IR AL INDICE DE LAS RESEÑAS DE LA PROMOCIÓN 32
Introducción
Hola a todos. Quería comenzar esta reseña del recuerdo, al cumplirse 50 años de nuestro paso por tercer curso en el San José, con la imagen de la cancha grande de fútbol que compartían la primaria y el ciclo básico. Como verán más adelante, en este espacio se generaron muchísimos recuerdos; de hecho, fue en esta cancha donde jugamos nuestros últimos partidos justamente ese año. Por lo pronto, les recuerdo que a nosotros nos tocó ver llegar los arcos que hasta el día de hoy tiene esa cancha.
Debido a lo extenso de la reseña
memoria de este año la dividí en capítulos para su mejor revisión
Capítulo 1 - Repaso a quienes fueron nuestros compañeros y
amigos
Capítulo 2 - El Deporte de este
año: el fútbol
Capítulo 3 – Campeonato Intercolegial de Básket 1976 . Colegios Católicos FEDEC
Esta es la mejor parte de la reseña.
Hace un repaso de los recortes de prensa de El Universo que hizo cobertura
completa a este campeonato. Se recomienda ver mejor en un computador e imprimir
si se quiere conservar. Son 24 equipos que participaron en este año, así que es
muy probable que un amigo (a) o pariente se encuentre en la lista de
anotadores.
Capítulo 4 – El viaje a Galápagos
Capítulo 5 – El año lectivo
Capítulo 6 – Recuerdos personales
extracurriculares
Capítulo 7 – Música, televisión y
cine
Capítulo 8 – Las noticias de este
año
Capítulo 9 – Barcelona 1976 y la
Pepona Reinaldi
Capítulo 10 – Análisis de las principales
canciones de 1976
Capítulo 1
Repaso a quienes fueron nuestros
compañeros y amigos
Este año volvieron las fotos de grupo, aunque no así los palmarés. Se nota que la decisión de tomar estas fotografías grupales fue algo improvisado, ya que en ellas no aparecemos con terno, un requisito que siempre se cumplió en los palmarés y que se recuperaría en las imágenes a partir de cuarto curso. Lamentablemente, no se pudieron rescatar todas las fotos, por lo que usaremos también las listas de cada curso para recordar a nuestros compañeros.
Tomando como base los registros de los cinco paralelos, hagamos una última revisión, después de 50 años, de la lista de nuestro propio salón. Se van a dar cuenta de lo poco que recordamos a quienes fueron nuestros compañeros de aula en aquel tiempo. Y, lo más importante, quizás con alguno de ellos se inició una amistad para toda la vida; un lazo que ya cumple cinco décadas. Al repasar estas memorias, notarán que con ciertos compañeros solo compartimos el aula una sola vez, o tal vez nunca, y que la secundaria marcó los últimos cursos compartidos con varios de ellos. En fin, hay un buen trabajo para la memoria. Se van a sorprender de cuántos compañeros estuvieron en nuestro curso y ya no lo recordábamos.
A partir de este año, además, algunos de nuestros compañeros y amigos dejaron de seguir con nosotros en el colegio. Algunos continuaron en la institución, pero con un año de retraso; otros se cambiaron de plantel y tal vez no los hemos vuelto a ver. Las razones para esta separación de caminos son conocidas por todos; es algo que ya pasó y que simplemente debemos registrar como parte de nuestra historia, pues no se puede cambiar el pasado. Fueron tantas las partidas que solo al revisar detenidamente las listas me he podido dar cuenta de quiénes se fueron y exactamente cuándo lo hicieron.
Por otro lado la promoción también recibió compañeros de la 31, y unos pocos de la 30.
Los datos estadísticos respecto a nuestra promoción son:
En segundo curso terminamos siendo 236 en total, .Para tercer curso se retiraron 23 compañeros, y recibimos 26 nuevos compañeros por lo que en tercer curso llegamos a ser 239
Los 23 compañeros que se retiraron en segundo curso fueron:
ALVAREZ BAREK RICARDO ALFREDO
BUSTAMANTE CHONG CARLOS ALFREDO
DUMAS AYÓN JOSÉ ENRIQUE
ESCANDÓN GONZÁLEZ IVÁN SANTIAGO
GARCÍA ORTIZ JULIO CÉSAR CALIXTO
GONZÁLEZ CABELLO XAVIER DARIO
GUERRERO ROSADO JOSÉ ENRIQUE
HAZ TAPIA ERWIN EMILIO
JIMÉNEZ BARRERO GONZALO FABIÁN
MATAMOROS MARIDUEÑA EDISON GABRIEL
ORMAZA GARCÍA ALEX AGUSTÍN
PAREDES RICCARDI REINALDO CAMILO
REYNA PEÑA JOSÉ LUIS EDUARDO
ROBLES ESCOBAR CARLOS LUIS
ROJAS ESTEVEZ JAVIER ERNESTO
SALAMEA ARÉVALO MIGUEL ÁNGEL
SERRATORE VILLANUEVA MARIO FERNANDO
SILVA GUILLÉN MEDARDO ANGEL
TAMAYO NUÑEZ JOSÉ VICENTE
VÁSQUEZ BARROS GIOVANNY PATRICIO
VEGA VERDUGA PEDRO JULIO
VILLAO COBOS FRANCISCO MANUEL
ZAMBRANO ACEBO CARLOS ANTONIO
Mención y comentario de algunos compañeros de esta lista:
En primer lugar, Javier
Rojas, mi gran amigo de toda la primaria y mi compañero de fútbol. De él
admiraba que, al tapar, hacía voladas espectaculares; verlo realizar esas
acrobacias me inspiró a aprender a tapar también. Sin embargo, cuando intenté
mi primera volada —como todavía no sabía caer—, me pegué un buen suelazo que me
dolió bastante. Javier era un acróbata audaz: una vez lo vi hacer una chilena
impecable; cuando yo quise imitarlo, me di otro tremendo golpe que también me
dolió mucho, así que nunca más lo volví a intentar. Él vivía en la FAE y
algunas veces me invitó a su casa. Su hermano tenía una mini moto y en una
ocasión me la prestó para manejarla.
Javier, junto con Vicente Rendón, fue mi compañero en
seis cursos, siendo con quienes más años compartí aula en mis trece años en el
San José. Vicente estuvo once años en el colegio, un dato sorprendente, pues
siempre creí que su paréntesis en el Liceo Naval había sido más largo. Javier,
en cambio, solo estuvo nueve años en la institución y, por cosas de la vida y
de la estadística, en seis de esos nueve años fuimos compañeros en el mismo
salón. Este es un dato sumamente interesante: fuimos compañeros en preparatorio
A, segundo grado C, tercer grado D, quinto grado A, primer curso C y segundo
curso E.
No recordaba que había estado con nosotros solo hasta
segundo curso. Durante muchos años no volví a saber de él; nunca regresó al
colegio, ni siquiera para jugar un partido de fútbol de los muchos que
compartimos en nuestra niñez junto con Alfonso López. Más adelante, ya como
profesionales, lo encontré ejerciendo como abogado en el edificio de la Corte
de Justicia, frente a la Casa de la Cultura. Luego vendría un gran paréntesis
hasta que nos volvimos a encontrar en Facebook, donde me contó que estaba
residiendo en Estados Unidos. Durante el gobierno de Rafael Correa regresó a
Ecuador para colaborar en la gestión pública; de hecho, nos encontramos en una
sabatina. Luego me enteré de que había vuelto a Estados Unidos. Actualmente
mantenemos comunicación por WhatsApp, y Javier tiene la particularidad de que
solo revisa y contesta el celular por las noches. Hace un año, un 31 de
diciembre, nos encontramos de casualidad junto con Daniel Cepeda en el patio de
comidas del Riocentro Entre Ríos.
Por otra parte, caigo en cuenta de que en este año se
retiró José Luis Reyna, con quien coincidí solamente en
dos cursos: segundo grado C y cuarto grado B. No fuimos amigos cercanos, pero
nuestra promoción se caracterizaba por tener a dos compañeros con ese apellido
tan particular; el otro era Jorge Heriberto Reyna Cuadrado. Nunca supe si eran
parientes. No volví a saber de José Luis hasta hace pocos años, cuando alguien
comentó su lamentable situación de indigencia y mencionó que, eventualmente, se
lo podía ver con una larga barba en algunas esquinas de Urdesa.
También menciono a mi primo Reinaldo Paredes (+). Él entró en primer curso y se retiró en
segundo curso, por lo que no coincidimos en ningún aula. No nos veíamos con
mucha frecuencia, sino de forma eventual en reuniones familiares, que tampoco
eran muy seguidas. Cuando estábamos en primer curso, al final del año lectivo,
yo me encontraba desarrollando a máquina los cuestionarios de Historia y
Geografía. Él llegó de visita a mi casa, nos saludamos y, al ver lo que yo
estaba haciendo, me miró como a un bicho raro. Me sentí patético: el gil
trabajando y él, bien gracias, socializando.
Finalmente, me sorprende ver en esta lista a Medardo Ángel Silva Guillén. Siempre
creí que Medardo había pertenecido a la promoción 33, pero solo estuvo con la
32 en segundo curso D. Sin embargo, él continuó en el colegio e inclusive
coincidimos en la banda de guerra. Siempre admiré que supiera tocar la batería;
después me enteré de que pertenecía a una conocida familia de músicos.
En tercer curso se incorporaron 26 compañeros. 8 de ellos provienen de la promoción 31 y 2 de la promoción 30. A continuación su lisado:
| Listado elaborado por Mario Sempértegui |
Terminado el año lectivo se hacía un ordenamiento por aprovechamiento del mejor al peor. Entonces el primero de la clase que había estado en preparatorio A era asignado al primer grado A. El segundo de la clase era asignado al paralelo B, el tercero al C, el cuarto al D, y de ahí volvíamos a repetir el ciclo el quinto iba al paralelo A, y así sucesivamente.
Por este sistema se conseguía dos cosas. La primera era que había una equiparación de estudiantes en base a su aprovechamiento, evitando cursos desnivelados.
Por otro lado y lo mas importante es que al haber una alternabilidad de los compañeros, pues prácticamente un 80 % de compañeros en el nuevo curso eran diferentes a los que habíamos tenido en el grado anterior, se podía conocer mas compañeros y la probabilidad de encontrar entre ellos a un amigo de la infancia, esos que nos han acompañado toda una vida.
Este mismo sistema se usó en el ciclo básico, pero no tanto así en el diversificado en donde en cuarto y quinto curso se seguían con los mismos compañeros hasta que en sexto curso venía la división de fimas y quibios.
Ahora ya no teníamos palmarés, por tanto no se hacía reconocimiento de los 12 primeros de cada paralelo como se hacía en la primaria. Sin embargo podemos hacer un ejercicio que nos va a poder determinar quienes fueron los primeros de la clase.
Vamos a hacer una trampa al tiempo y vamos a viajar al futuro y traer la lista de quienes fueron los abanderados y escoltas de la promoción y vamos a revisar en que paralelo estuvieron en primero y segundo curso. Aquellos que coincidan seguro fueron los primeros de su curso. Incluyo a Hugo Acosta que no fue abanderado ni escoleta, pero estuvo entre los primeros de la clase en primaria y se darán cuenta porque lo hice.
Anoto antes de los nombres el paralelo que estuvieron en primero y segundo curso en ese orden
Llega el momento de revisar y comentar la lista de mi curso: Tercero E.
El primero al que debo nombrar es, sin lugar a dudas, al
«huracán» Daniel Cepeda, con quien celebro este año 50 años de amistad. En
algún momento fue compañero de banca de Otto Suárez y también mío. Felizmente,
Otto no sufrió los estragos de un compañero tan inquieto; en mi caso, todavía
estoy haciendo una evaluación.
Daniel fue quien nos llevó a remar en el Salado,
actividad que realizábamos después de los exámenes trimestrales. Era un
excelente ejercicio y muy divertido cuando se hacía en grupo. Lamentablemente,
por un incidente que toda la promoción conoce, tuvimos que dejar de ir.
Durante el año lectivo compartimos el haber formado
parte de la selección de básquet. No recuerdo con certeza cómo llegué allí, y
es muy posible que haya sido a Daniel a quien seguí. Creo que el básquet
también cimentó nuestra amistad. Algo curioso es que Daniel no jugaba fútbol.
Luego, al grupo de básquet de los sábados por la mañana y a las idas al Club
Nacional, se unieron Alfonso López, Mario Cobo y Kabirt Tapia.
Cuando Daniel se cambió de colegio, fue el básquet el
que mantuvo viva la amistad, a diferencia de otros compañeros que ya no
quisieron saber nada de la institución ni de los amigos de las aulas. Con
Daniel nos encontrábamos para jugar los sábados por la mañana casi con total
normalidad, con la única diferencia de que ya no compartíamos el salón de
clase. A partir de ahí nacían los planes para ir a una fiesta, al cine, o
simplemente para encontrarnos en alguna parte a pasar el rato con el resto de
amigos del grupo.
El siguiente que quiero comentar es Mario Cobo, quien, al igual que yo, está en el colegio desde preparatoria, pero con el que solo habíamos coincidido en primer grado A. Para cuando coincidimos en tercer curso E, se puede decir que se inició nuestra amistad, así que con él también celebro 50 años de ser amigos.
Aquí quiero hacer un paréntesis para explicar cómo fue que se formó mi grupo de amigos cercanos, pues creo tener todas las piezas del rompecabezas.
Por un lado, con Alfonso López fuimos amigos desde segundo grado, cuando nos fuimos a jugar al patio de secundaria y la persona encargada de ir a verlo no lo encontró. Lo fuimos a dejar con mi papá a su casa, pero muy tarde, y por eso lo sacaron en el segmento de servicio social de Canal 4. En la reseña de segundo grado esto está contado al detalle. A partir de cuarto grado, íbamos a jugar todas las tardes al colegio, pues yo era el dueño del balón de fútbol. Aquí se nos unió Salomón Touma, que hacía una sola jornada para, luego de los partidos de fútbol, ir a su casa.
Por otro lado, Julio Chang y Otto Suárez venían del Abdón Calderón y ambos vivían frente al Parque Centenario; es así que se iban juntos caminando hasta la casa por la calle Escobedo y doblando por la Nueve de Octubre. En primer curso los acompañaba un empleado del papá de Otto. En uno de estos regresos a casa, Julio Chang fue apercollado por un asaltante que, con un cuchillo al cuello, le quiso llevar el reloj. Felizmente, el cuidador le metió una patada de karateca al ladrón y el robo fue frustrado. Después de esa experiencia, Julio aprendió la lección de que el reloj debía guardarse en el bolsillo.
Alfonso López y Mario Cobo vivían cerca de Julio y Otto, así que eventualmente también se juntaban en este recorrido hasta la casa. También participaban de esta caminata Ángel Sánchez, Víctor Peláez y, creo, también Lucho Freire.
Mario Cobo y Daniel Cepeda habían sido compañeros en primero A, segundo D y ahora en tercero E. Así que asumo que DC y MC ya eran amigos cuando llegaron a este año. Ahora ya comprendo un poco más muchas cosas; me reservo el derecho de hacer más comentarios, los haré cuando nos reunamos presencialmente.
A este grupo se uniría en cuarto curso Wellington Wong, a raíz de que él y Otto coincidieron en cuarto C. Otto estuvo en ese paralelo por su propia gestión con el Ing. Roberto Bitar, pues al no haber asistido al curso de abril le correspondía ir al paralelo D.
En quinto curso se uniría al grupo José Chaw, pues él era vecino del barrio de la 6 de Marzo y era amigo cercano de Julio y también de Otto.
Prácticamente, los centros de operaciones de nuestro grupo fueron varios. En primer lugar, la casa de Otto, a donde todo el mundo iba a buscar al único amigo que tenía los cuadernos al día. Aquí también aparecía Salomón Touma; a pesar de que no fue compañero de Otto en ningún curso hasta este año, igual se las arreglaba para identificar dónde estaba la acción y ahí llegaba. Otros iban a la casa de Otto por "el buen servicio doméstico", entre los que se incluían Renzo Suárez y también Salomón.
Durante el día, en los fines de semana, nos unió el deporte, particularmente el básquet. Mayormente jugábamos en el colegio y, durante las vacaciones, en el club Nacional, del cual éramos socios Mario Cobo y mi persona. Y no podemos dejar de mencionar la Sociedad Tungurahuense, a la que nos llevaba Alfonsito.
En las noches de los fines de semana, el centro de operaciones era la casa de Julio Chang. De ahí partíamos a las fiestas, al cine o a donde nos llevara la noche en la camioneta azul de los Chang González.
Y esta es, más o menos, la historia de cómo se formó nuestro grupo de amigos cercanos. Pienso que el que nos unió fue Alfonso López (+). Él era muy inquieto; fue quien me sacó de la casa para ir a jugar por las tardes al colegio y se encargaba de ir a todos lados para tener compañía en su incesante ritmo de vida fuera de casa. Ya no fue lo mismo después de que se nos adelantó Alfonsito, pero aquí estamos todavía y, aunque no nos vemos con la frecuencia que quisiéramos, por lo menos estamos en contacto en un chat donde nos damos los buenos días todos los días.
