miércoles, 30 de septiembre de 2026

JAIME OSWALDO RIVERA BAUZ - "RIVERITA"

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10 marzo 1940

29 septiembre 2026


En 1967, cruzar por primera vez la puerta del aula de preparatorio significaba ingresar a un mundo totalmente nuevo. En aquellos tiempos, la labor de un maestro de preparatorio iba mucho más allá de enseñar a tomar correctamente el lápiz, reconocer las primeras figuras o modelar la plastilina; se trataba de enseñarnos a convivir, a escuchar, a hacer fila con orden y a perder el temor a la escuela. En ese aprendizaje sutil y cotidiano, la figura de Jaime Rivera —nuestro recordado y entrañable «Riverita»— no solo fue la de un educador, sino la del primer guía que con paciencia y afecto moldeó nuestras primeras certezas escolares.


En 1967, el nivel de preparatorio (lo que hoy conocemos como kinder o educación inicial) tenía un enfoque profundamente formativo, centrado en la adaptación escolar, el desarrollo psicomotriz y la siembra de los primeros valores compartidos. Un maestro de preparatorio en esa época no solo dictaba contenidos, sino que construía los cimientos del aprendizaje para toda la vida.

Los ejes principales de lo que un profesor enseñaba e inculcaba en las aulas de preparatorio hacia finales de los años 60:

Ejes formativos del preparatorio (1967)


  • Motricidad fina y preparación para la escritura:
    Antes de tomar el lápiz escolar, el maestro enseñaba a ejercitar las manos mediante el rasgado de papel, el moldeado con plastilina o arcilla, el troquelado, el entrelazado de cordones y los trazados de líneas en cuadernos de cuadros o líneas gruesas. Eran los primeros pasos para dominar la caligrafía.

  • Reconocimiento del entorno y las nociones básicas:
    Las primeras nociones de espacio y tiempo (arriba/abajo, izquierda/derecha, antes/después), el reconocimiento de los colores primarios, las formas geométricas elementales y el conteo inicial de objetos cotidianos (semillas, botones, palitos).

  • Socialización, disciplina y convivencia:
    La transición del hogar al aula. Se enseñaba el hábito de hacer fila en orden, saludar con respeto, guardar los materiales al terminar una actividad, compartir con los compañeros y escuchar en silencio cuando el profesor hablaba.

  • Expresión oral y memoria activa:
    A través de rondas infantiles, adivinanzas, trabalenguas, memorización de poesías breves y la narración de cuentos. El maestro utilizaba su voz para captar la atención, despertar la imaginación y ampliar el vocabulario de los niños.

  • Valores, civismo y afecto:
    En aquellos años, el profesor de preparatorio asumía un rol entrañable, casi paternal. Se enseñaban los primeros símbolos patrios, el amor a la familia, el respeto a los mayores y la cortesía diaria (decir por favor, gracias y buenos días).


Los invito a recorrer el palmarés entre 1966 y 1973, correspondiente a los primeros ocho años de experiencia docente de Jaime Rivera en el Colegio San José La Salle. Veo con sorpresa que comenzó en primer grado en 1966, en el antiguo local del colegio, para luego pasar a su querido Preparatorio A a partir de 1967 en adelante y para siempre (salvo por algún pequeño paréntesis). Veremos al joven maestro y también a quienes fueron sus primeros alumnos durante este período de ocho años.

Luego, recordaremos su presencia en la última campanada de la Promoción 32 y, al final, nuestro último encuentro en San Marino junto a la última foto con mi querido profesor, quien con el tiempo llegó a ser mi gran amigo.

Descansa en paz, querido Jaime.



Recuerdos del Preparatorio A del año lectico 1967 - 1968, de quien el primer profesor de nuestra vida el Profesor Jaime Oswaldo Rivera Bauz















                        
















Fotos del Palmarés 1966 - 1967


















Palmarés 1968 - 1969










Palmarés 1969 - 1970










Palmarés 1970 - 1971














Palmarés 1971 - 1972














Palmarés 1972 - 1973










Palmarés 1973 - 1974




No está en la foto el profesor Rivera




ULTIMA CAMPANADA DE LA PROMOCIÓN 32 - COLEGIO SAN JOSÉ - LA SALLE - 25 NOVIEMBRE 2023


              


Que grato acontecimiento en el plano personal que el mismo profesor que me recibió en el colegio en el Preparatorio A, hace 57 años pudo acompañarme para el último acto público en el colegio también.

Riverita o el flaco Rivera, como le decimos de cariño sus compañeros de cátedra es todo un personaje en la institución. Tiene una característica única y es que siempre te saluda con mucha alegría, alegría genuina, en realidad se alegra de encontrarse contigo. En mi caso nunca ha faltado el "Luchito Carlo, cómo has estado?".

