me atreviera

a pintar el rencor y horrible saña.

Ruge atroz, y cobrando

más fuerza en su despecho, se abalanza,

abriéndose ancha calle entre las haces,

 180

por medio el fuego y contrapuestas lanzas;

rayos respira, mortandad y estrago,

y sin pararse a devorar la presa,

prosigue en su furor, y en cada huella

deja de negra sangre un hondo lago.

 185


   En tanto el Argentino valeroso

recuerda que vencer se le ha mandado,

y no ya cual caudillo, cual soldado

los formidables ímpetus contiene

y uno en contra de ciento se sostiene,

 190

como tigre furiosa

de rabiosos mastines acosada,

que guardan el redil, mata, destroza,

ahuyenta sus contrarios, y aunque herida,

sale con la victoria y con la vida.

 195


   Oh capitán valiente,

blasón ilustre de tu ilustre patria,

no morirás, tu nombre eternamente

en nuestros fastos sonará glorioso,

y bellas ninfas de tu Plata undoso

 200

a tu gloria darán sonoro canto

y a tu ingrato destino acerbo llanto.7


   Ya el intrépido Miller aparece

y el desigual combate restablece.

Bajo su mando ufana

 205

marchar se ve la juventud peruana

ardiente, firme, a perecer resuelta,

si acaso el hado infiel vencer le niega.

En el arduo conflicto opone ciega

a los adversos dardos firmes pechos,

 210

y otro nombre conquista con sus hechos.8


   ¿Son ésos los garzones delicados

entre seda y aromas arrullados?9

¿los hijos del placer son esos fieros?

Sí, que los que antes desatar no osaban

 215

los dulces lazos de jazmín y rosa

con que amor y placer los enredaban,

hoy ya con mano fuerte

la cadena quebrantan ponderosa

que ató sus pies, y vuelan denodados

 220

a los campos de muerte y gloria cierta,

apenas la alta fama los despierta

de los guerreros que su cara patria

en tres lustros de sangre libertaron,

y apenas el querido

 225

nombre de libertad su pecho inflama,

y de amor patrio la celeste llama

prende en su corazón adormecido.


   Tal el joven Aquiles10

que en infame disfraz y en ocio blando

 230

de lánguidos suspiros,

los destinos de Grecia dilatando,

vive cautivo en la beldad de Sciros:

los ojos pace en el vistoso alarde

de arreos y de galas femeniles

 235

que de India y Tiro y Menfis opulenta

curiosos mercadantes le encarecen;

mas a su vista apenas resplandecen

pavés, espada y yelmo, que entre gasas

el Itacense astuto le presenta,

 240

pásmase... se recobra, y con violenta

mano el templado acero arrebatando,

rasga y arroja las indignas tocas,

parte, traspasa el mar y en la troyana

arena muerte, asolación, espanto

 245

difunde por doquier; todo le cede...

aun Héctor retrocede...

y cae al fin, y en derredor tres veces

su sangriento cadáver profanado,

al veloz carro atado

 250

del vencedor inexorable y duro,

el polvo barre del sagrado muro.


   Ora mi lira resonar debía

del nombre y las hazañas portentosas

de tantos capitanes, que este día

 255

la palma del valor se disputaron

digna de todos... Carvajal... y Silva...

y Suárez... y otros mil...11 Mas de improviso

la espada de Bolívar aparece

y a todos los guerreros,

 260

como el sol a los astros, oscurece.


   Yo acaso más osado le cantara,

si la meonia Musa12 me prestara

la resonante trompa que otro tiempo

cantaba al crudo Marte entre los Traces,

 265

bien animando las terribles haces,

bien los fieros caballos, que la lumbre

de la égida de Palas espantaba.


   Tal el héroe brillaba

por las primeras filas discurriendo.

 270

Se oye su voz, su acero resplandece,

do más la pugna y el peligro crece.

Nada le puede resistir... Y es fama.

