domingo, 16 de agosto de 2026

EL REY SALOMÓN Y LA REINA DE SABA SEGÚN LA TRADICIÓN ETIOPE




Conocer la historia de la Reina de Saba únicamente a través del relato bíblico es quedarse con un boceto fragmentado: apenas unas líneas en el Libro de los Reyes que la retratan como una monarca exótica de paso rápido por Jerusalén. Sin embargo, en la tradición etíope —custodiada en su texto sagrado y nacional, el Kebra Nagast—, esta figura deja de ser una mera visitante anónima para convertirse en la reina Makeda, piedra angular de la identidad espiritual, política y cultural de todo un pueblo.

Adentrarse en la visión etíope es fundamental por tres razones decisivas:

  • Desentraña el origen de una dinastía milenaria: Revela el nacimiento de Menelik I, fruto de la unión entre Makeda y Salomón, dando inicio a la Dinastía Salomónica que gobernó Etiopía hasta el siglo XX y configuró la estructura del imperio en el Cuerno de África.

  • Explica el traslado del centro de la fe: En lugar de ver al Arca de la Alianza como un tesoro perdido en Oriente Medio, la tradición etíope justifica cómo y por qué la presencia divina (Shekinah) emigró a Aksum, convirtiendo a Etiopía en el «nuevo pueblo elegido».

  • Rescata la voz y el impacto del Cuerno de África: Permite entender la historia antigua no solo desde la perspectiva del Levante mediterráneo, sino desde la riqueza de los reinos afro-arábigos que conectaban el comercio, la fe y la cultura a ambos lados del Mar Rojo.

En definitiva, explorar la versión etíope no es solo un ejercicio de mitología comparada, sino la llave para comprender cómo un relato compartido transformó a una nación entera y moldeó su sentido de destino divino en la historia universal.

Vale la pena ofrecer una respetuosa disculpa a aquellos lectores y estudiosos que prefieran ceñirse de manera exclusiva a la verdad revelada en el texto bíblico. La intención de este análisis no es desestimar la autoridad de las Sagradas Escrituras ni reemplazar su mensaje fehaciente por una narrativa alternativa. Se trata, más bien, de abrir una ventana a la riqueza de la historiografía, la mitología política y la fe del pueblo etíope, comprendiendo cómo una misma raíz histórica puede dar frutos de identidad y memoria cultural sumamente profundos al otro lado del Mar Rojo. Al final, ambas tradiciones —cada una desde su propio valor y naturaleza— nos invitan a contemplar la fascinación universal que ejercen la sabiduría y la fe en la historia humana.



Mientras la Biblia se limita a mencionar una visita diplomática para probar la sabiduría de Salomón (1 Reyes 10), la tradición etíope —recogida en su texto sagrado y nacional, el Kebra Nagast ("La Gloria de los Reyes")— expande el relato con romance, traición sagrada y la fundación de su dinastía imperial.

  • La reina tiene nombre e identidad: En la Biblia es anónima ("la reina de Saba"), pero la tradición etíope la identifica como la reina Makeda, gobernante del reino de Saba / Axum.

  • El pacto del banquete y la sed: Salomón desea a Makeda, pero ella se niega. Salomón organiza un banquete con comidas muy saladas y picantes, y hace jurar a la reina que no tomará nada de su palacio sin permiso. A medianoche, Makeda, deshidratada, bebe de una jarra de agua. Salomón la sorprende, argumenta que ha violado el juramento (el agua es lo más valioso del palacio) y duerme con ella.

  • El nacimiento de Menelik I: Makeda regresa a Etiopía embarazada y da a luz a un niño llamado Menelik (Bayna Lekhem), considerado el primer emperador de la dinastía Salomónica de Etiopía.

  • El traslado del Arca de la Alianza: Ya joven, Menelik viaja a Jerusalén a conocer a su padre. A su regreso a Etiopía, los primogénitos de los nobles israelitas que lo acompañan roban el Arca de la Alianza del Templo de Jerusalén para llevarla a Aksum, argumentando que Dios había abandonado a Israel por sus pecados. Salomón intenta perseguirlos, pero Dios protege el viaje del Arca hacia Etiopía.

  • Transferencia de la Elección Divina: La narrativa etíope establece que el "pueblo elegido" y la presencia de Dios se trasladaron de Jerusalén a Etiopía, justificando el origen divino de la monarquía etíope hasta el último emperador, Haile Selassie (quien gobernó en el siglo XX).



Según la tradición etíope.    De acuerdo con el Kebra Nagast, Makeda renuncio públicamente al culto pagano (el sol, la luna y las estrellas) para abrazar la fe en el Dios de Israel.

