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OTRO APÓSTOL LLAMADO PEDRO...
★ WINTRINGEN, LUXEMBURGO, 5, IX, 1894 † GUAYAQUIL, ECUADOR, 6, III, 1980
Cuerpo del texto biográfico:
Johann Schmit Bellwald o Hno. Apolonius Jean, conocido como Hno. Pedro, llegó al Ecuador en julio de 1913, cuando tenía 18 años de edad. Su obra educadora la realizó en establecimientos de la sierra, siendo Rector del colegio La Salle de Quito.
Guayaquil lo recibió dos ocasiones: entre abril de 1939 y marzo de 1941, y desde julio de 1949 hasta su muerte. Durante más de 30 años formó corazones, refinó inteligencias y catequizó niños, hasta llegar a la ancianidad entre el respeto y cariño de sus cohermanos y ex discípulos que lo recordamos con veneración.
Epígrafes de las fotografías:
1907: Noviciado menor a' Bettang, Luxemburgo.
1956: su altar mariano en el segundo curso.
En 1965 (Retrato del Hno. Pedro).
Ballenita, 1950: con los Hnos. Gerardo Alfonso, Enrique León, Agustín de la Dolorosa y Francisco Solano.
1973: recibiendo una presea del Honorable Hno. Superior General Charles Henry Buttimer.
1980: en el Hogar San José, con el Hno. Pablo, días antes de su deceso.
Texto manuscrito (derecha):
El cielo es el símbolo del lugar donde reside la Salud, la verdad, la gracia, la fidelidad. De allí vendrá la salvación. Jesús ha descendido del Cielo y habla constantemente del "Reino de los Cielos". Sus obras son del cielo y del Cielo es su sabiduría. Ascendió a los Cielos y está sentado a la derecha del Padre. La ciudad definitiva de los cristianos es el Cielo. J. Schmit
Guayaquil 25 I 73 Hno Pedro
Análisis detallado de puntos clave:
1. Análisis Simbólico y Atributos
El fragmento comienza definiendo el Cielo a través de sustantivos abstractos de alto valor ético: Salud, Verdad, Gracia y Fidelidad.
La Salud: En este contexto, no se refiere solo a la ausencia de enfermedad física, sino a la "salvación" (del latín salus), una integridad total del ser.
La Verdad y la Fidelidad: Establecen al Cielo como el estándar de realidad y compromiso, en contraposición a la transitoriedad o el engaño del mundo terrenal.
2. Dimensión Cristocéntrica
El texto utiliza la figura de Jesús como el puente entre dos planos. Se observa un movimiento de descenso y ascenso:
Origen y Autoridad: Al decir que "sus obras son del cielo", el autor valida la misión de Jesús como algo que no proviene de la voluntad humana, sino de una fuente divina.
El Reino de los Cielos: Esta expresión, central en los Evangelios, se presenta aquí como el tema recurrente de su discurso, sugiriendo que el Cielo es un orden de gobierno espiritual que debe instaurarse.
La Entronización: La mención a estar "sentado a la derecha del Padre" refuerza la jerarquía y la culminación de la victoria sobre la muerte.
3. La Identidad del Creyente (Escatología)
La frase final, "La ciudad definitiva de los cristianos es el Cielo", es quizás la más potente a nivel sociológico y espiritual.
Define al cristiano como un "extranjero" o peregrino en la Tierra.
Utiliza la metáfora de la "ciudad" para indicar que el Cielo no es solo un estado mental o una nube abstracta, sino una comunidad organizada, una pólis celestial donde reside la verdadera ciudadanía del fiel.
Comentario Crítico
El texto es una síntesis de la cosmovisión cristiana tradicional. Es interesante cómo logra amalgamar conceptos metafísicos (la Verdad) con eventos narrativos de la fe (la Ascensión).
Desde una perspectiva literaria, el uso de mayúsculas en "Cielo" y "Salud" busca enfatizar que no se habla del firmamento físico (la atmósfera), sino de una dimensión espiritual. El tono es de certeza absoluta, diseñado para ofrecer consuelo y dirección, estableciendo una meta clara para la vida ética y religiosa: el retorno a la fuente de donde provino la sabiduría original.
Al hermano Pedro lo conocimos como un hermano colaborador de la dirección del Hno. Inocencio.
Era ya una persona mayor, y asumo que su trabajo era de menor exigencia, cercano a lo que haría un hermano jubilado.