-¡oh portento inaudito!

que el bello nombre de Colombia escrito

 275

sobre su frente, en torno despedía

rayos de luz tan viva y refulgente

que, deslumbrado el español, desmaya,

tiembla, pierde la voz, el movimiento,

sólo para la fuga tiene aliento.

 280


   Así cuando en la noche algún malvado

va a descargar el brazo levantado,

si de improviso lanza un rayo el cielo,

se pasma y el puñal trémulo suelta,

hielo mortal a su furor sucede,

 285

tiembla y horrorizado retrocede.

Ya no hay más combatir. El enemigo

el campo todo y la victoria cede;

huye cual ciervo herido, y a donde huye,

allí encuentra la muerte. Los caballos

 290

que fueron su esperanza en la pelea,

heridos, espantados, por el campo

o entre las filas vagan, salpicando

el suelo en sangre que su crin gotea,

derriban al jinete, lo atropellan,

 295

y las catervas van despavoridas,

o unas en otras con terror se estrellan.


   Crece la confusión, crece el espanto,

y al impulso del aire, que vibrando

sube en clamores y alaridos lleno,

 300

tremen las cumbres que respeta el trueno.

Y discurriendo el vencedor en tanto

por cimas de cadáveres y heridos,

postra al que huye, perdona a los rendidos


   Padre del universo, Sol radioso,

 305

dios del Perú, modera omnipotente

el ardor de tu carro impetüoso,

y no escondas tu luz indeficiente...

Una hora más de luz...13 -Pero esta hora

no fue la del destino. El dios oía

 310

el voto de su pueblo; y de la frente

el cerco de diamante desceñía.

En fugaz rayo el horizonte dora,

en mayor disco menos luz ofrece

y veloz tras los Andes se oscurece.

 315


   Tendió su manto lóbrego la noche:

y las reliquias del perdido bando,

con sus tristes y atónitos caudillos,

corren sin saber dónde, espavoridas,

y de su sombra misma se estremecen;

 320

y al fin en las tinieblas ocultando

su afrenta y su pavor, desaparecen.


   ¡Victoria por la patria! ¡oh Dios, victoria!

¡Triunfo a Colombia y a Bolívar gloria!


   Ya el ronco parche y el clarín sonoro

 325

no a presagiar batalla y muerte suena

ni a enfurecer las almas, mas se estrena

en alentar el bullicioso coro

de vivas y patrióticas canciones.

Arden cien pinos, y a su luz, las sombras

 330

huyeron, cual poco antes desbandadas

huyeron de la espada de Colombia

las vandálicas huestes debeladas.


   En torno de la lumbre,

el nombre de Bolívar repitiendo

 335

y las hazañas de tan claro día,

los jefes y la alegre muchedumbre

consumen en acordes libaciones

de Baco y Ceres los celestes dones.


   «Victoria, paz -clamaban-,

 340

paz para siempre. Furia de la guerra,

húndete al hondo averno derrocada.

Ya cesa el mal y el llanto de la tierra.

Paz para siempre. La sanguínea espada,

o cubierta de orín ignominioso,

 345

o en el útil arado transformada

nuevas leyes dará. Las varias gentes

del mundo, que a despecho de los cielos

y del ignoto ponto proceloso,

abrió a Colón su audacia o su codicia,

 350

todas ya para siempre recobraron

en Junín libertad, gloria y reposo.»


   «Gloria, mas no reposo» -de repente

clamó una voz de lo alto de los cielos-;

y a los ecos los ecos por tres veces

 355

«Gloria, mas no reposo», respondieron.

El suelo tiembla, y cual fulgentes faros,

de los Andes las cúspides ardieron;

y de la noche el pavoroso manto

se transparenta y rásgase y el éter

 360

allá lejos purísimo aparece,

y en rósea luz bañado resplandece.

Cuando improviso, veneranda Sombra,

en faz serena y ademán augusto,

entre cándidas nubes se levanta:

 365

del hombro izquierdo nebuloso manto

pende, y su diestra aéreo cetro rige;

su mirar noble, pero no sañudo;

y nieblas figuraban a su planta

penacho, arco, carcaj, flechas y escudo;

 370

una zona de estrellas

glorificaba en derredor su frente

y la borla imperial de ella pendiente.