Fue nuestro profesor en 1967. A nuestra promoción la reconoce por uno de sus mas recordados miembros: EL LAME TIZA. Uno de nuestros compañeros apenas algo se había escrito en el pizarrón, y cuando el profesor se descuidaba iba a probar con su lengua a que sabía la tiza en ese día. A la final esperaba que cada color de tiza sabía diferente y él necesitaba probarlo.

El nuestro fue el primer preparatorio A de su experiencia (ya él llevaba dos años en colegio) que hizo todo su año lectivo en el nuevo edificio de primaria. Esa aula sería su centro de operaciones en toda su vida en el San José, con excepción de dos años en que lo subieron de curso, pero luego regresó. 

Era el año en que Batman había llegado al recién inaugurado Canal 2, y la inauguración de deportes de primaria en donde él era su maestro de ceremonias se caracterizó por la representación de la Batimanía en los equipos. Ver reseña

Resulta gratificante unir en esta reseña lo que fueron mis primeras fotos en colegio donde aparece Riverita y lo que a la postre serán las últimas fotos también. Ahí está una foto en el aula, otra en el recientemente adquirido Campo La Salle, una foto individual que creo fue en Museo Ecuador, y otra foto de grupo a todo color, que solamente los preparatorios de cada año se incluían en el palmarés.

En esta última foto puedo distinguir a mis compañeros de Preparatorio A que estuvieron presentes en esta última campanada: Wellington Wong (mi amigo de toda la vida), Tito Durán , Alejandro Paladinez (vecino en la Ciudadela Atarazana del Profesor Rivera y de otros profesores mas) y Bolívar SanMartín. Nos faltó tomarnos la foto con Riverita. Es que todo fue tan rápido ese día que se nos pasó en verdad.

Riverita, había recordado en el día del Ex alumno Lasallano que fue el Hno. Eusebio quien apoyó con un préstamo a él y otros profesores para que compraran su casa en la Atarazana. Ahí se explica que esta fue la ciudadela de los profesores del San José. 

Riverita fue el único profesor de primaria que estuvo en nuestra campanada, y creo que es el único que ha asistido a otras campanadas. Y la razón es una sola, el resto de profesores ya han fallecido. Triste recordatorio de que los años han pasado y que con ellos se fueron nuestros maestros de la primaria.

Ese día Riverita, nos regaló unas palabras llenas de mucho sentimiento y nostalgia. Meses antes David Strasser tuvo el acierto de hacer que Riverita nos grabe un mensaje a todos quienes fuimos sus alumnos. Está subido en youtube y al final de esta parte de la reseña se puede ver. No dejen de hacerlo.





QUE TE PASÓ LUCHITO CARLÓ?




El día sábado 1 de noviembre de 2025, a las 16:00 aproximadamente, me encontré con mi querido profesor del Preparatorio A del Colegio San José La Salle en el Centro Comercial San Marino.

"Riverita", como le decimos de cariño muchas promociones de lasallanos, nos saludamos. Él no tiene problemas para identificarme, pues hemos compartido en el San José: como exalumno, fuimos compañeros como profesores, como padre de familia, y nos hemos visto con relativa frecuencia, hasta que el colegio cerró sus puertas.

Así que tuve un encuentro con el primer profesor de mi vida, quien me dio las primeras enseñanzas en un aula hace 58 años, en el año 1967.

Como estábamos en la víspera del Día de Difuntos, Riverita me dijo que de los Hermanos de nuestra época ya solo queda vivo el Hno. Ramiro Velasteguí. Que todos los demás habían fallecido.

Me preguntó por mi hermano Renato. Le dije que había fallecido. Me preguntó por mi papá. Le dije que había fallecido hace algunos años. Luego me preguntó por mi mamá, y le dije que ella, con la voluntad de Dios, cumplirá un siglo de vida este próximo 17 de diciembre. Y se alegró de este gran acontecimiento.

Riverita tiene claro que, en mi grado, tuvo un alumno —el único caso en su vida— que lamía la tiza de lo escrito en el pizarrón, y que tenía que cuidar que no lo hiciera. Siempre nos reímos de esta experiencia.

Pero la conversación llegó a un punto serio cuando, en un momento, con cara de preocupación, me miró de arriba abajo y me preguntó: "¿Qué te pasó, Luchito Carlo?" Le pregunté "¿por qué?", y él me dijo que me había engordado, que había perdido el pelo y que se me veía bien "acabadito". Y nos echamos una carcajada.

Riverita es el único de los profesores de la primaria de esos años que aún vive, y nos sorprende a todos su alegría auténtica cuando se encuentra con sus exalumnos. Muchos comentamos que está igualito a la época cuando fue nuestro profesor.

Yo tengo una teoría, y es que los profesores de primaria envejecieron más lentamente. Tal vez ese contacto diario con niños pequeños, de alegría pura y auténtica, de alguna manera se refleja en ellos y se los ve más jóvenes de lo normal.






JAIME OSWALDO RIVERA BAUZ - "RIVERITA"

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