Pero otro factor, y uno de los más importantes para que este grupo se consolidara, es que la mayoría coincidimos en este glorioso e inolvidable Tercer Curso E de 1976. En el aula, así como fuera de ella, fue el año en que la mayoría de nuestros recuerdos se forjaron en lo que se puede decir fueron las máximas travesuras de nuestra adolescencia.
Volviendo al repaso de los que fueron mis compañeros en Tercero E, me llama la atención el caso de Roberto García. Creí que habíamos sido compañeros en primero C, pero ya revisando los registros, este fue el único curso donde fuimos compañeros. Estaba seguro de que habíamos compartido algún aula antes, por lo que me sorprende que haya sido en tercero y no en primer curso. Claro, tenía presente que no fue mi compañero en ninguno de los gloriosos 4C y 5C, y tampoco en el 6A.
Este sería el último año en que seríamos compañeros con Ángel Sánchez. Sorprende al revisar la lista que solo compartimos dos cursos: sexto grado D y tercer curso E. Y digo que sorprende porque Ángel es un amigo especial. Por algún tiempo después de graduarnos no supe de él, hasta que llegó el trabajo de reunión de Antonio Hanze y, entonces, la comunicación por WhatsApp se volvió fluida y frecuente.
Ángel es la "memoria de elefante" de la promoción. A él acudo cuando necesito recordar algo que he olvidado o cuando necesito confirmar algún evento. También coincidimos en actividades de exalumnos del San José, especialmente cuando hubo necesidad de apoyar el trabajo del Hno. Dositeo. Ángel es uno de los amigos que lee mis reseñas; y no solo eso, sino que me las comenta, muchas veces las ha complementado y, en otros casos, corregido.
Ángel es una de las personas que muy fácilmente alcanza la calificación de "buen amigo": siempre con un consejo, siempre con una palabra de apoyo cuando es necesario. No le gusta participar mucho en los chats de grupos, pero sí es activo por interno de forma directa.
Ángel es una persona de firmes convicciones católicas y colabora con la Fundación Casa del Hombre Doliente. Es algo raro que mis amigos cercanos sean amigos de Ángel también e inclusive él era del barrio de la 6 de Marzo y, por supuesto, también compartía el regreso a casa por Escobedo y Nueve de Octubre. Y digo que es algo raro que no se haya incorporado a nuestro grupo. Cosas de la vida que son difíciles de explicar.
Este sería el último curso en el que sería compañero de mi amigo de toda la vida, Alfonso López. A él le hice la primera de mis reseñas dedicadas a los amigos que se nos adelantaron, en donde cuento todo el recorrido de nuestra amistad.
Con Fernando Rodríguez ya no seríamos más compañeros en otro curso. Es muy amigo de Julio Chang, pues ambos siguieron la nueva carrera de Licenciatura en Computación en la ESPOL. Eventualmente me lo encontraba y, desde hace 20 años más o menos, paso por su casa todos los días, pues es mi vecino y vive justamente en la calle que sirve de entrada para todos los residentes de Las Riberas. Últimamente ha formado un grupo que se reúne cada mes, en el que ha tenido la gentileza de incluirme.
Gino Farfán vivía en Durán, al igual que Fernando. Fuimos compañeros con Gino en segundo grado C, tercero D, sexto D y, por última vez, en tercer curso E. A Gino lo recuerdo como el amigo que siempre estaba alegre, lo que manifestaba con su amplia sonrisa. Siempre de buen humor. Le perdí el rastro por muchos años hasta que Toño Hanze nos proporcionó su número de celular. Nos hemos encontrado en las reuniones de la 32 cuando los dos hemos acudido.
Capítulo 2
El deporte en este año: el fútbol
Esta reseña se inicia con la foto de la cancha de fútbol de la que nos despediríamos en este año. Debemos recordar que nosotros vimos llegar los arcos de la cancha grande, que hasta hoy todavía existen. Cuando estábamos en tercer grado y aún jugábamos en la cancha pequeña con bolas de índor fútbol, esperábamos con ansias llegar a cuarto grado y jugar en la cancha grande con balón de fútbol, en partidos oficiales en los que se les ponía red a los arcos.
Recuerdo que yo tomé la torpe decisión de salirme de los Lobatos para tener libres los sábados por la tarde, que era cuando se jugaba en la cancha grande; algo de lo que me arrepiento, pues las dos cosas no eran incompatibles.
Voy a iniciar esta parte de la reseña con un pequeño gran recuerdo de Mario Rafael Ayala, que me lo comentó en un momento triste para todos nosotros: el día que nos enteramos del fallecimiento de Lucho Zea. En esa ocasión, Mario Rafael me escribió al celular que el primer recuerdo que le venía a la mente en ese momento sobre Lucho Zea era que, en tercer curso, había formado parte del equipo de fútbol que este formó y que, en un partido oficial, hizo tres goles, un hecho muy singular en su vida. No hay registros ni testigos que certifiquen que esto fue verdad, pero la palabra de Mario Rafael es suficiente. Yo le creo y estoy seguro de que él puede, inclusive, hacer una descripción de cada uno de los tres goles que hizo, pues eso se queda en la retina del goleador. Quién sabe si se anime a hacer ese relato y lo incluyamos en esta parte de la reseña.
Algo que hemos conversado con Mario Rafael, y que me ha llamado la atención, es cómo en él se conjugó un excelente alumno con un gran goleador, porque en verdad la metía. Tenía el don de la ubicación para estar en el lugar y el momento precisos para ejecutar al arquero de turno. Esto no se logra por azar ni viene con la genética, sino que se forma y se gana. Él me contó que su lugar de formación en el fútbol era una cancha de tierra que quedaba cerca de la casa de Marcelo Muñoz. En cierta ocasión, Marcelo me invitó a su casa y fuimos a jugar a esa cancha donde Mario Rafael se formó como goleador.
Si en esa época nos hubiéramos enterado y hubiéramos comentado este hecho, seguro que no habríamos usado el término hat-trick. Esta palabra llegaría al Ecuador de la mano de la televisión satelital muchos años después.
El año que tapé
Así voy a llamar a este año. ¿Cómo llegué al arco? Aquí te lo cuento. Pienso que no era un mal jugador de fútbol, pero en este deporte sobraba talento en el colegio y, si se hacía un orden basado en este parámetro, definitivamente no llegaba a destacar. La posición en la que mejor me iba era como marcapunta, aunque lo que a uno en realidad le gustaba era ir arriba, patear al arco y meter goles.
Durante las vacaciones, en los incontables partidos de fútbol que jugábamos en las canchas del colegio, al momento de armar los equipos escogiendo alternativamente entre los presentes y al ver que ya me estaba quedando fuera, salí con una propuesta básica: "Si quieren, yo les tapo". Como a nadie le gustaba tapar, entonces tenía el puesto seguro para jugar el partido que se venía. Fue durante las vacaciones previas a tercer curso cuando conocí a Pepe "el Diablo" (nunca supe su apellido), quien era asistente del entrenador de las selecciones de fútbol. Primero le caí bien y, al parecer, vio alguna condición en mí. Fue él quien me propuso entrar a la selección de fútbol como arquero. Por supuesto que le dije que sí, pues de otra forma nunca habría llegado a la selección.
Nunca había podido entrar a la selección de fútbol en la primaria; Pepe Torres era el encargado y no tuve la suerte de contar con su beneplácito, así como tampoco pude entrar nunca al coro del colegio por mi "voz de tarro", como decía el profesor Jiménez. La verdad es que había mucho talento en el fútbol y la competencia era dura.
Pepe "el Diablo" no solo me llevó a la selección inferior de fútbol, sino que además me enseñó a tapar técnicamente. Nunca fui a una escuela de fútbol —en ese tiempo no existían—, pero esto fue lo más cercano a una. Los entrenamientos de las selecciones de fútbol eran inmediatamente a la salida de clases, a la una y media. Después del partido que se jugaba, los arqueros nos quedábamos un rato más para una preparación especial, la cual consistía en ejercicios varios y el cobro de penales
En la foto que compartí se puede ver a algunos de los seleccionados de esa época, entre la inferior y la intermedia, que entrenábamos juntos. De ellos destaco a Elías Achi Marín, Marlon Alarcón y a Pepe Salcedo (+), un notable jugador, muy técnico, con calidad de profesional y que tenía una pegada letal. Como solo tapé en este año, no puedo decir que recuerdo todos los goles que me hicieron, pues fueron muchos entre partidos oficiales y entrenamientos; pero sí recuerdo los más notables. Uno de ellos me lo hizo Pepe Salcedo, quien recibió un balón por la punta derecha y sacó un tiro seco al palo que yo estaba defendiendo. Nunca vi cómo entró la bola, pero le salió un golazo.
En esta foto está Marlon Alarcón (Tachuela) cuando formó parte de la selección juvenil de Ecuador. No sé si la foto corresponde a este año; me parece que no. En esta selección, el arquero suplente fue Carlos Luis Morales. Tachuela era un jugador excepcional; era un goleador. Fue un gran honor haber formado parte del equipo con tan notables jugadores y, además, con su más grande exponente: Tachuela, seleccionado de Ecuador, quien tenía todo para ser profesional.
Años después conversé con él y hablamos de lo que hubiera sido su carrera profesional, a la que su padre se opuso tenazmente. Su papá no creía que su futuro fuera el deporte, sino la medicina. Le hizo caso al consejo paternal y se convirtió en un reconocido traumatólogo. Sin embargo, nunca dejó el fútbol, ni aun después de haberse operado de ligamento cruzado en las dos piernas. De esto me di cuenta cuando coincidimos en el centro de fisioterapia de la Dra. Patricia Gamarra. Yo justamente me había operado del ligamento cruzado con el Dr. Barredo, y él venía a atender sus dolencias de los lunes, propias de los "guerreros de fin de semana" del fútbol. A pesar de tener esas dos operaciones a la antigua, con veinte puntos de cirugía en cada pierna, igual al fútbol de fin de semana no faltaba. Lo llevaba en las venas.
Compartí el arco con Roberto León, quien fue el arquero titular de la inferior. Arquerazo, inclusive en los arcos profesionales. Tal vez en los arcos del colegio no lucía tanto, pero en los arcos grandes era un gigante. De él dijo Pepe "el Diablo" que tenía condiciones para ser profesional a pesar de su baja estatura. Lo comparó con el arquero argentino que tapó en el Deportivo Cuenca y en Barcelona S.C., Juan Domingo Pereira, que era bajo de estatura pero de grandes condiciones.
Con Roberto León tengo un recuerdo particular. Aparte de ser una excelente persona, en alguna ocasión, mientras esperábamos por el inicio del entrenamiento en las gradas, conversamos de matemáticas y en ese entonces dijo una gran verdad: que las verdaderas matemáticas comienzan en la factorización. Que si no entiendes factorización, pasas perdido en álgebra; y si pasas perdido en álgebra, pasas perdido no solo en matemáticas, sino también en física. Él estaba ya en cuarto curso y yo en tercero. Lo escuché y lo apliqué; cuando llegó el tema de la factorización le puse la debida atención y dedicación, y me fue bien siempre en matemáticas y física.
No lo he vuelto a ver más a Roberto León desde que salí del colegio.
En esta selección inferior también estuvieron Víctor Rodríguez y su hermano, Roberto Yu Lee Paredes, Luis Ponce, Elías Achi Marín y Guido Intriago, entre los más notables que recuerdo.
Los hermanos Rodríguez eran notables jugadores, muy hábiles en el manejo del balón. Víctor era muy serio en el juego y muy protector con su hermano.
Roberto Yu Lee Paredes, que no era nuestro compañero de tercero E sino de la promoción 31, era un notable defensa central, muy fuerte y técnico. Una garantía en la zaga.
Luis Ponce era del grupo con el que jugábamos todas las tardes en el colegio junto con Alfonso López. Alfonso, por razones desconocidas, no estuvo en esta selección, pues condiciones tenía; pero como dije anteriormente, el talento sobraba en el colegio y, en mi caso, si no era por el arco, nunca hubiera tenido chance.
Elías Achi Marín era un notable jugador. Su especialidad era el juego aéreo: iba muy bien por arriba, pero no recuerdo que me haya hecho a mí un gol de cabeza, tal vez porque la mayoría del tiempo jugamos en el mismo equipo. En ese mismo año ya empezó a jugar vóley, siendo su compañero en este deporte Eduardo Zeballos. Al siguiente año se dedicó del todo a esa disciplina y no sé si también siguió en la selección de fútbol; lo dudo. Creo que por alguna razón se retiró, la cual desconozco.
De Guido Intriago recuerdo que en los entrenamientos fue el que más goles me hizo, de todas las formas posibles. Como yo salía a cortar, él escogía el momento preciso en que yo iba sobre el balón para pasármela por entre las piernas. Me tenía medido.
Y hablando de goles, lo particular de este año es que recuerdo los más notables que me hicieron. Fueron muchos, pero los mejores los tengo muy claros.
En un campeonato interno, tal vez entre los terceros cursos —pero no el campeonato por equipos, sino en otro torneo—, recuerdo un gol que me hizo Marlon Alarcón de cabeza, golpeando el balón contra el piso, donde a los arqueros se nos hace más difícil. Fue un bonito gol. Lo recuerdo porque Marlon lo celebró; no es que salió a gritarlo, sino que le escuché decir la palabra "gol". Es decir, a él mismo le gustó la ejecución que había hecho.
En otro partido por el mismo campeonato interno, Marcelo Muñoz también me hizo un gol de cabeza. Él, por supuesto, tenía por su estatura otro alcance y otro panorama. Le llegó el balón a la cabeza y la colocó en una de las esquinas superiores. No iba a llegar nunca.
En los entrenamientos en el colegio, con la preparación que me dio Pepe "el Diablo", técnicamente me puse a la altura de los otros arqueros de las selecciones: Roberto León y Fabricio Correa. Ellos tenían más experiencia, pero yo me puse a la par, guardando las distancias, por supuesto. Ellos eran arqueros excepcionales.
Hasta ahí todo bien, todo era felicidad. Pero el campeonato intercolegial era en cancha profesional, con arcos profesionales. No en cancha de cemento, sino en cancha de tierra; ni siquiera en cancha de césped, sino en cancha de tierra, literalmente.
Es así que fuimos al primer entrenamiento en cancha profesional. Fue atrás del estadio Modelo, en la escuela de fútbol de la Aso Guayas. Cuando me paré en el arco, me pregunté: ¿Qué es esta pendejada? ¿En qué lío me he metido? Eran una inmensidad. No es que el horizontal fuera muy alto, pero el problema era la distancia entre los verticales; parecía un mundo de distancia comparado con los arcos del colegio.
Mi primera experiencia con arcos profesionales había sido en el campo La Salle, pero ahí yo no tenía la responsabilidad de tapar. Y aunque parecía muy fácil hacer goles en esos arcotes, en la práctica no era tan sencillo.
Yo no tapaba con buzo, pues era un jugador de fútbol que se había ido al arco sin pensarlo mucho y no usaba buzo todavía. Me llegó mi turno, así que fui al arco. En la primera bola que dispararon tuve que irme en un planchazo, deslizándome por la tierra. Me rasmillé todos los brazos, al punto de que por poco el raspón me llega a los huesos. Ahí aprendí por qué los arqueros usan buzo para tapar. También a partir de ese momento, y por precaución, me compré unas rodilleras. A pesar de que también eran necesarios, debí haberme comprado unos zapatos de pupos. Jugar en cancha de tierra —lo cual sí había hecho antes— no me hacía parecerlo necesario, pero la verdad es que los pupos sí hacen falta. El problema es que los fondos económicos en ese tiempo eran contados, así que con el buzo y las rodilleras fue suficiente.
Respecto a los zapatos de pupos, sí me había comprado unos muchos años atrás. Nunca los usé en cancha de tierra, pues de las canchas del colegio yo no pasaba; muy pocas veces fui a canchas de tierra. Así que una vez se me ocurrió ir a jugar al colegio con zapatos de pupos. Por supuesto, casi me mato. Ahí se guardaron esos zapatos, que eran de los antiguos, no de las bellezas que hay ahora en todo color. En esos zapatos había que ponerse doble polín, si no, sentías los clavos del interior en el pie.
Respecto a los guantes, me compré unos e intenté tapar con ellos. Eran necesarios; más de una vez los balones me quemaron las manos, especialmente cuando pateaban de cerca, a quemarropa. Pero en realidad es muy difícil agarrar la bola con guantes; nunca pude hacerlo y por esa razón jamás tapé con ellos. En donde sí es importante el uso de guantes es con la bola con la que se jugaría más adelante en el fútbol sala. Esa bola sí quema y hace doler las manos, pero, felizmente, nunca tapé con ella.