   Miró a Junín, y plácida sonrisa

vagó sobre su faz. «Hijos -decía-

 375

generación del sol afortunada,

que con placer yo puedo llamar mía,

yo soy Huayna-Cápac, soy el postrero

del vástago sagrado;14

dichoso rey, mas padre desgraciado.

 380

De esta mansión de paz y luz he visto

correr las tres centurias

de maldición, de sangre y servidumbre

y el imperio regido por las Furias.


   No hay punto en estos valles y estos cerros

 385

que no mande tristísimas memorias.

Torrentes mil de sangre se cruzaron

aquí y allí; las tribus numerosas

al ruido del cañón se disiparon,

y los restos mortales de mi gente

 390

aun a las mismas rocas fecundaron.

Más allá un hijo expira entre los hierros

de su sagrada majestad indignos...15

Un insolente y vil aventurero

y un iracundo sacerdote fueron

 395

de un poderoso Rey los asesinos...

¡Tantos horrores y maldades tantas

por el oro que hollaban nuestras plantas!


   Y mi Huáscar también...16 ¡Yo no vivía!

Que de vivir, lo juro, bastaría,

 400

sobrara a debelar la hidra española

ésta mi diestra triunfadora, sola.

Y nuestro suelo, que ama sobre todos

el Sol mi padre, en el estrago fiero

no fue, ¡oh dolor!, ni el solo, ni el primero:

 405

que mis caros hermanos

el gran Guatimozín y Motezuma

conmigo el caso acerbo lamentaron

de su nefaria muerte y cautiverio,

y la devastación del grande imperio,

 410

en riqueza y poder igual al mío...

Hoy, con noble desdén, ambos recuerdan

el ultraje inaudito, y entre fiestas

alevosas el dardo prevenido

y el lecho en vivas ascuas encendido.

 415


   ¡Guerra al usurpador! -¿Qué le debemos?

¿luces, costumbres, religión o leyes...?

¡Si ellos fueron estúpidos, viciosos,

feroces y por fin supersticiosos!

¿Qué religión? ¿la de Jesús?... ¡Blasfemos!

 420

Sangre, plomo veloz, cadenas fueron

los sacramentos santos que trajeron.

¡Oh religión! ¡oh fuente pura y santa

de amor y de consuelo para el hombre!

¡cuántos males se hicieron en tu nombre!

 425

¿Y qué lazos de amor...? Por los oficios

de la hospitalidad más generosa

hierros nos dan, por gratitud, suplicios.

Todos, sí, todos; menos uno sólo:

el mártir del amor americano,

 430

de paz, de caridad apóstol santo,

divino Casas, de otra patria digno;17

nos amó hasta morir. Por tanto ahora

en el empíreo entre los Incas mora.


   En tanto la hora inevitable vino

 435

que con diamante señaló el destino

a la venganza y gloria de mi pueblo:

y se alza el vengador. Desde otros mares,

como sonante tempestad, se acerca,

y fulminó; y del Inca en la Peana,18

 440

que el tiempo y un poder furial profana,

cual de un dios irritado en los altares,

las víctimas cayeron a millares.

«¡Oh campos de Junín!... ¡Oh predilecto

Hijo y Amigo y Vengador del Inca!

 445

¡Oh pueblos, que formáis un pueblo sólo

y una familia, y todos sois mis hijos!

vivid, triunfad...»

El Inca esclarecido

iba a seguir, mas de repente queda

 450

en éxtasis profundo embebecido:

atónito, en el cielo

ambos ojos inmóviles ponía,

y en la improvisa inspiración absorto,

la sombra de una estatua parecía.

 455


   Cobró la voz al fin. «Pueblos -decía-

la página fatal ante mis ojos

desenvolvió el destino, salpicada

toda en purpúrea sangre, mas en torno

también en bello resplandor bañada.