Tenía un prominente estómago, su caminar era lento y se ayudaba con un bastón. Inspiraba respeto, aunque yo mas bien diría que nos daba miedo. Algo raro, porque en honor a la verdad, nunca vi que le pegara a nadie. En su hablar, todavía se le notaba su acento extranjero, aunque por su aspecto ya sabíamos que no era alguien oriundo de Ecuador.
No nos dio ninguna materia en particular, su función era la de supervisión del último piso donde estaban los quintos y sextos grados, donde él tenía su propia oficina.
Los lasallanos de anteriores promociones si fueron alumnos del Hno. Pedro, entre ellos está Roberto Bitar que recuerda con mucha gratitud al Hno. Pedro, como su profesor de Religión, Inglés y Geografía en segundo curso (1956). Además fue su profesor de francés , como materia extracurricular sin costo a un pequeño grupo de alumnos.
En el chat Jubilados el 6 marzo 2026 se acotó lo siguiente:
Roberto Bitar: "El hermano Pedro, fue muy querido en la comunidad Guayaquileña.
Nació en Luxemburgo, (igual que el hermano Aristides, rector del colegio, San José, por muchos años).
El hermano Pedro llegó al Ecuador a los 19 años y prácticamente hizo de este país, su propia tierra.
En los palmarés antiguos, constan este jovencito europeo que trabajó con ahínco en los cargos que le asignaron.
Organizó la juventud de estudiantil católica, JEC, que por muchos años lideró las actividades extracurriculares y apostólicas del colegio.
Era notoria su preocupación por impulsar la piedad en sus alumnos, se valía de múltiples formas, para llegar al corazón de sus pupilos y sembrar en ellos, el amor a Cristo y a su Madre.
En resumen, fue un santo que vivió entre nosotros."
Luis Sarrazín: "Hermosa la nota de Roberto Bitar sobre el hermano Pedro. Un detalle: El fue profesor de mi padre en el Pensionado LA SALLE de Quito. "
Gabriel Rovayo: "Querido Roberto, gracias por compartir este recuerdo tan bonito del Hermano Pedro. 🙏
Para muchos de nosotros fue un verdadero testimonio de fe y entrega. Llegó joven desde Luxemburgo, pero terminó siendo profundamente ecuatoriano en su cariño por nosotros y por el colegio.
Los que tuvimos la suerte de conocerlo sabemos que sembró mucho en nuestros corazones. Que Dios lo tenga en su gloria."
Acerca de su nombre
Su nombre civil era Jean Schmidt Bellwald. Su nombre de comunidad era Hno. Apolonius, pero no sé porque razón lo conocimos como el Hno. Pedro. Talvez sus nombres completos era Jean Pierre, que traducido al español sería Juan Pedro, y ahí estaría la explicación. Pero esto es solo una hipotesis, que no podemos comprobar a menos que veamos su partida de nacimiento o su cédula de identidad.
Aquí les dejo la historia de San Apolonio, que por sorteo que el hombre que le tocó al hermano Pedro
La historia de San Apolonio (también conocido como
Apolonio el Apologista o Apolonio de Roma) es fascinante porque une la alta
filosofía romana con el martirio cristiano del siglo II.
Aquí tienes los puntos clave para entender quién fue y por
qué es recordado:
1. ¿Quién era?
Apolonio fue un senador romano y filósofo que vivió
durante el reinado del emperador Marco Aurelio y Cómodo. A diferencia de muchos
mártires de la época que pertenecían a clases bajas, él era un hombre culto, de
gran elocuencia y posición social privilegiada.
2. El juicio y la "Apología"
Su figura destaca por el juicio que enfrentó. Fue denunciado
como cristiano por uno de sus esclavos. Al ser un senador, el prefecto Perenio
le permitió defenderse ante el Senado Romano.
En lugar de retractarse, Apolonio pronunció un discurso
magistral conocido como su Apología, donde:
- Defendió
la racionalidad del cristianismo.
- Criticó
la idolatría del paganismo romano.
- Explicó
conceptos como la encarnación y la vida eterna con un lenguaje filosófico
que el Senado pudiera entender.
3. Su Martirio
A pesar de la admiración que despertó su elocuencia, la ley
romana de la época (bajo el edicto de Trajano) obligaba a ejecutar a quienes no
renunciaran al cristianismo una vez denunciados. Según las actas de su proceso,
fue decapitado alrededor del año 185 d.C.
Datos de interés
- Festividad:
Se celebra el 21 de abril.
- Importancia
histórica: Sus actas de martirio son uno de los documentos más
valiosos de la Iglesia primitiva, ya que muestran cómo el cristianismo
empezó a penetrar en las esferas más altas del poder intelectual y
político de Roma.