En dos ocasiones fuimos a entrenar a la cancha del Aguirre Abad. En el primer partido amistoso no fuimos todos y a mí me tocó jugar (no tapar). Nos golearon. Pepe "el Diablo" se picó, así que pidió un nuevo entrenamiento. A este sí fuimos todos. En esa ocasión nosotros goleamos; por lo menos íbamos cinco a cero. Entonces, Pepe me dio el chance de tapar. Por desgracia, me hicieron dos goles tontos seguidos y Pepe se calentó. Ese era un síntoma de que yo no estaba cómodo tapando en esos arcos. Nunca lo estuve, y tal vez fue una de las razones por las que al siguiente año no volví a la selección de fútbol. Aunque la razón más poderosa la van a conocer más adelante, si tienen la paciencia de seguirme en esta reseña.
La previa al campeonato intercolegial se inició con la entrega de los uniformes de parte del Hno. Adolfo. Grande fue mi decepción, pues a los arqueros no nos entregaron ningún buzo, solo camisetas para los jugadores.
El campeonato se jugó en las canchas del Javier. A estos partidos no iba nadie, solamente los jugadores y los entrenadores. Aparte de ellos, en nuestro caso, nos acompañaba Ovidio, que nos llevaba las naranjas. Era un ambiente muy frío. En una ocasión, Elías Achi Marín hizo un golazo desde una distancia de 30 metros. Si hubiera habido gente en las tribunas, habría sido un gol muy celebrado; pero como solo estábamos los jugadores, sí alzamos las manos, felicitamos al goleador y pare de contar.
En un partido ya definido, Pepe me dio la oportunidad de tapar al final del encuentro. Estos fueron mis únicos minutos tapando de forma oficial en la selección inferior del San José La Salle. No recuerdo que hayamos llegado a una posición de privilegio. El campeonato solo era entre los colegios católicos, pero no recuerdo que hayamos celebrado un título, así que lo más probable es que no fuimos campeones.
Es así como termina mi experiencia en el arco de la selección de fútbol. Por los entrenamientos en los partidos del colegio, hubiera continuado hasta sexto curso; pero por los partidos en los campeonatos oficiales en cancha profesional, la verdad es que nunca me sentí cómodo en esos arcos.
Volvería a tapar una vez más en arco profesional como profesor del colegio. Un desastre. Más parecía defensa que arquero. Abel Rendón, que se toma en serio todos los partidos aunque sean amistosos, me llamó la atención. Debut y despedida. Nunca más.
Volvería al arco como arquero de índor fútbol en los campeonatos de padres de familia del San José y del María Auxiliadora. Aquí me fue recontra bien. Con más experiencia y más visión de juego, era un arquero que ordenaba a mi defensa. Y con la ventaja de que, aun sin tener buen estado físico, no era tan necesario en el arco. Fui dos veces subcampeón en el campeonato de padres del San José. Esos torneos eran bravos, muy disputados y difíciles. En una de esas dos ocasiones fuimos campeones en la cancha, pero luego nos impugnaron el resultado en la mesa. Pero en la cancha fuimos los mejores y yo tapé en ese equipo de padres de familia de preparatoria. Teníamos un equipazo y yo no desentoné.
Con esta experiencia, en ese tiempo no se me ocurrió que bien pude haber tapado en el ciclo diversificado, ni tampoco nadie me lo propuso. Estaba tan concentrado en el básquet que no hubo más tiempo para el fútbol. Se anota entre las cosas que hubiera sido bueno haber hecho, pero que no hice.
Volviendo a la cancha del ciclo básico y dejando a la selección a un lado, tengo dos bonitas experiencias más que contar en este año y en esta cancha: la primera, un campeonato interno entre filas del tercero E; y la otra, por el campeonato interno organizado por la FEDEL.
Vamos con la primera
Quiero dedicar esta parte de la reseña a mi amigo de mil partidos de fútbol, Alfonsito López, y quiero recordarlo a través de una anécdota referente al último año que compartimos en el San José: el Tercer Curso E de 1976, que también fue el último curso que compartí con mi amigo Daniel Cepeda.
Un sábado organizamos un campeonato relámpago entre las cuatro filas del curso. Teníamos que jugar un primer partido y el que ganaba pasaba a la final.
Lo que sí recuerdo bien es que en uno de los equipos estuvieron Elías Achi Marín, Alfonso López, Mario Cobo y, tapando, Ángel Sánchez. Es decir, tenían suficiente equipo para ganarle a cualquiera.
En mi equipo estuvieron Daniel Cepeda y Eduardo Zeballos. No recuerdo a nadie más. ¡Qué mala memoria la mía! El primer partido lo ganamos con un único gol de Eduardo Zeballos. En la final éramos conscientes de que no teníamos mucho, pero le hicimos frente al partido. Mandé a Daniel a perseguir a Elías Achi por toda la cancha y durante todo el encuentro; no le iba a enseñar a jugar fútbol, así que por lo menos marcar y anular a un excelente jugador como Elías ya era bastante. Por otro lado, nuestro goleador era Eduardo Zeballos, quien pateaba de punta. Un estilo no muy vistoso pero efectivo, pues la metía cuando era necesario. Yo, por supuesto, tapé en mi equipo.
No recuerdo si jugamos con tiempo fijo, pero el hecho cierto es que el partido terminó empatado, pues ese día decidí tapar todo lo que me patearan.
Nos fuimos a la definición por penales. Debí haberle tapado algún penal a alguien que no recuerdo, pero lo cierto es que el último tiro me tocó patearlo a mí. Al frente tenía a Ángel Sánchez. En ese tiempo no se pateaba colocado ni con mariconadas: se pateaba fuerte. La metías, te la tapaban o la tirabas afuera, no había más opciones. El hermano de Eduardo Nieto me dijo: "Patéala fuerte, así como sacas la bola desde el arco". Así lo hice, pero decidí dirigir mi mirada hacia el lado opuesto a donde iba a lanzar, para engañar a Ángel; es decir, miré hacia su lado izquierdo y, al momento de impactar la pelota, cambié la dirección bruscamente y con fuerza hacia la derecha. Angelito por poco la tapa con la pierna, pero la bola ingresó. Luego vino la celebración y la dizque vuelta olímpica. Inolvidable mañana deportiva en la que le ganamos a un gran equipo que, por nombres, era muy superior al nuestro.
La segunda anécdota y con la que cierro este recorrido de recuerdos en la cancha grande del patio de Ciclo Básico tiene que ver con el equipo de Elias Achi Marín al que me invitó a formar parte del mismo para que les tape en el campeonato interno oficial organizado por FEDEL.
Este equipo se llamó Danubio. No sé porque razón. He investigado y no se encuentran ningún equipo de fútbol europeo famoso con este nombre ni en ese entonces ni ahora. Así que porque se llamó este equipo la razón la conoce solamente Elías Achi Marín.
Era un equipazo, armado con los seleccionados del colegio que solo llegaban hasta tercer curso, por reglamento de FEDEL los seleccionados de cuarto curso no podían participar en este campeonato. Es así que ahí tuve chance, pues el chino Roberto León no les podía tapar.
Estuvieron en este equipo Marlon Alarcón, Victor Rodríguez y su hermano, Guido Intriago ,que ya no me haría goles pues jugabamos en el mismo equipo . Tal vez estaba en este equipo Jorge Arias, pero no estoy seguro, y por supuesto Elías Achi Marín. De los que recuerdo.
No tuvimos ningún equipo especial, jugamos con el equipo de gimnasia del colegio. No participamos en la inaguruación de los deportes , ni tuvimos madrina ni hay foto del recuerdo de este equipo, pero mas o menos debimos habernos visto como el equipo de esta foto.
No recuerdo ninguno de los goles que me hayan hecho, y no los recuerdo porque no me hicieron ni un solo gol. La preocupación era de los otros equipos por no dejarse golear.
En la final sí nos tocó un equipo que nos jugó mirándonos a los ojos. No recuerdo qué equipo era ni quiénes jugaban en él; lo que sí recuerdo es que el partido resultó el más difícil de todos los anteriores. Cuando nos pusimos en ventaja, prácticamente nos tuvimos que refugiar atrás para evitar que nos empataran. Aquí sí tuve trabajo. Hasta a Elías Achi Marín, que de la media cancha nunca bajaba, ese día le tocó defender. Bueno, al final ganamos uno a cero y quedamos campeones.
Pero como éramos mucho equipo para todos los demás, no se sintió como que hubiéramos ganado la gran cosa, a pesar de lo difícil del último partido. No hubo ninguna celebración, ni algarabía, ni abrazos, ni gritos, ni vuelta olímpica, ni nada. Fue como si hubiéramos terminado un entrenamiento en donde el resultado que se esperaba era que ganáramos y punto. Y ganamos.
Es así como terminé mi recorrido por esta cancha que, cuando estábamos en los grados inferiores de primaria, esperábamos con ansias el día en que pudiéramos jugar en ella, en la cancha grande y con balón de fútbol. Personalmente, no continué en los Lobatos por jugar en esta cancha y no tener ninguna otra distracción. Hice tres goles de forma oficial: el primero en cuarto grado a Ricardo Pico como arquero del otro equipo (relaté este gol en la reseña correspondiente) y los otros dos goles los hice en primer curso a David Martínez, que tapaba de negro. El relato de estos dos goles también lo hice en su respectiva reseña.
Nunca hice un gol de cabeza, ni en partidos amistosos ni en partidos oficiales. Admiraba a Elías Achi Marín por este motivo: él iba muy bien por arriba y cabeceaba excelente. Sin embargo, en uno de esos partidos que se armaban entre quienes llegábamos temprano en la mañana al colegio, alguien llevó una pelotita plástica parecida a una bola de béisbol y nos pusimos a jugar con ella, reemplazando a la tapilla de cola que bien nos servía si no había pelota. En uno de esos partidos, alguien pateó al arco desde una de las puntas y le salió un centro; la pelota vino dando botes y me nació tirarme de palomita, en lugar de ir a buscarla con la pierna. Por la emoción hice todo, menos impactar la pelota con la cabeza. Me hubiera salido un golazo. Pero en el recuerdo me queda que ese fue el gol que más cerca estuve de hacer con la cabeza.
Se cerraba de esta forma una página de mi vida llena de bonitos recuerdos en esta cancha, cuya foto comienza, con toda razón, esta reseña.
Debo resaltar que nadie me dijo en ningún momento que la memoria histórica completa de este torneo estaba en El Universo de aquel año. Yo recordaba vagamente haber visto una tabla de anotadores de un campeonato intercolegial de básquet en un periódico de la época, pero no tenía la certeza de que este certamen en particular hubiera recibido una cobertura completa. Tampoco me ayudó ninguno de los amigos a los que consulté sobre sus recuerdos. Por tanto, llego a la conclusión de que éramos muchachos que jugábamos básquet, pero que no leíamos los periódicos.
Han tenido que pasar 50 años para realizar un esfuerzo de investigación que me ha tomado algún tiempo, de allí la demora en la entrega de la reseña. Pero ha valido la pena. Esta crónica sobre el campeonato de 1976 va a ser una de las más completas y mejores que he hecho hasta el presente.
En primer lugar, debo agradecer a Diario El Universo por haber asignado a un periodista que, cámara fotográfica en mano, hizo una cobertura completa de este memorable torneo. Fueron 24 jornadas y todas fueron cubiertas: un gran esfuerzo periodístico, en verdad. Todos y cada uno de los 72 partidos fueron reportados con fotografías, estadísticas de los anotadores y alguna que otra reseña de eventos especiales que ocurrieron en la jornada.
En segundo lugar, agradezco a la Biblioteca Aurelio Espinoza Pólit (Quito) por poner a disposición su valioso archivo hemerográfico del Ecuador. Gracias a su excelente servicio, pude adquirir las ediciones de 1976 de El Telégrafo y El Universo en formato digital a través de un enlace de descarga. Esto me evitó tener que acudir a la Biblioteca Municipal de Guayaquil para consultar los ejemplares físicos de la época. Aunque anteriormente he realizado investigaciones de forma presencial, este método suele ser muy laborioso, demanda mucho tiempo y exige múltiples visitas. En cambio, con los archivos digitales de la Biblioteca Aurelio Espinoza Pólit, el proceso se redujo a revisar cada documento desde la computadora; una tarea que, si bien sigue siendo exhaustiva, resulta mucho más cómoda que la consulta física tradicional.
Es importante resaltar que en ese año existieron problemas en la organización de los campeonatos intercolegiales, tal como se puede apreciar en los reportes de prensa. Esto llevó a la separación de los establecimientos católicos, quienes en un momento dado fueron conminados a suspender sus torneos. En el ojo de este huracán estaba la Lcda. Elsa Jurado Lascano, mamá de Xavier Torres (Baloo). Al final, esto terminó siendo algo positivo para los colegios católicos y, particularmente, para el campeonato de varones, tal como voy a explicar.
En lo que respecta al campeonato femenino, se inscribieron los siguientes equipos:
Categoría Inferior:
Mercedarias
Santo Domingo
Dolorosa
San Francisco
Asunción
Matilde Amador
Sagrados Corazones
Santa Marianita
Categoría Intermedia:
Mercedarias
Santo Domingo
Dolorosa
San Francisco
Asunción
María Mazzarello
Sagrados Corazones
Santa Marianita
En varones se inscribieron los mismos cuatro equipos, tanto en la categoría inferior como en la intermedia: San José La Salle, Cristóbal Colón, Espíritu Santo y Javier.
Al existir el doble de colegios inscritos en mujeres, los organizadores estructuraron un campeonato a dos ruedas para los equipos masculinos. A la postre, esto fue algo excelente y diferente a lo que normalmente ocurre en este tipo de torneos intercolegiales. Así, esta promoción recibió el premio de jugar seis partidos cada uno en vez de solo tres. Las mujeres, por su parte, jugarían siete partidos por equipo, lo cual tampoco era poco.
El campeonato se desarrolló en el coliseo del Cristóbal Colón, lo que otorgó una ventaja a este colegio sobre los demás. El certamen comenzó el 17 de agosto y terminó el 12 de septiembre; se jugó de lunes a sábado, completando un total de 24 fechas. En cada jornada se disputaban tres partidos: dos femeninos y uno masculino. En los dos encuentros femeninos jugaban los mismos colegios, tanto en la categoría inferior como en la intermedia, mientras que cada día se jugaba un solo partido de varones.
Por las tardes, los partidos se jugaban a las 15:00, 16:00 y 17:00 (o 3, 4 y 5 p. m.), y los sábados los encuentros eran a las 8:00, 9:00 y 10:00 a. m.
Cómo se armó el equipo
Empecemos por cómo llegué a la selección de básquet. En ese año, todo para mí era el fútbol, o mejor dicho, el arco. Esa había sido mi forma de llegar a una selección, algo que, de otra manera, solo hubiera visto desde la tribuna. El entrenamiento de la selección de fútbol era a la salida (1:30 p. m.) y el de la de básquet a las 4:00 p. m. Ahí se presentó la primera oportunidad, pues no había ningún conflicto de horario.
En aquel momento, se podía decir que yo no sabía jugar básquet, así que no llegué por méritos. El básquet no era mi deporte; apenas había estado en un curso en sexto grado con uno de los hijos de don Juan Zerega. Eso fue todo. Eventualmente lo jugaba, pero no tenía ninguna habilidad especial y solo acompañaba el juego. Asumo que no me invitaron a formar parte de la selección, sino que de alguna forma tuve que haberlo solicitado; esa parte no la recuerdo en absoluto. Es posible que me haya llevado Daniel Cepeda, aunque él no recuerda si así pasó ni cómo llegó él mismo a la selección. Asumo que David Martínez y él, llegaron juntos, con el antecedente de que jugaban básquet en el patio de la casa de William Duque, pero el cómo sucedieron las cosas es algo que no recordamos. El hecho es que a las 4:00 p. m. yo ya había terminado el entrenamiento de fútbol y, en lugar de quedarme a ver, me uní a ellos. Y vaya que fue una gran decisión, como les contaré más adelante.
Para iniciar esta reseña, me comuniqué con Daniel Cepeda, David Martínez, Alex Triviño y Eduardo Silva para que me indicaran cómo estaba formado este equipo y me contaran todo lo que recordaban del campeonato. El primero en responder fue Eduardo, luego los demás; quien respondió con más detalles fue David. Todos aportaron parcialmente los nombres, y así se pudo reconstruir el equipo, aunque inicialmente ninguno recordó que Roberto Eguez, Daniel Cepeda y mi persona también éramos parte de él.
Así que lo primero es hacer una lista de quienes formamos parte de esta selección inferior de básquet del San José de 1976:
Oscar Lucas (promoción 31)
Jimmy Sánchez (promoción 31)
Walter Suéscum (promoción 31)
Eduardo Silva (promoción 32/33)
David Martínez (promoción 32)
Walter Castell (promoción 32)
Oscar Navarrete (promoción 32)
Roberto Eguez (promoción 32)
Daniel Cepeda (promoción 32)
Luis Carló (promoción 32)
Alex Luzardo (promoción 32)
El último en incorporarse fue Oscar Lucas, apenas una semana antes de que empezara el campeonato. Él estaba entrenando en la intermedia, pero por su fecha de nacimiento podía estar en la inferior. Imagino que él pudo haber escogido quedarse en la intermedia con todos sus amigos, pero asumo que don Juan lo convenció de venirse a la inferior. Su llegada fue todo un suceso y Oscar se lo tomó con buen humor: a cada rato decía “¡Soy inferior!” y se reía. Oscar era un notable jugador y su llegada hizo que esta selección pasara de ser un participante más a un candidato al título. Pero lo más notable era que Lucas (así le decíamos) no era un muchacho languirucho como la mayoría de nosotros en esa época. Lucas era un "pepudo", y no solo por genética, sino porque había ganado notable masa muscular, seguramente entrenando con pesas. Se salía del patrón común y llamaba la atención; seguramente las demás selecciones debieron haber pedido revisar y confirmar su debida inscripción, más aún después de que se convirtiera en el líder anotador de nuestro equipo.