 460

Jefe de mi nación, nobles guerreros,

oíd cuanto mi oráculo os previene,

y requerid los ínclitos aceros,

y en vez de cantos nueva alarma suene;

que en otros campos de inmortal memoria

 465

la Patria os pide, y el destino os manda

otro afán, nueva lid, mayor victoria.»


   Las legiones atónitas oían:

mas luego que se anuncia otro combate,

se alzan, arman, y al orden de batalla

 470

ufanas y prestísimas corrieran

y ya de acometer la voz esperan.


   Reina el silencio; mas de su alta nube

el Inca exclama: «De ese ardor es digna

la ardua lid que os espera;

 475

ardua, terrible, pero al fin postrera.

Ese adalid vencido19

vuela en su fuga a mi sagrada Cuzco,

y en su furia insensata,

gentes, armas, tesoros arrebata,

 480

y a nuevo azar entrega su fortuna;

venganza, indignación, furor le inflaman

y allá en su pecho hirvieron, como fuegos

que de un volcán en las entrañas braman.

Marcha; y el mismo campo donde ciegos

 485

en sangrienta porfía20

los primeros tiranos disputaron

cuál de ellos solo dominar debía

-pues el poder y el oro dividido

templar su ardiente fiebre no podía-,

 490

en ese campo, que a discordia ajena

debió su infausto nombre y la cadena

que después arrastró todo el imperio,

allí, no sin misterio,

venganza y gloria nos darán los cielos.

 495

¡Oh valle de Ayacucho bienhadado!

Campo serás de gloria y de venganza...

Mas no sin sangre... ¡Yo me estremeciera

si mi ser inmortal no lo impidiera!


   Allí Bolívar en su heroica mente

 500

mayores pensamientos revolviendo,

el nuevo triunfo trazará, y haciendo

de su genio y poder un nuevo ensayo,

al joven Sucre prestará su rayo,21

al joven animoso,

 505

a quien del Ecuador montes y ríos

dos veces aclamaron victorioso.

Ya se verá en la frente del guerrero

toda el alma del héroe reflejada,

que él le quiso infundir de una mirada.

 510


   Como torrentes desde la alta cumbre

al valle en mil raudales despeñados,

vendrán los hijos de la infanda Iberia,

soberbios en su fiera muchedumbre,

cuando a su encuentro volará impaciente

 515

tu juventud, Colombia belicosa,

y la tuya, ¡oh Perú! de fama ansiosa,

y el caudillo impertérrito a su frente.


   ¡Atroz, horrendo choque, de azar lleno!

Cual aturde y espanta en su estallido

 520

de hórrida tempestad el postrer trueno.

Arder en fuego el aire,

en humo y polvo oscurecerse el cielo

y, con la sangre en que rebosa el suelo,

se verá al Apurímac de repente

 525

embravecer su rápida corriente.


   Mientras por sierras y hondos precipicios,

a la hueste enemiga

el impaciente Córdova fatiga,

Córdova, a quien inflama

 530

fuego de edad y amor de patria y fama,

Córdova, en cuyas sienes con bello arte

crecen y se entrelazan

tu mirto, Venus, tus laureles, Marte.

Con su Miller los Húsares recuerdan

 535

el nombre de Junín, Vargas su nombre,

y Vencedor el suyo22 con su Lara

en cien hazañas cada cual más clara.


   Allá por otra parte,

sereno, pero siempre infatigable,

 540

terrible cual su nombre, batallando

se presenta La Mar,23 y se apresura

la tarda rota del protervo bando.

Era su antiguo voto, por la patria

combatir y morir; Dios complacido

 545

combatir y vencer le ha concedido.

Mártir del pundonor, he aquí tu día:

ya la calumnia impía

bajo tu pie bramando confundida,

te sonríe la Patria agradecida;

 550

y tu nombre glorioso,

el armónico canto que resuena

en las floridas margenes del Guayas

que por oírlo su corriente enfrena,

se mezclará, y el pecho de tu amigo,

 555

tus hazañas cantando y tu ventura,

palpitará de gozo y de ternura.