  • Abandono del sol: Tras presenciar la sabiduría de Salomón y su devoción en Jerusalén, la reina declaró que ya no adoraría a la creación (el sol), sino al Creador, convirtiéndose al monoteísmo.

  • Conversión de su reino: A su regreso, Makeda instauró la adoración al Dios de Israel en sus dominios y decretó que sus súbditos y descendientes adoptaran esta fe.

  • Traspaso del Pacto: La narrativa etíope sostiene que esta conversión, junto con el posterior traslado del Arca de la Alianza por su hijo Menelik I, convirtió a Etiopía en el nuevo pueblo elegido por Dios.



 Según la tradición etíope, el Arca nunca regresó a Jerusalén.


En el Kebra Nagast, la partida del Arca de la Alianza hacia Etiopía marcó un traslado definitivo e irreversible de la presencia divina (la Shekinah):

  • El intento fallido de Salomón: Cuando el rey Salomón descubrió que Menelik I y los jóvenes nobles israelitas se habían llevado el Arca, envió a su ejército a perseguirlos para recuperarla. Sin embargo, Dios protegió a los etíopes haciendo que su marcha fuera milagrosamente rápida (literalmente "flotando sobre la tierra"). Salomón tuvo que regresar con las manos vacías.

  • Transferencia permanente del Pacto: La teología etíope sostiene que la voluntad de Dios era abandonar Jerusalén debido a las futuras faltas del reino de Israel y establecer su nueva sede en Aksum. Por lo tanto, el Arca no debía volver jamás.

  • Ubicación actual según la Iglesia Etíope: La tradición afirma que el Arca original permanece resguardada hasta el día de hoy en la Iglesia de Nuestra Señora María de Sión en Aksum, Etiopía, custodiada de por vida por un solo monje guardián.





La relación entre Saba y Etiopía debe entenderse en dos planos: el contexto histórico y geográfico real (respaldado por la arqueología y la lingüística) y el contexto mítico y cultural que sostiene la tradición nacional etíope.

1. En el plano histórico y geográfico


  • Saba como reino del sur de Arabia:
    Desde el punto de vista histórico y arqueológico, el reino de Saba (los sabeos) floreció a partir del primer milenio a. C. en el sudoeste de la península arábiga, en lo que hoy es Yemen. Su capital era la próspera ciudad de Marib, famosa por su gran represa y por dominar las rutas comerciales del incienso, la mirra y las especias.

  • La expansión y colonización al Cuerno de África:
    Debido al comercio marítimo a través del estrecho de Bab el-Mandeb (que separa la península arábiga de África), los sabeos cruzaron el mar Rojo e interactuaron con las poblaciones del Cuerno de África. Hacia el siglo VIII a. C., la influencia sabea se consolidó en el norte de las tierras altas etíopes e eritreas, dando origen a un reino proto-etiópico conocido como D'mt (Da'amot).

  • Fusión cultural y lingüística:

Los sabeos aportaron su arquitectura de piedra, sus sistemas de irrigación, su escritura epigráfica surarábiga y su religión panteísta. De la mezcla de las poblaciones locales cusitas con los migrantes semitas sabeos nacieron las lenguas etiópicas semíticas (como el ge'ez, el amhárico y el tigre) y, posteriormente, el poderoso Reino de Aksum (cuyo centro espiritual histórico alberga la .

2. En el plano mítico y de la tradición etíope


  • Saba como la provincia o núcleo de la antigua Etiopía:
    Para la tradición etíope (redefinida en textos como el Kebra Nagast), Saba no era un territorio ajeno en Arabia, sino la provincia o capital de un vasto imperio afro-arábigo gobernado desde el Cuerno de África por la reina Makeda. Según esta visión, Etiopía y Saba eran esencialmente la misma entidad política a ambos lados del mar Rojo.

  • Continuidad geopolítica y soberanía de Makeda:
    En la narrativa local, la reina gobernaba tanto la costa oriental africana como partes del sur de Arabia, utilizando las rutas marítimas para comerciar directamente con el Levante y Jerusalén.

Síntesis

En resumen, Saba fue la cuna cultural y la contraparte arábiga de la antigua Etiopía. Históricamente, fue un reino de Yemen que colonizó y se fusionó con las culturas del Cuerno de África, sentando las bases del imperio etíope; mitológicamente, para los etíopes, Saba representa el corazón territorial de su propio reino ancestral.



La historia completa de Salomón se puede ver en la serie Bíblica Reyes que se transmite por HBO Max. 

EL REY SALOMÓN Y LA REINA DE SABA SEGÚN LA TRADICIÓN ETIOPE

Conocer la historia de la Reina de Saba únicamente a través del relato bíblico es quedarse con un boceto fragmentado: apenas unas líneas en ...