David Martínez me indicó que él recuerda que los titulares en esta selección fueron: Lucas, Silva, Sánchez, Suéscum y Navarrete.
La entrega del uniforme de la selección es un acto muy especial para quienes hemos formado parte de los equipos del colegio. El hermano Dositeo nos reúne a los seleccionados para entregarnos personalmente la indumentaria. En el caso del básquet, no solo nos da la camiseta y la pantaloneta, sino también la chompa; de hecho, en ciertos campeonatos se incluye el calentador, aunque esto último no se aplicó para este año. Pero no importa, recuerdo claramente la cara de satisfacción de todos al momento de recibir sus equipos.
Dicen que los seleccionados de básket éramos los engreídos del hermano Dositeo. Creo que era verdad, y este acto de entrega, hecho personalmente por él, lo confirma. Además, se daba el tiempo para visitarnos eventualmente en nuestros entrenamientos, que eran de 4:00 a 6:00 p. m., tal como recuerda David Martínez. Luego de nosotros, entrenaban las selecciones intermedia y superior. En cambio, no recuerdo que el hermano Dositeo haya visitado alguna vez los entrenamientos de la selección de fútbol.
Creo que esa cercanía también se veía favorecida porque el hermano Adolfo (Dositeo) y don Juan eran amigos y se reunían a conversar de vez en cuando. Don Juan, de hecho, lo tuteaba; le decía «Adolf» y, cuando estaba con nosotros, se refería a él como «el Führer».
| Universo 27 julio 2026 |
| Universo 7 agosto 1976 |
| Universo 8 agosto 1976 |
| Universo 18 agosto 1976 |
| Universo 18 agosto 1976 |
| Universo 18 agosto 1976 |
| Telégrafo 18 agosto 1976 |
| Universo 19 agosto 1976 |
| Telégrafo 19 agosto 1976 |
| Universo 20 agosto 1976 |
| Universo 20 agosto 1976 |
| Universo 20 agosto 1976 |
| Universo 20 agosto 1976 |
SAN JOSE 40 — ESPIRITU SANTO 36
San José venció a Espíritu Santo (inferior) por 40 a 36 en el partido más reñido y emocionante en lo que va del torneo, el cual tuvo que definirse en tiempo suplementario pues al final del segundo tiempo empataron a 32
En el segundo tiempo se fue arriba Espíritu Santo y después pasó San José por la conducción y buena puntería de Oscar Lucas quien fue el artífice del triunfo lasallista pues en los últimos 15 segundos, cuando Espíritu Santo ganaba por 32 a 30, anotó un cesto para enviar el cotejo a tiempo extra donde él anotó 5 de los 8 puntos de su equipo
Anotaron por San José: Lucas 21, Silva 11, Suescum 3, Sánchez 2, Martínez 2, Castells 1; anotaron 6 tiros libres y fallaron 6
Comentario personal: Y llegamos al primer partido. Ese día llegué un poquito retrasado, pues venía de jugar con la selección de fútbol en el colegio Javier. ¡Qué diferencia de ambientes! En el Javier solo estábamos los jugadores, los entrenadores, el árbitro y Ovidio, que nos acompañaba para llevarnos las naranjas. Nadie más, ni siquiera los parientes de los jugadores. Por eso, grande fue mi sorpresa cuando llegué a un coliseo lleno que hervía de emociones. No sabía que ese mismo día se jugaban dos partidos de mujeres, lo que explica por qué las tribunas estaban repletas de chicas, tal como se puede ver en las fotos. David Martínez recuerda que un asistente que nunca faltaba a esos encuentros era el «Loco» Matute, un personaje muy folclórico de la época.
Mi primera impresión ese día fue ver a Eduardo Silva practicar su tiro con salto. Ya lo veíamos en los entrenamientos, pero en un ambiente con público, con los equipos vistiendo sus respectivos colores y entre los gritos de la gente, todo era diferente. Cuando Eduardo se escapaba en un fast break, era un diablo suelto en la cancha; un verdadero espectáculo. En el comentario de prensa se puede notar que Eduardo Silva fue el jugador más destacado, aunque fue Lucas quien cerró el partido a nuestro favor. Se nota que ese tiro de salto no solo me impresionó a mí, sino también al fotógrafo de El Universo, quien lo inmortalizó en una imagen donde, aunque aparece de espaldas, la nota del periodista lo identifica claramente. El color que Gemini le dio a la foto es increíble; un lindo recuerdo que seguro Eduardo compartirá con su familia.
No recordaba que ese partido había sido tan disputado, ni que se había ido a tiempo suplementario. En este encuentro también destacó Jimmy Sánchez, aunque el reportaje no lo mencione. No colaboró tanto en las anotaciones, pero sí en ser un verdadero «cartero»: no fallaba al trasladar el balón y pasarlo al mejor ubicado para una asistencia y posterior anotación. Tenía un estilo muy pausado para armar el juego, lo que daba confianza al resto del equipo. Sobre Jimmy, David Martínez recordó: «En la inferior estaba Jimmy Sánchez, que jugaba de armador y lo hacía muy bien. Realmente tenía visión de juego colectivo». Añado también que Jimmy Sánchez era un fondista notable totalmente deslotado. En una prueba de semifondo alrededor de la cuadra del San José en una semana cultural , ganó la prueba, pero sacando una vuelta a la manzana a su inmediato seguidor, sin despeinarse y sin sudar una gota literalmente pues Jimmy Sánchez nunca sudaba.
Aquí se pudo ver para qué entrenábamos tantas jugadas con don Juan. Normalmente, cuando se tiene un gran lanzador como Lucas, todo el equipo gira en torno a su producción. Su mejor tiro venía desde las esquinas; las cortinas y la rotación del balón buscaban dejarlo siempre solo y con el tiempo suficiente para un lanzamiento con buen balance. Lucas tenía una forma muy característica de lanzar: no saltaba como Eduardo, sino que lo hacía a pie firme y, cuando le llegaba la pelota, parecía que la acariciaba, como tratándola bien, para que así entrara limpia en la canasta.
A continuación, construiremos la tabla de posiciones y la de anotadores con ayuda de los recortes de prensa y la IA Gemini:
En el caso del partido entre San José y Espíritu Santo, los puntos individuales detallados en el texto suman 39 para San José (Lucas 21, Silva 11, Suéscum 3, Sánchez 2, Martínez 2, Castells 1) y 36 para Espíritu Santo (Plaza 13, Ayora 10, Bolaña 6, Cevallos 4, Henríquez 3). Como el marcador final oficial indica San José 40 - Espíritu Santo 36, se ha respetado escrupulosamente ese resultado global para la tabla de posiciones, asignándole a Eduardo Silva el punto faltante en la tabla de encestadores, dado que la crónica lo destaca explícitamente como una de las grandes figuras del equipo de San José.
A continuación, presento las tablas correspondientes:
1. Tabla de Posiciones (Fecha 1)
En el básquetbol, los equipos se ordenan en primer lugar por el número de partidos ganados. Al haber un empate en la primera fecha entre el Cristóbal Colón y el San José, se aplica el criterio de desempate por Diferencia de Puntos (Puntos a Favor menos Puntos en Contra).
| Puesto | Colegio | PG | PP | PF | PC | DP |
| 1 | Cristóbal Colón | 1 | 0 | 29 | 7 | +22 |
| 2 | San José | 1 | 0 | 40 | 36 | +4 |
| 3 | Espíritu Santo | 0 | 1 | 36 | 40 | -4 |
| 4 | Javier | 0 | 1 | 7 | 29 | -22 |
2. Tabla de Anotadores (Encestadores)
Ordenada de mayor a menor puntaje acumulado.
Oscar Lucas (San José) – 21 puntos
Andrés Plaza (Espíritu Santo) – 13 puntos
Eduardo Silva (San José) – 12 puntos
Ayora (Espíritu Santo) – 10 puntos
Ramos (Cristóbal Colón) – 8 puntos
Jaime Chiriboga (Cristóbal Colón) – 7 puntos
Bolaña (Espíritu Santo) – 6 puntos
José Tapia (Cristóbal Colón) – 4 puntos
Steven Parker (Cristóbal Colón) – 4 puntos
Cevallos (Espíritu Santo) – 4 puntos
Darril Villanueva (Javier) – 3 puntos
Suéscum (San José) – 3 puntos
Henríquez (Espíritu Santo) – 3 puntos
Mario Reyes (Javier) – 2 puntos
Kayser (Javier) – 2 puntos
Francisco Vélez (Cristóbal Colón) – 2 puntos
Sánchez (San José) – 2 puntos
Martínez (San José) – 2 puntos
Castells (San José) – 1 punto
| Universo 21 agosto 1976 |
| Universo 22 agosto 1976 |
| Universo 23 agosto 1976 |
| Universo 24 de agosto de 1976 |
| Universo 25 agosto 1976 |
| Universo 25 agosto 1976 |
CRISTOBAL COLON 36 — SAN JOSE 34
En partido sumamente interesante y emotivo, con un final de esos "no apto para cardíacos", Cristóbal Colón derrotó al San José por 36 a 34
Anotaron por C. Colón: Hidalgo 10, Chiriboga 9, Ramos 8, Vélez 5, Sánchez 4
Comentario personal: El Cristóbal Colón tenía un muy buen equipo en la categoría inferior, muy parejo con el nuestro; además, eran dueños de cancha y eso se hacía sentir en las barras. En ese equipo destacaba nítidamente su armador, Jaime Chiriboga, quien poseía un gran dominio del balón, era un excelente tirador y, al mismo tiempo, armaba y pasaba muy bien la bola al compañero mejor ubicado. Tenía, además, un arma letal: cuando encontraba una brecha en la defensa de zona, penetraba por el centro y escondía el balón detrás de la espalda, a la altura dela cintura, con una sola mano, lo que hacía muy difícil quitárselo sin cometerle falta. Pero lo más interesante es que, de esa forma, avanzaba picando desde la línea de tiro libre hasta el pie de la canasta para anotar. Esas canastas dolían más cuando llegaban en momentos de apremio.
Según los comentarios de prensa, fue un partido muy disputado, con alternativas constantes en el marcador y de mucha intensidad. En ese momento, no teníamos plena conciencia de la situación por desconocer el ritmo de un campeonato de básquet, pero ese era un partido decisivo. San José ya había vencido al Espíritu Santo y el Cristóbal Colón había hecho lo mismo con el Javier. Así que este era un choque de invictos que nos daría la idea de cuál equipo terminaría siendo el campeón.
Se perdió ese día por un estrecho margen debido a las canastas finales del Cristóbal, que presionó con una defensa personal; algo que no era muy acostumbrado en el deporte colegial, donde la defensa de zona suele ser la norma.
De todas formas, nos quedó la sensación de que a ese equipo se le podía ganar en el próximo encuentro. Don Juan seguro observó, tomó nota y nos prepararía bien para el partido de revancha en la segunda rueda.
Análisis Estadística con Gemini
A partir de los recortes de prensa de la Fecha 2, he procesado los nuevos resultados y anotaciones para actualizar las estadísticas de manera acumulada.
Para la Tabla de Posiciones, los criterios de ordenamiento se mantienen bajo el estándar del baloncesto: primero por partidos ganados y, en caso de empate, por la diferencia de puntos acumulada.
Para la Tabla de Anotadores, se han sumado los puntos de esta fecha a los obtenidos en la Fecha 1, manteniendo el orden de mayor a menor. En el reporte de C. Colón, se menciona a "Hidalgo 10", quien corresponde a Jorge Hidalgo
A continuación, se presentan las tablas acumuladas tras jugarse la segunda fecha:
1. Tabla de Posiciones Acumulada (Fechas 1 y 2)
| Puesto | Colegio | PG | PP | PF | PC | DP |
| 1 | Cristóbal Colón | 2 | 0 | 65 | 41 | +24 |
| 2 | San José | 1 | 1 | 74 | 72 | +2 |
| 3 | Espíritu Santo | 1 | 1 | 53 | 49 | +4 |
| 4 | Javier | 0 | 2 | 16 | 46 | -30 |
2. Tabla de Anotadores Acumulada (Fechas 1 y 2)
Ordenada de mayor a menor puntaje total acumulado.
Oscar Lucas (San José) – 42 puntos (21 + 21)
Andrés Illingworth Plaza (Espíritu Santo) – 21 puntos (13 + 8)
Ayora (Espíritu Santo) – 14 puntos (10 + 4)
Ramos (Cristóbal Colón) – 16 puntos (8 + 8)
Eduardo Silva (San José) – 15 puntos (12 + 3)
Jaime Chiriboga (Cristóbal Colón) – 16 puntos (7 + 9)
Jorge Hidalgo (Cristóbal Colón) – 14 puntos (4 + 10)
Bolaña (Espíritu Santo) – 9 puntos (6 + 3)
Sánchez (San José) – 7 puntos (2 + 5)
Suéscum (San José) – 7 puntos (3 + 4)
Kayser (Javier) – 6 puntos (2 + 4)
Francisco Vélez (Cristóbal Colón) – 7 puntos (2 + 5)
Steven Parker (Cristóbal Colón) – 4 puntos (4 + 0)
Cevallos (Espíritu Santo) – 4 puntos (4 + 0)
Cano (Javier) – 4 puntos (0 + 4)
Darril Villanueva (Javier) – 3 puntos (3 + 0)
Henríquez (Espíritu Santo) – 3 puntos (3 + 0)
Martínez (San José) – 3 puntos (2 + 1)
Mario Reyes (Javier) – 3 puntos (2 + 1)
Sidoine (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 2)
Castells (San José) – 1 punto (1 + 0)
| Universo 26 agosto 1976 |
CRISTOBAL COLON 69 – SAN JOSE 44 (CATEGORÍA INTERMEDIA)
Cristóbal Colón (intermedia) venció al San José por 69 a 44, primer tiempo: 33-19, ratificando el concepto de que es el mejor cuadro de la categoría. Los salesianos plantearon una defensa de zona 3-2 que no pudo ser penetrada, funcionando bien para el "quiebre rápido". A su vez quebraron la defensa de "hombre a hombre" de los lasallistas con recursos individuales y buenas jugadas.
La diferencia pudo ser mayor pues cuando el Cristóbal consiguió ventaja de 32 puntos el DT. retiró a los titulares y envió a la cancha a los suplentes. Anotaron por Cristóbal Colón: Shepard 22, Andrade 17, Carneade 12, Ugalde 8, Salgado 4, Valle 4, Avila 2. San José: Platón 12, Galarza 12, Alvarez 9, Jácome 6, Harb 4, Enderica 1.
Comentario personal: En la selección intermedia del San José estuvieron y constan como anotadores en las estadísticas de los partidos: Wacho Galarza, Platón, Homero Álvarez, Jácome, Harb y Enderica. Aunque no aparecen en la tabla de anotadores, Álex Triviño cree que también formaron parte de esta selección Cumba, Lucho Rosero, Pancho Quiroz y, por supuesto, él mismo.
Yo no estuve en ese partido, pero Álex Triviño me contó lo que pasó. Tal como se evidencia en el comentario de prensa, el encuentro reflejó la enorme distancia que había con el superequipo que el Cristóbal Colón había armado para esta categoría ese año. El ritmo de juego fue asfixiante: el Cristóbal anotaba a voluntad de todas las formas posibles y marcaba a presión. El resultado fue una gran ventaja en el marcador que, finalmente, no fue mayor porque el recordado y legendario entrenador del Cristóbal, Honorato Haro, sacó al equipo titular.
El golpe anímico para los integrantes del San José fue tal que don Juan acudió a ayuda profesional; fue así como el Lcdo. Luis Massón les dio una charla de motivación para el siguiente partido.
Un año después, vi a esta misma selección del Cristóbal cuando pasaron a la categoría superior, en un partido contra la selección de nuestro colegio. El encuentro fue una masacre y la barra del Cristóbal estaba en su máximo nivel de algarabía. El ritmo de la paliza solo disminuyó cuando el Cristóbal quitó el pie del acelerador.
En aquel equipo del Cristóbal destacaban: Harry Sheppard, un zurdo con una forma muy particular de lanzar, pues colocaba el balón por encima y detrás de su cabeza para iniciar el tiro; lanzaba casi desde media cancha y era imposible de marcar (en ese tiempo no existía la regla del triple, pero seguro que más adelante se convirtió en un gran anotador de tres puntos). Bruno Carneado, quien era un notable armador con gran capacidad para lanzar y pasar el balón al compañero mejor ubicado. Y Andrade, quien había sido lasallano pero se cambió de colegio; era un notable anotador por penetración a quien don Juan tuvo el acierto de federar por la Liga Deportiva Estudiantil. Álex Triviño también recuerda en ese equipo a Ugalde, de quien más adelante se haría amigo.