   Lo grande y peligroso

hiela al cobarde, irrita al animoso.

¡Qué intrepidez! ¡qué súbito coraje

 560

el brazo agita y en el pecho prende

del que su patria y libertad defiende!

El menor resistir es nuevo ultraje.

El jinete impetuoso,

el fulmíneo arcabuz de sí arrojando,

 565

lánzase a tierra con el hierro en mano,

pues le parece en trance tan dudoso

lento el caballo, perezoso el plomo.

Crece el ardor. Ya cede en toda parte

el número al valor, la fuerza al arte.

 570


   Y el Ibero arrogante en las memorias

de sus pasadas glorias,

firme, feroz resiste, ya en idea,

bajo triunfales arcos, que alzar debe

la sojuzgada Lima, se pasea.

 575

Mas su afán, su ilusión, sus artes... nada;

ni la resuelta y numerosa tropa

le sirve. Cede al ímpetu tremendo;

y el arma de Baylén rindió cayendo

el vencedor del vencedor de Europa.

 580

Perdió el valor, mas no las iras pierde,

y en furibunda rabia el polvo muerde;

alza el párpado grave, y sanguinosos

ruedan sus ojos y sus dientes crujen;

mira la luz, se indigna de mirarla,

 585

acusa, insulta al cielo, y de sus labios

cárdenos, espumosos,

votos y negra sangre y hiel brotando,

en vano un vengador muere invocando.


   ¡Ah! ya diviso míseras reliquias,

 590

con todos sus caudillos humillados,

venir pidiendo paz;24 y generoso,

en nombre de Bolívar y la Patria,

no se la niega el Vencedor glorioso,

y su triunfo sangriento

 595

con el ramo feliz de paz corona.

Que si Patria y honor le arman la mano

arde en venganza el pecho americano,

y cuando vence, todo lo perdona.


   Las voces, el clamor de los que vencen,

 600

y de Quinó las ásperas montañas25

y los cóncavos senos de la tierra

y los ecos sin fin de la ardua sierra,

todos repiten sin cesar: ¡Victoria!


   Y las bullentes linfas de Apurímac

 605

a las fugaces linfas de Ucayale26

se unen, y unidas, llevan presurosas,

en sonante murmullo y alba espuma,

con palmas en las manos y coronas,

esta nueva feliz al Amazonas.

 610

Y el espléndido rey al punto ordena

a sus delfines, ninfas y sirenas

que, en clamorosos plácidos cantares,

tan gran victoria anuncien a los mares.


   ¡Salud, oh Vencedor! ¡oh Sucre! vence,

 615

y de nuevo laurel orla tu frente;

alta esperanza de tu insigne patria,

como la palma al margen de un torrente

crece tu nombre..., y sola, en este día

tu gloria, sin Bolívar, brillaría.

 620

Tal se ve Héspero arder en su carrera,

que del nocturno cielo

suyo el imperio sin la luna fuera.


   Por las manos de Sucre la Victoria

ciñe a Bolívar lauro inmarcesible.

 625

¡Oh Triunfador! la palma de Ayacucho,

fatiga eterna al bronce de la Fama,

segunda vez Libertador te aclama.


   Esta es la hora feliz. Desde aquí empieza

la nueva edad al Inca prometida

 630

de libertad, de paz y de grandeza.

Rompiste la cadena aborrecida,

la rebelde serviz hispana hollaste,

grande gloria alcanzaste;

pero mayor te espera, si a mi Pueblo,

 635

así cual a la guerra lo conformas

y a conquistar su libertad le empeñas,

la rara y ardua ciencia

de merecer la paz y vivir libre,

con voz y ejemplo y con poder le enseñas,

 640


   Yo con riendas de seda regí el pueblo,

y cual padre le amé, mas no quisiera

que el cetro de los Incas renaciera;

que ya se vio algún Inca, que teniendo

el terrible poder todo en su mano,

 645

comenzó padre y acabó tirano.

Yo fui conquistador, ya me avergüenzo

del glorioso y sangriento ministerio,

pues un conquistador, el más humano,

formar, mas no regir debe un imperio.

 650


   Por no trillada senda, de la gloria

al templo vuelas, ínclito Bolívar:

que ese poder tremendo27 que te fía

de los Padres el íntegro senado,

si otro tiempo perder a Roma pudo,

 655

en su potente mano

es a la Libertad del Pueblo escudo.


   ¡Oh Libertad! el Héroe que podía

ser el brazo de Marte sanguinario,

ése es tu sacerdote más celoso,

 660

y el primero que toma el incensario

y a tus aras se inclina silencioso.

¡Oh Libertad! si al pueblo americano

la solemne misión ha dado el cielo

de domeñar el monstruo de la guerra

 665

y dilatar tu imperio soberano

por las regiones todas de la tierra

y por las ondas todas de los mares,

no temas, con este héroe, que algún día

eclipse el ciego error tus resplandores,

 670

superstición profane tus altares,

ni que insulte tu ley la tiranía;

ya tu imperio y tu culto son eternos.

Y cual restauras en su antigua gloria

del santo y poderoso

 675

Pacha-Cámac el templo portentoso,28

tiempo vendrá, mi oráculo no miente,

en que darás a pueblos destronados

su majestad ingénita y su solio,

animarás las ruinas de Cartago,

 680

relevarás en Grecia el Areópago,

y en la humillada Roma el Capitolio.


   Tuya será, Bolívar, esta gloria,

tuya romper el yugo de los reyes

y, a su despecho, entronizar las leyes;

 685

y la discordia en áspides crinada,

por tu brazo en cien nudos aherrojada,

ante los haces santos29 confundidas

harás temblar las armas parricidas.


   Ya las hondas entrañas de la tierra

 690

en larga vena ofrecen el tesoro

que en ellas guarda el Sol, y nuestros montes

los valles regarán con lava de oro.

Y el Pueblo primogénito dichoso

de Libertad,30 que sobre todo tanto

 695

por su poder y gloria se enaltece,

como entre sus estrellas,

la estrella de Virginia resplandece,

nos da el ósculo santo

de amistad fraternal. Y las naciones

 700

del remoto hemisferio celebrado,

al contemplar el vuelo arrebatado

de nuestras musas y artes,

como iguales amigos nos saludan;

con el tridente abriendo la carrera,

 705

la Reina de los mares, la primera.31


   Será perpetua, ¡oh pueblos! esta gloria

y vuestra libertad incontrastable

contra el poder y liga detestable

de todos los tiranos conjurados

 710

si en lazo federal, de polo a polo,

en la guerra y la paz vivís unidos;

vuestra fuerza es la unión. Unión, ¡oh pueblos!

para ser libres y jamás vencidos.

Esta unión, este lazo poderoso

 715

la gran cadena de los Andes sea,32

que en fortísimo enlace, se dilatan

del uno al otro mar. Las tempestades

del cielo ardiendo en fuego se arrebatan,

erupciones volcánicas arrasan

 720

campos, pueblos, vastísimas regiones,

y amenazan horrendas convulsiones

el globo destrozar desde el profundo;

ellos, empero, firmes y serenos

ven el estrago funeral del mundo.

 725


   Esta es, Bolívar, aun mayor hazaña

que destrozar el férreo cetro a España,

y es digna de ti solo; en tanto, triunfa...

Ya se alzan los magníficos trofeos

y tu nombre, aclamado

 730

por las vecinas y remotas gentes

en lenguas, voces, metros diferentes,

recorrerá la serie de los siglos

en las alas del canto arrebatado

Y en medio del concento numeroso

 735

la voz del Guayas crece

y a las más resonantes enmudece.


   Tú la salud y honor de nuestro pueblo

serás viviendo, y Ángel poderoso

que lo proteja, cuando

 740

tarde al empíreo el vuelo arrebatares

y entre los claros Incas

a la diestra de Manco te sentares33.