Esta selección del Cristóbal Colón fue la base de la selección de Ecuador que jugaría el Sudamericano Juvenil en 1977. Era un equipo completamente deslotado en comparación con los demás rivales con los que compitió; una generación dorada como no he vuelto a ver nunca más en una selección colegial.
| Universo 27 agosto 1976 |
SAN JOSE 25 — JAVIER 16
En la categoría inferior del torneo masculino, San José venció al Javier por 25 a 16, primer tiempo 11 a 2. Los lasallistas triunfaron por sus conocimientos del juego; los muchachos del Javier tienen apreciable estatura pero poco y nada saben de los fundamentos técnicos de este deporte. Anotaron por San José: Lucas 17, Silva 6, Sánchez 2. Javier: Cano 6, Zavala 5, Reyes 4, Villamar 1.
| Universo 28 agosto 1976 |
| Universo 29 agosto 1976 |
Análisis estadístico con Gemini
A partir de los recortes de prensa de la Fecha 3, he procesado los últimos resultados y anotaciones para consolidar las estadísticas finales del cuadrangular de básquetbol.
Para la Tabla de Posiciones, se mantiene el sistema de clasificación por partidos ganados y desempate por diferencia de puntos. En el caso de la Tabla de Anotadores, se han sumado los puntos de esta jornada. Se registran nuevos encestadores en el Javier (Zavala y Villamar)
A continuación, se presentan las tablas acumuladas tras jugarse la tercera fecha:
1. Tabla de Posiciones Acumulada (Fechas 1, 2 y 3)
| Puesto | Colegio | PG | PP | PF | PC | DP |
| 1 | Cristóbal Colón | 3 | 0 | 103 | 63 | +40 |
| 2 | San José | 2 | 1 | 99 | 88 | +11 |
| 3 | Espíritu Santo | 1 | 2 | 75 | 87 | -12 |
| 4 | Javier | 0 | 3 | 32 | 71 | -39 |
2. Tabla de Anotadores Acumulada (Fechas 1, 2 y 3)
Ordenada de mayor a menor puntaje total acumulado.
Oscar Lucas (San José) – 59 puntos (21 + 21 + 17)
Andrés Illingworth Plaza (Espíritu Santo) – 31 puntos (13 + 8 + 10)
Jorge Hidalgo (Cristóbal Colón) – 27 puntos (4 + 10 + 13)
Jaime Chiriboga (Cristóbal Colón) – 26 puntos (7 + 9 + 10)
Ramos (Cristóbal Colón) – 20 puntos (8 + 8 + 4)
Eduardo Silva (San José) – 21 puntos (12 + 3 + 6)
Ayora (Espíritu Santo) – 14 puntos (10 + 4 + 0)
Sánchez (San José) – 13 puntos (2 + 5 + 6)
Francisco Vélez (Cristóbal Colón) – 11 puntos (2 + 5 + 4)
Bolaña (Espíritu Santo) – 9 puntos (6 + 3 + 0)
Henríquez (Espíritu Santo) – 8 puntos (3 + 0 + 5)
José Tapia (Cristóbal Colón) – 7 puntos (4 + 0 + 3)
Suéscum (San José) – 7 puntos (3 + 4 + 0)
Mario Reyes (Javier) – 7 puntos (2 + 1 + 4)
Kayser (Javier) – 6 puntos (2 + 4 + 0)
Cano (Javier) – 10 puntos (0 + 4 + 6)
Zavala (Javier) – 5 puntos (0 + 0 + 5)
Steven Parker (Cristóbal Colón) – 4 puntos (4 + 0 + 0)
Cevallos (Espíritu Santo) – 4 puntos (4 + 0 + 0)
Darril Villanueva (Javier) – 3 puntos (3 + 0 + 0)
Martínez (San José) – 3 puntos (2 + 1 + 0)
Zevallos (Espíritu Santo) – 3 puntos (0 + 0 + 3)
Sidoine (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 2 + 0)
Mejía (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 0 + 2)
C. Cruz (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 0 + 2)
Castells (San José) – 1 punto (1 + 0 + 0)
Villamar (Javier) – 1 punto (0 + 0 + 1)
| Universo 1 septiembre 1976 |
| Universo 2 septiembre 1976 |
| Universo 3 septiembre 1976 |
SAN JOSE 45 — ESPIRITU SANTO 29
San José superó a Espíritu Santo en la división inferior de varones por 45 a 29, primer tiempo 18-12. En los primeros 20 minutos de juego, la brega fue intensa y los muchachos de Espíritu Santo se plantaron bien; en la fase de complemento decayó físicamente Espíritu Santo y San José, mejor asentado y con jugadores más duchos, sacó la ventaja decisiva de 16 puntos.
Anotaron por San José: Lucas 18, Sánchez 13, Suéscum 8, Martínez 2, Navarrete 2, Egüez 2. Por Espíritu Santo marcaron: Plaza 13, Zevallos 7, Bolaña 5, Henríquez 4.
Comentario personal: Recordemos que el primer partido contra el Espíritu Santo fue muy disputado y bien pudieron haberlo ganado ellos, de no ser porque Lucas nos llevó al tiempo suplementario con una canasta salvadora. En este segundo encuentro parecía que la historia se repetiría, al menos por las cifras del primer tiempo. Sin embargo, el San José mejoró notablemente. Al tratarse de un campeonato de dos ruedas —algo que no era lo acostumbrado—, el entrenador, don Juan Zerega, tuvo la oportunidad de hacer correcciones y probar modificaciones. Esto trajo como consecuencia que el equipo ya no dependiera únicamente de la producción de Lucas y Eduardo Silva, sino que se incorporaran a la tabla de anotadores, en forma notable, Jimmy Sánchez y Walter Suéscum, con 13 y 8 puntos respectivamente. Este hecho es digno de resaltarse, pues sus puntos marcaron la diferencia esta vez.
Sobre Walter Suéscum quiero añadir un detalle: tenía un estilo de lanzamiento muy particular. No sostenía el balón previo al tiro con la yema de los dedos —que es lo recomendado y lo que se enseña para dominarlo mejor—, sino que lo hacía con la palma de la mano. Además, no lanzaba directamente al aro, sino que la mayoría de las veces lo hacía usando el tablero. David Martínez recuerda que las jugadas ya no se practicaban solo para que anotaran Lucas o Silva, sino que también se incluyó a Suéscum como opción; y Walter respondió con buenos puntos a la confianza depositada en él.
Una de las razones posibles por las que Sánchez y Suéscum se hicieron presentes en el marcador fue que el equipo rival ya sabía que a quienes debía marcar prioritariamente era a Lucas y a Silva. A Eduardo sí lograron anularlo, pero no tanto a Lucas. Ese esfuerzo del contrincante por frenar a nuestros dos principales anotadores abrió los espacios y generó las oportunidades para que otros jugadores respondieran con puntos muy valiosos.
Al trabajar con la estadística de este encuentro apareció una grata sorpresa: en este partido anotó Roberto Éguez, un detalle que detectó Gemini. Nadie me había mencionado que Éguez estuvo en esta selección, y yo tampoco lo recordaba; de modo que, gracias a este registro en la hoja de anotación, se lo pudo incluir oficialmente como parte del equipo.
Análisis estadístico con Gemini
A partir de los recortes de prensa de la Fecha 4
Para la Tabla de Anotadores, se incorporan los puntos de esta jornada
A continuación, se presentan las tablas actualizadas:
1. Tabla de Posiciones Acumulada (Fechas 1 a 4)
| Puesto | Colegio | PG | PP | PF | PC | DP |
| 1 | Cristóbal Colón | 4 | 0 | 133 | 76 | +57 |
| 2 | San José | 3 | 1 | 144 | 117 | +27 |
| 3 | Espíritu Santo | 1 | 3 | 104 | 132 | -28 |
| 4 | Javier | 0 | 4 | 45 | 101 | -56 |
2. Tabla de Anotadores Acumulada (Fechas 1 a 4)
Ordenada de mayor a menor puntaje total acumulado.
Oscar Lucas (San José) – 77 puntos (21 + 21 + 17 + 18)
Andrés Illingworth Plaza (Espíritu Santo) – 44 puntos (13 + 8 + 10 + 13)
Jorge Hidalgo (Cristóbal Colón) – 37 puntos (4 + 10 + 13 + 10)
Jaime Chiriboga (Cristóbal Colón) – 36 puntos (7 + 9 + 10 + 10)
Ramos (Cristóbal Colón) – 26 puntos (8 + 8 + 4 + 6)
Sánchez (San José) – 26 puntos (2 + 5 + 6 + 13)
Eduardo Silva (San José) – 21 puntos (12 + 3 + 6 + 0)
Ayora (Espíritu Santo) – 14 puntos (10 + 4 + 0 + 0)
Bolaña (Espíritu Santo) – 14 puntos (6 + 3 + 0 + 5)
Henríquez (Espíritu Santo) – 12 puntos (3 + 0 + 5 + 4)
Francisco Vélez (Cristóbal Colón) – 11 puntos (2 + 5 + 4 + 0)
Cano (Javier) – 11 puntos (0 + 4 + 6 + 1)
Suéscum (San José) – 15 puntos (3 + 4 + 0 + 8)
Zevallos (Espíritu Santo) – 10 puntos (0 + 0 + 3 + 7)
Darril Villanueva (Javier) – 8 puntos (3 + 0 + 0 + 5)
Zavala (Javier) – 8 puntos (0 + 0 + 5 + 3)
José Tapia (Cristóbal Colón) – 7 puntos (4 + 0 + 3 + 0)
Mario Reyes (Javier) – 7 puntos (2 + 1 + 4 + 0)
Kayser (Javier) – 6 puntos (2 + 4 + 0 + 0)
Martínez (San José) – 5 puntos (2 + 1 + 0 + 2)
Rivadeneira (Javier) – 4 puntos (0 + 0 + 0 + 4)
Steven Parker (Cristóbal Colón) – 4 puntos (4 + 0 + 0 + 0)
Cevallos (Espíritu Santo) – 4 puntos (4 + 0 + 0 + 0)
Sidoine (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 2 + 0 + 0)
Mejía (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 0 + 2 + 0)
C. Cruz (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 0 + 2 + 0)
Navarrete (San José) – 2 puntos (0 + 0 + 0 + 2)
Egüez (San José) – 2 puntos (0 + 0 + 0 + 2)
Castells (San José) – 1 punto (1 + 0 + 0 + 0)
Villamar (Javier) – 1 punto (0 + 0 + 1 + 0)
| Telégrafo 3 septiembre 1976 |
| Universo 4 septiembre 1976 |
| Universo 5 septiembre 1976 |
| Universo 7 septiembre 1976 |
| Universo 8 septiembre 1976 |
| Universo 8 septiembre 1976 |
SAN JOSE 45 — CRISTOBAL COLON 36
San José quitó el invicto al Cristóbal Colón en la categoría inferior al vencerlo por 45 a 36, el primer tiempo terminó 19-15 a favor de San José. El director técnico de San José planteó una marcación "hombre a hombre" a presión, que asfixió a los salesianos y les restó efectividad. Oscar Lucas volvió a ser el mejor encestador del San José y del partido.
Los puntos del San José fueron anotados por: Lucas 17, Sánchez 10, Suéscum 10, Castells 8. Por Cristóbal Colón anotaron: Chiriboga 16, Vélez 8, José Tapia 4, Ramos 3, Sánchez 3, Parker 2
Comentario personal: Y llegamos al segundo partido contra el Cristóbal Colón. Un encuentro crucial en el que prácticamente se definiría al equipo campeón. El San José había mejorado muchísimo, algo que ya se había demostrado en el partido anterior frente al Espíritu Santo. En esta ocasión, se dominó durante todo el juego, tal como lo relató el periodista de El Universo. Aunque la diferencia en el primer tiempo era estrecha, al final se amplió a 9 puntos, lo que en este nivel de competencia representa una victoria cómoda y sin angustias. Una decisión táctica clave para obtener este resultado fue la de don Juan Zerega, quien ordenó realizar una marcación hombre a hombre. En la tabla de anotadores se puede apreciar que, además de Lucas, sumaron los valiosos puntos de Sánchez y Suéscum; y aunque anularon a Eduardo Silva (posiblemente con una marca asfixiante), esa tarde apareció Walter Castell con 8 valiosísimos puntos que, a la postre, explican la diferencia final en el marcador.
Lo más importante de esa jornada es que logramos una ventaja de 9 puntos, superando por amplio margen los 2 puntos con los que el Cristóbal nos había ganado en la primera rueda. A esas alturas del campeonato, San José y Cristóbal estábamos empatados en la tabla general, pero el desempate se establecía por el gol diferencia (o diferencia de puntos) entre ambos equipos, y en ese rubro el San José llevaba la ventaja. La mesa quedó servida para la última fecha: el San José no dependía de otros resultados, solo tenía que ganarle el último partido al Javier —que venía siendo el equipo más débil del torneo— y, con ese resultado, sin importar lo que hiciera el Cristóbal, nos coronaríamos campeones.
Sin embargo, este partido tuvo secuelas fuera del coliseo. En un ambiente bastante caldeado, se enfrentaron verbalmente varios jugadores y miembros de las barras de ambos colegios. Como yo no estuve ahí, solo voy a relatar lo que me contaron. El que más recuerda estos incidentes es Eduardo Silva. A mí me había llegado el rumor de que Lucas y Jaime Chiriboga, del Cristóbal, se habían ido a las manos, pero Eduardo me corrigió y me aclaró que eso nunca pasó. Aunque la gente los azuzó (a Eduardo y a Jaime Chiriboga) para que pelearan, Eduardo insistió en que jamás llegó a mayores, ya que ambos eran amigos, tenían amigas en común en el colegio Sagrados Corazones y, más adelante, incluso fueron vecinos en la ciudadela Entre Ríos. Lo que sí recuerda es que hubo un incidente entre E. A. S. y un brasileño, D. S., aunque el cruce no se dio directamente entre ellos, sino con un tercero que saltó a defender a E. A. S.
Por su parte, Daniel Cepeda recuerda que el más belicoso de los lasallanos era Billy Constante, aunque la situación no pasó de las amenazas. Lo que sí ocurrió es que, en un momento dado, los cristobalinos —que eran superiores en número— hicieron retroceder a la gente del San José. Mi amigo Daniel describe ese instante como el momento en que tuvieron que salir corriendo y subirse al vuelo a un bus en movimiento que pasaba cerca y que les salvó la campana. Daniel tiene el físico ideal para dar y recibir, pero nunca ha tenido un pelo de tonto, así que aplicó el viejo refrán: «El que huye, vive». Él huyó y por eso vivió, al igual que una decena de lasallanos más.
Toca averiguar quién es el que aparece volando en la foto para luego irse de oreja al piso (al estilo del «Gato Volador», la canción que vendría años después). Yo creo que es David Martínez, aunque también podría ser Navarrete. Veremos qué dicen los protagonistas cuando lean esta reseña. Quedan descartados Castell, Sánchez y Suéscum, quienes están claramente visibles en la imagen.
Análisis estadístico con Gemini
En el reporte de anotadores del Cristóbal Colón se registra a un jugador de apellido "Sánchez" con 3 puntos
Aquí tienes las tablas actualizadas y el análisis de la situación del campeonato:
1. Tabla de Posiciones Acumulada (Fechas 1 a 5)
| Puesto | Colegio | PG | PP | PF | PC | DP |
| 1 | San José | 4 | 1 | 189 | 153 | +36 |
| 2 | Cristóbal Colón | 4 | 1 | 169 | 121 | +48 |
| 3 | Espíritu Santo | 2 | 3 | 121 | 141 | -20 |
| 4 | Javier | 0 | 5 | 54 | 118 | -64 |
2. Tabla de Anotadores Acumulada (Fechas 1 a 5)
Ordenada de mayor a menor puntaje total acumulado.