   Así place al destino, ¡Oh! ved al cóndor,

al peruviano rey del pueblo aerio,

 745

a quien ya cede el águila el imperio,

vedle cuál desplegando en nuevas galas

las espléndidas alas,

sublime a la región del sol se eleva

y el alto augurio que os revelo aprueba.

 750

Marchad, marchad, guerreros,

y apresurad el día de la gloria;

que en la fragosa margen de Apurímac

con palmas os espera la victoria».34


   Dijo el Inca; y las bóvedas etéreas

 755

de par en par se abrieron,

en viva luz y resplandor brillaron

y en celestiales cantos resonaron.

Era el coro de cándidas Vestales,

las vírgenes del Sol, que rodeando

 760

al Inca como a Sumo Sacerdote,

en gozo santo y ecos virginales

en torno van cantando

del Sol las alabanzas inmortales.


   «Alma eterna del mundo,

 765

dios santo del Perú, Padre del Inca,

en tu giro fecundo

gózate sin cesar, Luz bienhechora

viendo ya libre el pueblo que te adora.


   La tiniebla de sangre y servidumbre

 770

que ofuscaba la lumbre

de tu radiante faz pura y serena

se disipó, y en cantos se convierte

la querella de muerte

y el ruido antiguo de servil cadena.

 775


   Aquí la Libertad buscó un asilo,

amable peregrina,

y ya lo encuentra plácido y tranquilo,

y aquí poner la diosa

quiere su templo y ara milagrosa;

 780

aquí olvidada de su cara Helvecia,

se viene a consolar de la ruina

y en todos sus oráculos proclama

que al Madalén y al Rímac bullicioso35

ya sobre el Tíber y el Eurotas ama.

 785


   ¡Oh Padre! ¡oh claro Sol! no desampares

este suelo jamás, ni estos altares.


   Tu vivífico ardor todos los seres

anima y reproduce: por ti viven

y acción, salud, placer, beldad reciben.

 790

Tú al labrador despiertas

y a las aves canoras

en tus primeras horas,

y son tuyos sus cantos matinales;

por ti siente el guerrero

 795

en amor patrio enardecida el alma,

y al pie de tu ara rinde placentero

su laurel y su palma,

y tuyos son sus cánticos marciales.


   Fecunda, ¡oh Sol! tu tierra,

 800

y los males repara de la guerra.


   Da a nuestros campos frutos abundosos,

aunque niegues el brillo a los metales,

da naves a los puertos,

pueblos a los desiertos,

 805

a las armas victoria,

alas al genio y a las Musas gloria.


   Dios del Perú, sostén, salva, conforta

el brazo que te venga,

no para nuevas lides sanguinosas,

 810

que miran con horror madres y esposas,

sino para poner a olas civiles

límites ciertos, y que en paz florezcan

de la alma paz los dones soberanos,

y arredre a sediciosos y a tiranos.

 815

Brilla con nueva luz, Rey de los cielos,

brilla con nueva luz en aquel día

del triunfo que magnífica prepara

a su Libertador la patria mía.

¡Pompa digna del Inca y del imperio

 820

que hoy de su ruina a nuevo ser revive!


   Abre tus puertas, opulenta Lima,

abate tus murallas y recibe

al noble triunfador que rodeado

de pueblos numerosos, y aclamado

 825

Ángel de la esperanza

y Genio de la paz y de la gloria,

en inefable majestad avanza.

Las musas y las artes revolando

en torno van del carro esplendoroso,

 830

y los pendones patrios vencedores

al aire vago ondean, ostentando

del sol la imagen, de iris los colores.