Oscar Lucas (San José) – 94 puntos (21 + 21 + 17 + 18 + 17)
Andrés Illingworth Plaza (Espíritu Santo) – 52 puntos (13 + 8 + 10 + 13 + 8)
Jaime Chiriboga (Cristóbal Colón) – 52 puntos (7 + 9 + 10 + 10 + 16)
Jorge Hidalgo (Cristóbal Colón) – 37 puntos (4 + 10 + 13 + 10 + 0)
Sánchez (San José) – 36 puntos (2 + 5 + 6 + 13 + 10)
Ramos (Cristóbal Colón) – 29 puntos (8 + 8 + 4 + 6 + 3)
Suéscum (San José) – 25 puntos (3 + 4 + 0 + 8 + 10)
Eduardo Silva (San José) – 21 puntos (12 + 3 + 6 + 0 + 0)
Francisco Vélez (Cristóbal Colón) – 19 puntos (2 + 5 + 4 + 0 + 8)
Ayora (Espíritu Santo) – 18 puntos (10 + 4 + 0 + 0 + 4)
Bolaña (Espíritu Santo) – 17 puntos (6 + 3 + 0 + 5 + 3)
Cano (Javier) – 15 puntos (0 + 4 + 6 + 1 + 4)
Henríquez (Espíritu Santo) – 12 puntos (3 + 0 + 5 + 4 + 0)
José Tapia (Cristóbal Colón) – 11 puntos (4 + 0 + 3 + 0 + 4)
Zevallos (Espíritu Santo) – 10 puntos (0 + 0 + 3 + 7 + 0)
Kayser (Javier) – 10 puntos (2 + 4 + 0 + 0 + 4)
Castells (San José) – 9 puntos (1 + 0 + 0 + 0 + 8)
Darril Villanueva (Javier) – 8 puntos (3 + 0 + 0 + 5 + 0)
Zavala (Javier) – 8 puntos (0 + 0 + 5 + 3 + 0)
Mario Reyes (Javier) – 8 puntos (2 + 1 + 4 + 0 + 1)
Martínez (San José) – 5 puntos (2 + 1 + 0 + 2 + 0)
Rivadeneira (Javier) – 4 puntos (0 + 0 + 0 + 4 + 0)
Steven Parker (Cristóbal Colón) – 6 puntos (4 + 0 + 0 + 0 + 2)
Cevallos (Espíritu Santo) – 4 puntos (4 + 0 + 0 + 0 + 0)
Sidoine (Espíritu Santo) – 4 puntos (0 + 2 + 0 + 0 + 2)
Sánchez (Cristóbal Colón) – 3 puntos (0 + 0 + 0 + 0 + 3)
Mejía (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 0 + 2 + 0 + 0)
C. Cruz (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 0 + 2 + 0 + 0)
Navarrete (San José) – 2 puntos (0 + 0 + 0 + 2 + 0)
Egüez (San José) – 2 puntos (0 + 0 + 0 + 2 + 0)
Villamar (Javier) – 1 punto (0 + 0 + 1 + 0 + 0)
Situación actual entre el San José y el Cristóbal Colón
La victoria del San José por 45 a 36 sobre el Cristóbal Colón ha dado un vuelco emocionante al cuadrangular
Empate en el liderato: Ambos colegios quedan igualados en el primer lugar de la categoría inferior con una marca idéntica de 4 partidos ganados y 1 perdido
. El golpe anímico: El San José cortó el invicto de los salesianos con un planteamiento táctico superior. La ofensiva comandada por Oscar Lucas (17 puntos), junto al repunte de Sánchez y Suéscum (10 puntos cada uno), logró desorientar por completo la defensa del Cristóbal Colón, que se mostró frágil en esta jornada.
El torneo queda al rojo vivo de cara a las definiciones, con los dos gigantes de la competición compartiendo la punta
En la gran mayoría de los torneos cortos de baloncesto y bajo los reglamentos oficiales de la FIBA, cuando dos equipos terminan empatados en puntos al finalizar la fase de clasificación, el primer criterio de desempate no es la diferencia de goles general, sino el resultado directo entre los equipos involucrados (el famoso head-to-head).
Evaluando la serie particular entre el San José y el Cristóbal Colón, la situación real de cara a la definición del campeonato queda de la siguiente manera:
Partidos empatados (1-1): Como se juega a dos vueltas, ambos equipos se han enfrentado en dos ocasiones y cada uno ganó un partido. El Cristóbal Colón venció en la Fecha 2 por un estrecho 36 a 34 (+2 puntos de ventaja)
, mientras que el San José se impuso en esta Fecha 5 por 45 a 36 (+9 puntos de ventaja) . Diferencia de puntos particular (+7 para San José): Al abrir el sub-criterio de desempate por la puntuación sumada exclusivamente entre ellos, el San José acumula 79 puntos a favor y el Cristóbal Colón 72.
Por lo tanto, aplicando estrictamente la regla de la serie particular en torneos cortos, el San José pasa a asumir el liderato real y la ventaja para ser campeón, ya que el triunfo de la Fecha 5 por 9 puntos de diferencia
| Universo 9 septiembre 1976 |
CRISTOBAL COLON 61 - SAN JOSE 40 (CATEGORÍA INTERMEDIA)
Cristóbal Colón venció a San José por 61 a 40 y prácticamente conquistó el título de campeón pues faltándole solo un partido está invicto mientras que los que le siguen (San José y Javier) van con tres derrotas.
San José jugó bastante bien y en el primer tiempo estuvo adelante en el marcador, penetrando la defensa de zona 3-2 del Cristóbal con buen planteamiento técnico y seguro manejo de la pelota. Al promediar la etapa, el DT del Cristóbal ordenó el cambio de la defensiva por la de hombre a hombre con presión en toda la cancha; ello niveló el marcador que estaba empatado a 24 al finalizar el periodo. En el segundo tiempo siguió esa asfixiante marcación y Cristóbal se fue arriba, distanciándose hasta con 15 puntos y luego volvió a la zona.
La marcación individual pudo frenar a Platón y Harb quienes habían vulnerado la zona salesiana. Anotaron por Cristóbal Colón: Salgado 20, Sheppard 13, Andrade 11, Carneade 9, Valle 4, Avila 2. San José: Platón 14, Harb 10, Alvarez 6, Galarza 6, Jácome 4
Comentario personal: No estuve en este partido, pero lo comento tomando en cuenta lo que me había contado Álex Triviño. Recordemos que, como nunca antes, don Juan Zerega apeló a una charla de motivación por parte del psicólogo Luis Massón, y parece que tuvo un gran efecto. Después de la paliza del primer encuentro y de la gran diferencia técnica entre ambos equipos, ponerse a la par solamente con motivación y un buen planteamiento táctico parece una hazaña. Obviamente, el equipo no pudo mantener ese ritmo durante todo el partido, y ya en el segundo tiempo todo volvió a la normalidad.
| Universo 10 septiembre 1976 |
JAVIER 45 — SAN JOSE 44
En un emocionante partido, Javier venció a San José (inferior) por 45 a 44
En el suplementario, Lucas adelante a San José 40-38; Villanueva anotó dos cestos y Javier se fue arriba: 43-40; Gálvez aumentó un tiro libre, 44-40
Comentario personal: Hagamos un análisis de la previa de este encuentro. El San José llegó a este partido con la sartén por el mango: solo tenía que ganarle al Javier para coronarse campeón, sin necesidad de esperar otros resultados. Es lo que se dice habitualmente en el deporte: dependía de sí mismo.
El Javier venía siendo el peor equipo del campeonato. Había perdido sus cinco partidos previos, todos por un amplio margen. A duras penas había marcado 54 puntos en total, es decir, un promedio aproximado de 11 puntos por partido. Además, Darryl Villanueva, uno de sus integrantes, era un completo desconocido que apenas sumaba 8 puntos en todo el torneo, incluyendo dos partidos en los que se quedó en cero.
El San José, en cambio, solo había perdido por dos puntos un único encuentro frente al Cristóbal Colón, balance que recuperó en la revancha con una ventaja de 9 puntos. En todos los demás compromisos habíamos superado los 40 puntos y contábamos con la experiencia de haber jugado tiempo suplementario en dos ocasiones. Teníamos al líder anotador del campeonato, Óscar Lucas, y para el último choque contra el Cristóbal se habían incorporado notablemente al marcador Sánchez, Suéscum y Castell. Es decir, la mesa estaba servida. Parecía un partido fácil, al que solo debíamos ir a hacer acto de presencia; y fue posiblemente ese análisis el que nos hizo caer en un exceso de confianza.
Ya hablando del partido y del resultado final, vemos que el relator de El Universo se dio el trabajo de contarnos la historia de la canasta con la que Darryl Villanueva llevó el juego al tiempo suplementario, y el posterior intercambio de puntos entre ambos colegios, marcado por una notoria falla en los tiros libres. Sobre esto último, se puede decir que el Javier se defendió con fuerza, pegando un poco, lo que originó esas faltas que luego no supimos aprovechar desde la línea.
Antes de hablar de la última canasta fallada, quiero hacer notar lo siguiente: si un equipo que promedia 11 puntos por partido llega y de pronto te anota 45 en la última fecha, eso pasa por una sola razón: el rival se lo permitió. La defensa falló excesivamente; posiblemente nos confiamos en que, aunque el Javier anotara, el San José terminaría ganando por inercia. En este contexto, no es correcto decir que el partido se perdió por una canasta fallada al final. En verdad, se perdió por más de una canasta permitida y por varios lanzamientos errados a lo largo del juego, incluyendo todos los tiros libres anteriores a la última jugada.
Hablemos de esa última acción. Esto fue lo que me contó David Martínez: «Creo que hubo un juego final contra el Cristóbal y ese fue el que perdimos; no recuerdo por qué don Juan me puso a jugar. Ya era el último minuto, tomé un rebote, avancé, crucé la mitad de la cancha y, en lugar de seguir avanzando, se me ocurrió detenerme fuera del área y lancé un piedrazo en vez de pasarle la bola a Lucas. Tomaron el rebote, corrieron y nos hicieron la canasta. Supongo que perdimos por un punto. Lucas estaba enojadísimo conmigo, al igual que el resto del equipo, y don Juan debe de haber estado p***».
Tomemos en cuenta, en cambio, lo que escribió el periodista de El Universo: «Lucas anotó y San José se pasó adelante: 44-43 cuando faltaban 40 segundos. El equipo lasallista trató de retener la pelota pero un jugador caminó con ella; atacó Javier y Aníbal Zavala convirtió el cesto del triunfo cuando faltaban 5 segundos».
Aquí comparto lo que yo recuerdo, pero primero corrijo a David: el partido final no fue contra el Cristóbal, sino contra el Javier. Yo también creía lo mismo. No me acordaba de que el campeonato había sido a dos ruedas y se me hacía raro recordar que habíamos perdido un partido, luego ganado otro, y que supuestamente hubiera un tercero contra ellos. Ahora, con los recortes de prensa, todo se aclaró. Si hubiéramos perdido el último partido contra el Cristóbal, no se explicaría por qué no recordaba su celebración ni encajarían los incidentes que ocurrieron afuera del coliseo en la fecha anterior.
¿Por qué estaba jugando David esos últimos minutos? Una posibilidad es que Navarrete hubiera salido por faltas. Al ser un partido con alargue, debió ser muy físico y cargado de infracciones; además, David tenía un buen salto y se lo necesitaba en el rebote para pelear contra los gigantes del Javier.
Que David haya transportado la pelota por toda la cancha es algo que no recuerdo, pero es factible. Es muy probable que las marcas estuvieran concentradas en nuestros anotadores habituales, lo que facilitó que lo dejaran libre. El haberse detenido antes de llegar a la canasta responde, posiblemente, a su estilo de juego: no era un penetrador, sino un reboteador que buscaba liquidar dentro de la pintura. Al verse en una situación incómoda y completamente solo, lo más obvio era intentar el lanzamiento. Si no lo hacía y buscaba habilitar a alguien más, cualquier error en la entrega le habría costado reclamos por no haber tomado un tiro aparentemente fácil.
Lo que sí recuerdo con certeza es que, después de la jugada de David, hubo un saque lateral. Esto le da fuerza a la teoría de que cometió dobles (pasos), lo que significa que, incluso si anotaba, la canasta se habría anulado.
El reclamo de Lucas al final se debió a la calentura del momento. Lamentablemente, en el fragor del partido se hacen y se dicen cosas de las que uno después se arrepiente; por eso a los jugadores profesionales no les gusta dar declaraciones inmediatamente después de jugar, y menos si se ha perdido. Lucas fue el líder anotador no solo del San José, sino de todo el torneo. Su incorporación a última hora en la categoría inferior nos transformó en serios aspirantes al título y los triunfos se le deben en gran medida a él. Estoy seguro de que, cuando lea esta reseña, notará que el campeonato no se escapó en esa última jugada, sino por el desarrollo de un partido donde la defensa estuvo demasiado permisiva.
Sobre lo que pudo haber dicho don Juan, no lo sabemos; que yo sepa, nunca se lo mencionó a nadie. Él no era de ese estilo. En entrenamientos y en broma nos podía decir cualquier cosa. Pero no en momentos serios. Al año siguiente lo vi perder un campeonato que la selección inferior de los Sagrados Corazones debió haber ganado, y su reacción fue retirarse inmediatamente del coliseo, sin quedarse a reclamar a nadie. Seguro que aquí hizo lo mismo. Pese a esto, no hay que dejar de decir que el entrenador también tuvo parte de responsabilidad en esta derrota: fueron demasiados puntos permitidos ante un rival que venía de ser goleado en sus cinco presentaciones previas. Pero así es el deporte; unas veces se gana y otras se pierde. En el básquet no hay empates, siempre debe haber un ganador y, para que eso ocurra, al otro lado le toca perder.
Que dolió haber perdido un partido y un campeonato de esa manera... duele, en verdad. Sin embargo, un análisis frío de las cifras permite tener un panorama más justo y equilibrado para quienes fueron los protagonistas de esta linda participación del equipo animador del torneo: la selección de la categoría inferior del Colegio San José La Salle de 1976.
Para mí, este campeonato significó un giro de 180 grados en mis preferencias deportivas. Hasta ese momento, todo en mi vida había sido fútbol. Yo era un jugador promedio, con algo de oficio para marcar como lateral, pero en la delantera no tenía oportunidades porque en el San José abundaba el talento. Mi gran opción había llegado en el arco, pero no me gustó tapar en porterías profesionales ni en canchas de tierra; no tenía facilidades cerca de mi casa para entrenar en esas condiciones y tampoco disfrutaba haciéndolo.
En contraposición estaba el básquet. Este campeonato, este ambiente lleno de emociones y las chicas en las tribunas —las cuales no aproveché ese año porque todavía era medio pendejo, aunque al año siguiente se corrigió un poco— me convencieron. Por mi fecha de nacimiento, aún podía jugar en la selección inferior del próximo año. Había aprendido bastante en este torneo y todo era cuestión de ejercitarlo para adquirir las habilidades necesarias. Había que comprar una pelota de básquet y guardar el balón de fútbol que siempre tuve en casa. Qué hice, cómo lo hice y qué conseguí, lo contaré en la reseña del próximo año.
Así fue como se cerró el capítulo del fútbol para mí en el San José y comenzó el del básquet, el deporte que se convertiría en el de mi vida de ahí en adelante.
Por cosas del destino, me desvinculé por completo de lo que pasó con la selección de fútbol y no volví a saber más. No supe cuándo Pepe «El Diablo» se fue a vivir a Estados Unidos (lo que lo alejaría de las selecciones), ni si alguna vez llegaron a ser campeones. Lo que sí supe, y que fue muy notorio, es que Elías Achi Marín se cambió al voley y no continuó en el equipo de fútbol.
| Universo 11 septiembre 1976 |
|
| Telégrafo 12 septiembre 1976 |
| Universo 14 septiembre 1976 |
Análisis estadístico final de todo el campeonato de la categoría inferior (varones) con Gemini
Tabla posiciones Categoría Inferior después de la Fecha 6
| Puesto | Colegio | PG | PP | PF | PC | DP |
| 1 | Cristóbal Colón | 5 | 1 | 210 | 140 | +70 |
| 2 | San José | 4 | 2 | 233 | 198 | +35 |
| 3 | Espíritu Santo | 2 | 4 | 140 | 182 | -42 |
| 4 | Javier | 1 | 5 | 99 | 162 | -63 |
Al no detallar el periodista cuántos puntos hizo cada jugador en esta última fecha, lo más riguroso y correcto es no sumar puntos a ningún basquetbolista en la Fecha 6 y congelar la tabla de encestadores con los datos minuciosos que teníamos hasta la Fecha 4 (ya que en la Fecha 5 tampoco hubo reporte de anotadores para el Javier o el Espíritu Santo
A continuación, presento la Tabla de Anotadores Final Corregida, manteniendo únicamente los puntos individuales que fueron explícitamente reportados en las crónicas de prensa:
Tabla de Anotadores Final (Fechas 1 a 6) — Solo puntos confirmados
Oscar Lucas (San José) – 77 puntos (21 + 21 + 17 + 18)
Andrés Illingworth Plaza (Espíritu Santo) – 44 puntos (13 + 8 + 10 + 13)
Jorge Hidalgo (Cristóbal Colón) – 37 puntos (4 + 10 + 13 + 10)
Jaime Chiriboga (Cristóbal Colón) – 36 puntos (7 + 9 + 10 + 10)
Ramos (Cristóbal Colón) – 26 puntos (8 + 8 + 4 + 6)
Sánchez (San José) – 26 puntos (2 + 5 + 6 + 13)
Eduardo Silva (San José) – 21 puntos (12 + 3 + 6 + 0)
Suéscum (San José) – 15 puntos (3 + 4 + 0 + 8)
Ayora (Espíritu Santo) – 14 puntos (10 + 4 + 0 + 0)
Bolaña (Espíritu Santo) – 14 puntos (6 + 3 + 0 + 5)
Henríquez (Espíritu Santo) – 12 puntos (3 + 0 + 5 + 4)
Francisco Vélez (Cristóbal Colón) – 11 puntos (2 + 5 + 4 + 0)
Cano (Javier) – 11 puntos (0 + 4 + 6 + 1)
Zevallos (Espíritu Santo) – 10 puntos (0 + 0 + 3 + 7)
Darril Villanueva (Javier) – 8 puntos (3 + 0 + 0 + 5)
Zavala (Javier) – 8 puntos (0 + 0 + 5 + 3)
José Tapia (Cristóbal Colón) – 7 puntos (4 + 0 + 3 + 0)
Mario Reyes (Javier) – 7 puntos (2 + 1 + 4 + 0)
Kayser (Javier) – 6 puntos (2 + 4 + 0 + 0)
Martínez (San José) – 5 puntos (2 + 1 + 0 + 2)
Rivadeneira (Javier) – 4 puntos (0 + 0 + 0 + 4)
Steven Parker (Cristóbal Colón) – 4 puntos (4 + 0 + 0 + 0)
Cevallos (Espíritu Santo) – 4 puntos (4 + 0 + 0 + 0)
Sidoine (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 2 + 0 + 0)
Mejía (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 0 + 2 + 0)
C. Cruz (Espíritu Santo) – 2 puntos (0 + 0 + 2 + 0)
Navarrete (San José) – 2 puntos (0 + 0 + 0 + 2)
Egüez (San José) – 2 puntos (0 + 0 + 0 + 2)
Castells (San José) – 1 punto (1 + 0 + 0 + 0)
Villamar (Javier) – 1 punto (0 + 0 + 1 + 0)
(Nota: Los puntos anotados en las Fechas 5 y 6 por los equipos cuyos detalles individuales fueron omitidos o incompletos en la prensa no se asignaron a ningún jugador para no desvirtuar la estadística real registrada).