Y en ágil planta y en gentiles formas

dando al viento el cabello desparcido,

 835

de flores matizado.

cual las horas del sol, raudas y bellas,

saltan en derredor lindas doncellas

en giro no estudiado;

las glorias de su patria

 840

en sus patrios cantares celebrando

y en sus pulidas manos levantando,

albos y tersos como el seno de ellas

cien primorosos vasos de alabastro

que espiran fragantísimos aromas,

 845

y de su centro se derrama y sube

por los cerúleos ámbitos del cielo

de ondoso incienso transparente nube,


   Cierran la Pompa espléndidos trofeos

y por delante en larga serie marchan

 850

humildes confundidos

los pueblos y los jefes ya vencidos:

allá procede el Ástur belicoso,

allí va el Catalán infatigable

y el agreste Celtíbero indomable

 855

y el Cántabro feroz, que a la romana

cadena el cuello sujetó el postrero,

y el Andaluz liviano

y el adusto, severo Castellano;

ya el áureo Tajo cetro y nombre cede,

 860

y las que antes, graciosas

fueron honor del fabuloso suelo,

Ninfas del Tormes y el Genil, en duelo

se esconden silenciosas;

y el grande Betis viendo ya marchita

 865

su sacra oliva, menos orgulloso,

paga su antiguo feudo al mar undoso.


   El sol suspenso en la mitad del cielo

aplaudirá esta pompa -¡Oh Sol! ¡oh Padre!

tu luz rompa y disipe

 870

las sombras del antiguo cautiverio,

tu luz nos dé el imperio,

tu luz la libertad nos restituya;

tuya es la tierra y la victoria es tuya».


   Cesó el canto; los cielos aplaudieron

 875

y en plácido fulgor resplandecieron.

Todos quedan atónitos; y en tanto

tras la dorada nube el Inca santo

y las santas Vestales se escondieron.

Mas ¿cuál audacia te elevó a los cielos,

 880

humilde musa mía? ¡Oh! no reveles

a los seres mortales

en débil canto, arcanos celestiales.

Y ciñan otros la apolínea rama

y siéntense a la mesa de los dioses,

 885

y los arrulle la parlera fama,

que es la gloria y tormento de la vida;

yo volveré a mi flauta conocida,

libre vagando por el bosque umbrío

de naranjos y opacos tamarindos,

 890

o entre el rosal pintado y oloroso

que matiza la margen de mi río,

o entre risueños campos, do en pomposo

trono piramidal y alta corona,

la piña ostenta el cetro de Pomona,36

 895

y me diré feliz si mereciere,

el colgar esta lira en que he cantado

en tono menos dino

la gloria y el destino

del venturoso pueblo americano,

 900

yo me diré feliz si mereciere

por premio a mi osadía

una mirada tierna de las Gracias

y el aprecio y amor de mis hermanos,

una sonrisa de la Patria mía,

 905

y el odio y el furor de los tiranos.




Para realizar un análisis profundo de un poema tan extenso y complejo como "La Victoria de Junín" (que tiene más de 900 versos), la mejor estrategia no es necesariamente ir estrofa por estrofa, sino por unidades temáticas o secciones narrativas.

Analizarlo estrofa por estrofa (que son muchas y de distinta extensión) puede hacer que perdamos el hilo conductor y la estructura épica de la obra.

Mi recomendación: Análisis por Secciones

El poema de Olmedo tiene una estructura muy clara. Te sugiero que lo abordemos en estas 6 etapas, o si prefieres, puedes pedirme una por una:

  1. El Inicio Épico (Págs. 1-3): La invocación, la descripción de la batalla y la figura de Bolívar como árbitro de la guerra.

  2. El Desarrollo de la Batalla (Págs. 4-7): La acción militar, la participación de héroes como Necochea y Miller, y el papel de la caballería.

  3. La Aparición de Huayna-Cápac (Págs. 9-11): Este es el corazón del poema. El Inca aparece para dar una perspectiva histórica y justificar la independencia.

  4. La Profecía de Ayacucho (Págs. 12-15): El anuncio de la batalla final y el papel de Sucre.

  5. El Canto de las Vestales y el Triunfo (Págs. 19-21): La celebración religiosa y civil, y la entrada triunfal en Lima.

  6. La Conclusión del Poeta (Pág. 22): La humilde despedida de Olmedo (la "humilde musa") y su regreso a su "flauta conocida" en el Guayas.









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