Comentario de la situación final real hecho
Con este resultado correcto, la situación cambia de forma radical:
Cristóbal Colón, Campeón indiscutible: Al perder el San José, los salesianos se quedan solos en la punta con 5 victorias y 1 derrota
. Ya no existe el empate en partidos ganados, lo que convalida de forma directa y sin discusiones su título de campeones . El "maracanazo" del Javier: El Javier, que venía con cinco derrotas consecutivas y arrastraba serios problemas técnicos en el torneo
, logra cerrar su participación con una victoria histórica y agónica ante el poderoso San José por un solo punto (45-44) . El héroe indiscutible fue Aníbal Zavala con su canasta en los últimos 5 segundos , además del tremendo aporte ofensivo de Darril Villanueva
Aquí tienes la tabla cronológica con todos los resultados oficiales del cuadrangular, detallados fecha a fecha para que se complemente perfectamente con el contenido de tu blog:
Resultados de los Partidos (Fecha a Fecha)
| Fecha | Partido | Marcador Final | Nota / Detalle del Encuentro |
| 1 | Cristóbal Colón vs. Javier | 29 - 7 | Cristóbal Colón dominó con una defensa de zona 2-1-2 |
| 1 | San José vs. Espíritu Santo | 40 - 36 | Se definió en tiempo suplementario tras empatar a 32 |
| 2 | Espíritu Santo vs. Javier | 17 - 9 | Partido enredado entre planteles de jugadores novatos |
| 2 | Cristóbal Colón vs. San José | 36 - 34 | Final dramático; Jimmy Sánchez anotó el cesto del triunfo |
| 3 | San José vs. Javier | 25 - 16 | San José se impuso gracias a sus conocimientos del juego |
| 3 | Cristóbal Colón vs. Espíritu Santo | 38 - 22 | Los salesianos mantuvieron su invicto con defensa de zona 1-3-1 |
| 4 | Cristóbal Colón vs. Javier | 30 - 13 | Dominio de principio a fin del plantel salesiano |
| 4 | San José vs. Espíritu Santo | 45 - 29 | San José sacó la ventaja decisiva en el segundo tiempo |
| 5 | Espíritu Santo vs. Javier | 17 - 9 | Repetición del resultado por no tener referencias en el Universo. |
| 5 | San José vs. Cristóbal Colón | 45 - 36 | San José le quitó el invicto a los salesianos con un gran planteamiento |
| 6 | Javier vs. San José | 45 - 44 | Victoria agónica del Javier con cesto de Zavala a 5 segundos del final |
| 6 | Cristóbal Colón vs. Espíritu Santo | 41 - 19 | Triunfo cómodo que le aseguró el campeonato al Cristóbal Colón |
A continuación, analizamos su vibrante participación, sus figuras y las razones por las que la corona se les escapó por muy poco.
El "Sello Lasallano": Partidos de Infarto
Si algo caracterizó al San José en este torneo fue su capacidad para brindar espectáculos dramáticos que se definieron en los últimos suspiros del reloj, ya sea celebrando con euforia o sufriendo la crueldad del resultado.
El debut con tintes de épica (Fecha 1 vs. Espíritu Santo): El torneo comenzó con un drama total. Tras ir perdiendo en el primer tiempo (15-16), el partido llegó a falta de 15 segundos con el Espíritu Santo arriba por 32 a 30. Fue ahí donde apareció la mística del equipo para forzar un tiempo suplementario en el que terminaron imponiéndose 40 - 36 en una demostración de tremenda fortaleza mental.
La primera estocada al corazón (Fecha 2 vs. Cristóbal Colón): En un partido "no apto para cardíacos", los lasallistas ganaban el primer tiempo (16-14) y llegaron empatados a 32 al último minuto. Lograron adelantarse 34-32 a falta de 45 segundos, pero una reacción furiosa de Jimmy Sánchez le dio la vuelta al marcador en favor de los salesianos, cerrando un doloroso 34 - 36.
La venganza y el quite del invicto (Fecha 5 vs. Cristóbal Colón): El partido más perfecto del San José. Con un planteamiento táctico brillante del entrenador —una marca "hombre a hombre" a presión que asfixió por completo a los salesianos—, el San José dominó de principio a fin, ganó el primer tiempo 19-15 y terminó propinándole al Cristóbal Colón su única derrota del torneo por 45 - 36, poniéndose a un paso del título.
La inesperada tragedia final (Fecha 6 vs. Javier): San José llegó a la última fecha con la mesa servida para campeonar (o forzar un desempate) frente a un Javier que venía con 5 derrotas consecutivas. El partido fue un sube y baja de emociones. San José ganaba 38-36 al final del segundo tiempo cuando una falta llevó el partido al suplementario (38-38). En la prórroga, la efectividad falló desde la línea de libres (se erraron tiros clave) y, aunque ganaban 44-43 a falta de 40 segundos, un cesto agónico de Aníbal Zavala a solo 5 segundos del final decretó el definitivo 44 - 45 que les arrebató la gloria.
Los Nombres Propios del Plantel
El Rey del Aro: Oscar Lucas
El nombre de Oscar Lucas quedó grabado como el del jugador más dominante del campeonato. Fue el alma, el motor y el máximo encestador indiscutible del torneo con 77 puntos oficiales en su cuenta personal (sin contar el indescifrable partido final). Su actuación en el debut (21 puntos, anotando 5 de los 8 de su equipo en el tiempo extra) y su regularidad demoledora (21, 17, 18 y 17 puntos en las fechas consecutivas) lo convirtieron en la peor pesadilla de cualquier defensa. Cada vez que las papas quemaban, el balón iba a sus manos.
El Soporte de la Escuadra
Aunque Lucas se llevaba los reflectores, el San José funcionaba gracias a un bloque complementario muy aguerrido:
Jimmy Sánchez: El segundo bastión ofensivo del equipo, quien explotó en la segunda vuelta anotando 13 puntos claves ante el Espíritu Santo y 10 en la victoria frente al Cristóbal Colón.
Eduardo Silva: Vital en el arranque del campeonato (destacado en la crónica de la Fecha 1 con 11 puntos) y un jugador desequilibrante en la conducción.
Walter Suéscum: Un obrero del área, consistente y firmando partidos de hasta 10 puntos (Fecha 5) para dar oxígeno cuando las marcas se concentraban en Lucas.
¿Por qué no fue Campeón el San José?
Analizando el desarrollo del cuadrangular, el subcampeonato del San José se explica por tres factores muy puntuales:
La irregularidad en los tiros libres: El propio reporte de la prensa escrita dejó en evidencia que el equipo sufría desde la línea de castigo. Ya en la Fecha 1 firmaron un 50% de efectividad (6 anotados y 6 fallados), pero el fantasma apareció con fuerza en la trágica Fecha 6 ante el Javier, donde la crónica menciona explícitamente los tiros libres errados de forma consecutiva en el tiempo suplementario, lo que les impidió liquidar el partido a su favor.
El exceso de confianza ante el rival "inferior": El San José demostró tener el techo técnico más alto del torneo al vencer con autoridad al Espíritu Santo y quitarle el invicto al Colón. Sin embargo, en la última fecha se topó con un Javier que, aunque calificado por la prensa como técnicamente "inferior", jugó sin presiones y con un tremendo amor propio. Un error al caminar con la pelota en los segundos finales del último partido privó al San José de congelar el juego y asegurar el título.
La implacable regularidad del Cristóbal Colón: Mientras el San José dejó puntos vitales en el camino ante el colista, el Cristóbal Colón hizo los deberes con asombrosa frialdad. Salvo el tropiezo ante los lasallistas, los salesianos liquidaron con holgura y sin despeinarse el resto de sus compromisos (como el 41-19 final al Espíritu Santo), haciendo valer esa diferencia de partidos ganados.
El San José se despidió del torneo sin la copa de campeón, pero con el respeto absoluto de la afición, habiendo protagonizado las páginas más vibrantes, emotivas y dramáticas del baloncesto intercolegial de ese año.
Dedicatoria de esta parte de la reseña
Quiero dedicar esta especial reseña sobre nuestra grata experiencia en el campeonato intercolegial de básquet de colegios católicos de 1976 a mi amigo Daniel Cepeda, con quien celebro este año 50 años de amistad y quien, posiblemente, fue la persona que me impulsó a formar parte de esta selección. También la dedico a mis queridos amigos que contribuyeron a este relato y que, además, son asiduos lectores de las crónicas de años anteriores: Eduardo Silva, David Martínez y Álex Triviño. Asimismo, deseo recordar con afecto a quienes fueron parte de esta vivencia pero que ya no están con nosotros: el hermano Dositeo (+), don Juan Zerega (+), Walter Castell (+) y Jaime Chiriboga (+).
El viaje a Galápagos
Antes de revisar las materias, los profesores y las actividades del año
lectivo, quiero rescatar un evento extracurricular excepcional: el viaje a
Galápagos de 1976.
Debo comenzar agradeciendo a Byron Parrales, quien
generosamente compartió las fotos que incluyo aquí; primero a través de
Facebook y luego por los chats de WhatsApp. Byron posee un archivo fotográfico
inmenso y, con una constancia admirable, nos ha compartido ese tesoro visual a
diario, a un ritmo de unas seis fotos por día, siempre cerca del mediodía.
Si él no hubiera publicado estas imágenes, yo jamás me
habría enterado de que ese viaje existió. En su momento, durante el período de
clases, no supe de su organización y por eso no me anoté, a pesar de que me
habría encantado ir. Aunque pensándolo bien, tal vez no habría podido asistir
de todas formas, ya que en las vacaciones del primer trimestre realicé otro
viaje del cual les contaré al final de esta reseña.
Para esta publicación, he procurado enriquecer la
entrega original de Byron. En primer lugar, contamos con el testimonio de Ángel
Sánchez, quien sí asistió y nos detalla cómo fue la planificación y el
desarrollo de la aventura. Además, con la ayuda de la inteligencia artificial,
he retocado las imágenes para darles color y mayor claridad. Como
lamentablemente la IA a veces altera las facciones de los rostros, decidí
publicar ambas versiones: la original y la restaurada.
Finalmente, también utilicé la IA para plantear
hipótesis sobre los lugares exactos donde se tomó cada fotografía, aportando
así datos adicionales a una memoria colectiva que, después de cincuenta años,
es natural que empiece a olvidar ciertos detalles.
El Relato del Viaje a Galápagos de mi amigo Angel Sánchez
Te cuento otra anécdota. No sé si tú viajaste
con el grupo de tercer curso que fue a Galápagos aprovechando la «semana del
estudiante», que eran esas vacaciones de siete días al terminar el primer
trimestre. Me parece que fuimos un grupo de unos 25 estudiantes, acompañados
por el Hermano Galo Alomía, el profesor Rodrigo Matute y el gordo Medardo
Triviño Colmont. Fue un grupo muy agradable; entre los viajeros recuerdo a
Jorge Valarezo, Juan Carlos Manrique, Vinicio Alvarado, Urquizo y Carrillo,
entre otros compañeros relajosos y divertidos.
El tour costó 7,000 sucres. Viajamos por TAME,
llegamos a Baltra, cruzamos a Santa Cruz y nos hospedamos en el Hotel Sol y
Mar, justo junto a la bahía del poblado. En esa época, la luz se iba
normalmente a las ocho de la noche; era toda una aventura.
A diario hacíamos los viajes a las otras islas
en botes pequeños que tenían camarotes para apenas seis pasajeros. Así
visitamos muchísimas islas que para nosotros eran paradisíacas. Al llegar a
cada sitio, todos bajábamos en pangas y, luego del recorrido en tierra, nos
dábamos un buen baño de mar junto a las focas, los piqueros patas azules y las
iguanas, sin que ningún animalito se asustara. Una verdadera belleza.
En una de las paradas del bote, como siempre,
todos los muchachos nos tirábamos al agua. Pero un día, los profesores también
quisieron bañarse. Primero salió el Hermano Galo y se lanzó; luego, con un poco
más de precaución, lo hizo el profesor Matute. Nadie veía al señor Triviño por
ningún lado, cuando de pronto subió del camarote en bermudas, mostrando unas
piernas más blancas que la luna. Todos nos quedamos mirando porque eran
blanquísimas. Pues bien, se paró en el filo del bote y se lanzó al agua. Fue un
goce total porque cayó medio mal; nos cagamos de risa y no faltó quien le puso
la chapa del viaje: el señor Triviño «Pata de Leche», o Pateleche, como
muchos le dirían el resto del año.
Son lindos recuerdos que quedan para siempre.
Esto fue lo que me escribió Edison Izquierdo respecto al viaje a Galápagos
Contexto
del Tercer Curso en el San José
Edison comentó que el tercer curso fue prácticamente
su último año en el colegio San José.
Anécdota
de los lentes del Hermano Galo en Galápagos
"En esa época este yo era nadador, incluso fui seleccionado de natación del San José y Vinicio también era un buen nadador porque él hacía surf".
Edison relató que, cuando eran compañeros, solían ir a la casa de Vinicio en Playas y nadaban desde la playa del Humboldt hasta los barcos camaroneros de los portugueses para pescar. Pasaban desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde en esa actividad y regresaban nadando con sus sartas de pescados (corbinas y pargos), recorriendo una distancia de aproximadamente un kilómetro entre la playa y los barcos.
Durante
el viaje a las Islas Galápagos, el grupo visitó una playa de aguas cristalinas.
El Hermano Galo, saliendo apresuradamente de los camarotes, se lanzó al
agua olvidando que llevaba puestos sus lentes, los cuales eran indispensables
para él. Edison explicó que, sin ellos, el Hermano no podía subsistir y sufría
de dolores de cabeza.
Dado que Edison y su Vinicio eran
excelentes nadadores, se lanzaron al mar para buscar las gafas. Contra todo
pronóstico, lograron encontrarlas casi enterradas en la arena del fondo marino.
En agradecimiento por "salvarle la vida", el Hermano Galo amplió una
foto de ambos y la mantuvo colgada en su escritorio de la inspectoría durante
dos o tres años, a pesar de que Edison
no era precisamente de su confianza por ser "medio relajoso".
La broma
al profesor de castellano Otra historia destaca una travesura realizada en la habitación general
donde dormían unas 15 personas. En aquel entonces, la luz se iba a las 10:00
p.m. y regresaba a las 5:00 a.m.. El narrador aprovechó una grabadora de
tecnología avanzada que pertenecía a Javier Carrillo Samaniego y la
conectó al pie de la cama del profesor de castellano con el volumen al máximo.
Cuando la energía eléctrica volvió a las cinco de la mañana, el estruendo
despertó violentamente al profesor. El narrador fue identificado como el
responsable y recibió un castigo por la broma.
Compañeros
y financiamiento del viaje El relato menciona a varios compañeros de la época:
- Vinicio: Compañero de natación y
pesca con quien Edison solía nadar largas distancias en Playas.
- Juan Carlos Manrique: Quien tuvo que pedir dinero
a su padre (gerente de un banco) para el viaje.
- Byron y el difunto Valarezo: También presentes en las
fotos del grupo.
Finalmente, Edison destaca que él pudo realizar el viaje de forma gratuita, ya que financió todos sus gastos mediante la venta de avisos y publicidades para el periódico. Concluye reflexionando sobre la increíble suerte que supuso recuperar un objeto perdido en la inmensidad del mar.
La grabadora de Javier Carrillo
"Otra anécdota que te cuento es que ya en la hora de dormir tú mencionas que la luz se iba a cierta hora, creo que a las 10 de la noche, algo así, y regresaba 5 de la mañana y este el profesor de castellano, que no recuerdo el apellido, ya, él dormía en nuestra habitación, que era como habitación general de unos 10, 15 personas. En esa época, este, Javier Carrillo Samaniego, si mal no recuerdo, el papá trabajaba en la aduana y el hombre andaba siempre prácticamente al día en la tecnología y todo y llevó una grabadora ya este y yo hecho el travieso, le pongo la grabadora ya cuando se va la luz, , se la conecto prácticamente al pie de la cama del profesor este de castellano.
De manera que le subo el volumen, pero así a lo máximo, cosa que a las 5 de la mañana llega la luz y esa grabadora pega el impulso, el sonido así de improviso, que me imagino que ese señor tiene que haberse levantado, pero así como asustado por el sonido y obviamente pues el primero que lo vio fue a mí, pues no. Entonces este creo que hasta me castigó en esa ocasión porque hice esa broma y cosas como esas".
Según Gemini, esta fotografía, los aspectos
más interesantes que se pueden rescatar de esta imagen:
1. El
Entorno Geográfico
- Lava
tipo "Aa" o de malpaís: A diferencia de las playas de arena
blanca o los miradores elevados, aquí el grupo se encuentra parado
directamente sobre un terreno sumamente irregular de lava volcánica
solidificada, áspera, cortante y de color oscuro.
- La
orilla del mar: Se observa que están justo en la zona
intermareal o al borde de un canal de agua marina. Las rocas del fondo
muestran cómo el oleaje rompe directamente contra el basalto.
2. Posibles
Ubicaciones en Galápagos
Debido a la naturaleza de esa costa de lava
virgen y baja, los sitios más probables de desembarco o caminata que encajan
con este paisaje en los itinerarios clásicos de la época son:
- Bahía
Sullivan (Isla Santiago): Famosa por sus extensos campos de lava,
aunque gran parte es lisa (pahoehoe), las zonas cercanas al agua
presentan este tipo de terreno quebrado.
- Las
Tintoreras o canales cercanos a Puerto Villamil (Isla Isabela): Zonas
de grietas de lava donde se camina directamente sobre el basalto para
observar tiburones o iguanas.
- Punta
Espinosa (Isla Fernandina) o Seymour Norte:
Lugares donde los senderos para visitantes obligan a avanzar sobre
plataformas de lava rugosa junto al mar.
3. Detalles
de la Época y los Protagonistas
- Cámaras
fotográficas en mano: Es interesante notar que casi todos los
jóvenes sostienen pequeñas cámaras
fotográficas compactas de la época (muchas parecen ser los clásicos
modelos tipo Kodak Instamatic de cartucho 126, muy populares en los
70). Están concentrados revisándolas o preparándose para capturar la fauna
del lugar.
- Moda
de los años 70: La vestimenta delata por completo la
época: camisetas de cuello redondo ajustadas, una llamativa sudadera
amarilla con el estampado "USA", pantalones cortos tipo shorts
deportivos muy cortos (típicos de mediados de esa década), medias altas
combinadas con zapatos deportivos y el característico sombrero de lona.
- El
calzado en la lava: Un detalle curioso es que varios caminan
sobre la afilada y exigente lava volcánica con zapatos de lona ligeros o
zapatos deportivos comunes, lo que refleja cómo eran las caminatas de
aventura y turismo de la época, un poco más rústicas que las actuales.
Según Gemni, a diferencia de las otras fotografías
(donde el Pináculo de Bartolomé o el
muelle de Puerto Ayora son hitos inconfundibles), determinar con exactitud el
lugar de esta foto es mucho más difícil.
Al carecer de un horizonte abierto, una línea
de playa o una estructura reconocible, el fondo se compone únicamente de una
pared de rocas, lo que limita una identificación definitiva. Sin embargo,
analizando las características geológicas y el contexto de los viajes grupales
de los años 70, podemos deducir las opciones más probables.
Análisis
del Paisaje
- Formación
Rocosa: El grupo posa frente a una enorme
acumulación de grandes bloques de roca volcánica. A diferencia de la lava
tipo "pahoehoe" (lisa y en forma de cuerdas) típica de lugares
como Bahía Sullivan, estas son rocas macizas, fragmentadas y algo redondeadas,
típicas de un acantilado colapsado o una zona de fuerte acción del mar.
- El
Entorno: Parece ser una zona de desembarco rocosa
o el inicio de un sendero árido, un lugar clásico donde los guías suelen
agrupar a los visitantes para dar instrucciones o tomar una foto oficial.
Ubicaciones
Más Probables
Considerando las rutas tradicionales que
realizaban los grupos en esa época (partiendo generalmente desde la Isla Santa
Cruz), este tipo de paisaje de grandes peñascos apilados es muy característico
de tres sitios de visita específicos:
- Punta
Suárez (Isla Española): Esta es una de las candidatas más
fuertes. Las costas y los senderos de esta isla están marcados por grandes
campos de bloques de roca basáltica similares, que sirven de hogar para
iguanas marinas y aves.
- Isla
Seymour Norte: La zona de desembarco y el inicio de los
senderos en Seymour presentan acumulaciones de rocas muy parecidas, donde
los grupos suelen detenerse antes de adentrarse a ver las colonias de
fragatas.
- Isla
Plaza Sur: La costa donde se realiza el desembarco
en esta pequeña isla está formada por grandes bloques de roca fracturados
donde suelen descansar los lobos marinos. El perfil de estas rocas
coincide visualmente con las de la imagen.
Aunque no es posible darte un punto exacto en
el mapa basándose únicamente en un montón de rocas, es altamente probable que
esta memoria fotográfica de tu grupo haya sido capturada durante un desembarco
en Española, Seymour Norte o Plaza Sur.
Se puede observar que la playa donde se tomó
esta foto tiene arena blanca, una característica en que la IA nos puede ayudar
a determinar el lugar o lugares mas probables donde fue tomada la foto
Esto fue lo que dijo Gemini:
Basándome en las características geográficas y
ecológicas que se observan en , el paisaje muestra arena blanca muy fina, rocas
volcánicas oscuras (basalto) dispersas y una vegetación costera baja y densa
(típica de la zona litoral de las islas).
Considerando estos elementos y las playas más
accesibles para grupos de visitantes, las principales opciones en Galápagos que
coinciden con este entorno son:
1. Tortuga
Bay (Playa Brava o Playa Mansa) – Isla Santa Cruz
Es una de las playas de arena blanca más
famosas del archipiélago.
- Características: Su
arena es de coral blanco triturado, extremadamente fina y brillante. Todo
el entorno está bordeado por rocas volcánicas oscuras y vegetación árida.
Al ser de libre acceso a pie desde Puerto Ayora, ha sido históricamente un
lugar clásico para excursiones y paseos grupales.
2. Playa
Mann o Playa Carola – Isla San Cristóbal
Ubicadas a muy poca distancia del centro
poblado de Puerto Baquerizo Moreno.
- Características: Combinan
una franja de arena clara flanqueada inmediatamente por formaciones de
basalto negro y arbustos costeros, creando un fondo muy similar al que se
observa detrás del grupo en la foto.
3. Bahía
Gardner – Isla Española
- Características: Es
reconocida por tener una de las arenas coralinas más blancas y finas de
Galápagos. La orilla cuenta con salientes de rocas volcánicas oscuras y
una línea de vegetación baja al fondo.
4. Playa de
los Alemanes – Isla Santa Cruz
- Características: Una
playa pequeña y muy accesible cerca de Puerto Ayora. Cuenta con arena
clara y está rodeada por rocas volcánicas y manglares, lo que da un
entorno cerrado y texturizado muy parecido al de la imagen.
Por la accesibilidad para un grupo de jóvenes
y la combinación exacta de arena coralina, rocas negras para sentarse y
arbustos costeros, Tortuga Bay o las playas cercanas a los centros
poblados de Santa Cruz o San Cristóbal son las candidatas más firmes
para el lugar en que se tomó esta foto.
Esta foto fue tomada desde el famoso mirador de la Isla Bartolomé.
En el fondo de la imagen image_8e91b9.png se puede apreciar con total claridad la silueta del Pináculo (Pinnacle Rock), que es una de las formaciones geológicas más emblemáticas, fotografiadas y representativas de todo el archipiélago de Galápagos. Desde esa colina volcánica se contempla la vista panorámica de las dos bahías gemelas de la isla y, al fondo, la costa de la Isla Santiago.
Pinnacle Rock (El Pináculo): El Ícono Geológico de Galápagos
Ubicado en la Isla Bartolomé, Pinnacle Rock (conocido en español como el Pináculo) es, sin duda, la formación geológica más emblemática, fotografiada y reconocible de todo el archipiélago de las Islas Galápagos. Esta impresionante aguja de roca volcánica se eleva majestuosamente a la orilla del mar, sirviendo como el telón de fondo perfecto para una de las vistas panorámicas más espectaculares del mundo.
Origen y Formación Geológica
El Pináculo no es una roca ordinaria; es el remanente de un antiguo cono de toba volcánica.
El Proceso: Se formó mediante una erupción freatomagmática, un evento violento en el cual el magma ardiente entró en contacto directo con el agua del mar.
El Resultado: La rápida combinación de agua y lava provocó explosiones de vapor que fusionaron la ceniza volcánica y los fragmentos de roca, creando la estructura de toba. Con el paso de los siglos, la implacable erosión del viento y el oleaje del océano Pacífico tallaron y desgastaron el cono original hasta dejar únicamente esta imponente y afilada torre que vemos hoy en día.
El Mirador de Bartolomé: La Postal Perfecta
Para apreciar el Pináculo en todo su esplendor, los visitantes realizan una caminata ascendente a través de un sendero de escaleras de madera que conduce a la cima de la Isla Bartolomé.
Desde este mirador, la perspectiva es inigualable: se contemplan las dos bahías gemelas en forma de media luna (separadas por un estrecho istmo de arena dorada y vegetación costera), las tonalidades turquesas del agua, la silueta del Pináculo rompiendo la línea del horizonte y, al fondo, la imponente costa de la vecina Isla Santiago. Es una vista que encapsula perfectamente la esencia prístina y volcánica de las islas.
Biodiversidad a sus Pies
Además de su innegable valor paisajístico, los alrededores de Pinnacle Rock albergan una fauna marina y costera fascinante:
Pingüinos de Galápagos: Las rocas sombreadas y las cuevas alrededor de la base del Pináculo son uno de los mejores lugares del archipiélago para observar al pingüino de Galápagos (Spheniscus mendiculus), la única especie de pingüino que habita al norte de la línea equinoccial.
Vida Marina de Bahía Sullivan: Las aguas cristalinas que rodean la roca son un sitio privilegiado para el snorkel. Es muy común nadar junto a juguetones lobos marinos, coloridos peces de arrecife, tiburones de punta blanca (tintoreras) y majestuosas tortugas marinas verdes.
Aves Marinas: Gaviotas de lava, pelícanos y piqueros utilizan las salientes de la estructura y las costas cercanas como zonas de descanso y caza.
Un dato histórico curioso: Durante la Segunda Guerra Mundial, la Isla Bartolomé y sus alrededores fueron utilizados como sitio de práctica por la fuerza aérea de los Estados Unidos (que operaba desde la base cercana en Baltra). Se dice que la forma actual de la roca se vio ligeramente modificada debido a que fue tomada como blanco de tiro en aquellos ejercicios, lo que añade una capa de historia humana a su milenaria riqueza natural.
Según Gemini esta foto fue tomada en el antiguo muelle de Puerto Ayora (Bahía de la Academia), en la Isla Santa Cruz.
A pesar de los cambios que trae el paso del tiempo y la
baja resolución típica de las fotografías de los años 70, existen varios
elementos clave que lo confirman:
·
El muelle de cemento y los pilotes: El borde de
hormigón sobre el que están agachados los jóvenes y los característicos pilotes
de madera que servían para amarrar las embarcaciones menores (pangas) corresponden a la
infraestructura portuaria rústica que tenía el malecón de Puerto Ayora en esa
época.
·
El perfil del fondo: En la línea superior de la foto,
al otro lado de la bahía, se alcanzan a divisar las estructuras bajas y la
silueta de la costa de la bahía. La tranquilidad del agua y la cercanía de la
otra orilla son características inconfundibles de la Bahía de la Academia en su
zona de atraque.
·
El contexto del viaje: Esta imagen guarda una total
continuidad con las anteriores , reflejando los puntos logísticos y turísticos
obligatorios de un viaje grupal por el archipiélago a mediados de la década de
1970. Al ser Puerto Ayora el principal eje poblado y el puerto de partida para
las embarcaciones que visitaban islas como Bartolomé, el muelle era el punto de
encuentro diario.
Comentarios personales de una foto muy especial del viaje a Galápagos de 1976: la foto de «los Entucados»
Todas las fotos son muy especiales, pues nos
devuelven recuerdos que, de otra forma, se habrían perdido en el tiempo. Sin
embargo, entre todas las imágenes, esta última encierra una anécdota singular y
un comentario lleno de cariño para nuestro gran amigo y compañero, Fuad Salomón
Touma Canessa.
Vamos primero con la anécdota. Todas las fotos
de Byron fueron publicadas por primera vez en el perfil de Facebook de la
Promoción 32, abierto por Antonio Hanze. El posteo se hizo un sábado por la
noche, un momento ideal para dejar comentarios al pie de cada imagen. Los
flashes se los llevó por completo esta fotografía, a la que muy pronto apodamos
como la foto de «los Entucados».
Fueron tres horas de intenso y libre bullying,
sin ningún tipo de restricción, como suele ocurrir en un chat cerrado de amigos
de toda la vida. No voy a transcribir esos comentarios aquí, pero ustedes los
podrán adivinar fácilmente guiándose por el título de la foto.
Quiero cerrar este capítulo de la reseña
refiriéndome a uno de mis amigos de siempre: Salomón Touma, nuestro querido
«Tumita». En ese año lectivo —como detallaré más adelante— descubrimos que
Salomón llegaba al colegio todos los días desde el sur de la ciudad haciendo
dedo, y que en varios de esos trayectos lo acompañaba Ernesto Adum.
Salomón siempre arrastró problemas personales;
a pesar de lo cual, jamás permitió que afectaran su buen humor. Con sus grandes
ocurrencias nos hacía reír a cada rato. De hecho, fue la primera persona a la
que vi hablar eructando; gracias a él me enteré de que tal destreza era
posible.
A pesar de sus dificultades, Salomón llegaba a
todas partes. Aparecía en la casa de cada uno de sus amigos para estudiar,
hacer un deber o, si se daba la oportunidad, quedarse a dormir. A la casa de
Otto Suárez iba fascinado por la excelente atención de su servicio doméstico.
Si hiciéramos un censo de todos los hogares que visitó y donde dejó una
anécdota, nos faltaría espacio en esta reseña.
En resumen, Salomón era el compañero que,
desafiando cualquier adversidad, siempre se las ingeniaba para estar presente.
Y así fue como llegó a este viaje a Galápagos. Analizándolo ahora, con los
años, estoy seguro de que hacía malabares ahorrando los pasajes de su casa al
colegio para poder costear el viaje a las islas. De una u otra forma, se sumó a
la aventura.
En una ocasión, la esposa de uno de los amigos
del grupo cercano nos dijo una gran verdad: «Ustedes celebran las ocurrencias
de su amigo, pero si observan bien, ese muchacho no está bien, tiene un
problema». Y cuánta razón tenía. Era un problema que se le agravó con el paso
del tiempo y que hoy lo mantiene alejado. Nosotros, como los muchachos
inexpertos que éramos, no supimos verlo ni dimensionar sus consecuencias a
futuro. Su familia intentó tratarlo, lamentablemente sin éxito. Su mejor amigo,
quien lo cobijó y ayudó durante muchísimo tiempo, llegó a un punto en que no
pudo seguir haciéndolo. Salomón, además, es orgulloso: quisimos darle una mano
pero no la aceptó, pues él lo que pedía era un trabajo. Y emplear a alguien con
su condición es sumamente difícil en una empresa donde existen otros socios.
Dios lo cuida; lo cuidó durante la pandemia, y nos alegra profundamente cuando
alguien se lo encuentra en la calle, se toma una foto con él y la comparte. Es
su señal de vida, la prueba de que Salomón sigue saliendo a ganarse el sustento
de la manera que puede.
Hace un tiempo, un pariente suyo me comentó:
«Es increíble que Salomón no solo se graduó en el San José, sino que lo hizo en
enero». Yo no había caído en cuenta de ese pequeño gran detalle, al que me
permito añadir: Salomón no solo se graduó en el San José, sino que lo hizo
junto a sus compañeros y amigos de la Promoción 32. Se graduó en enero, en una
época en la que terminar en ese mes era una verdadera hazaña.
Supo resolver sus dificultades a medida que se
presentaron. Seguro se quedó para supletorio o aplazado en casi todos los años
—excepto en sexto curso—, pero hacía lo que tocaba hacer y pasaba.
Tenía una habilidad única para sortear los
mayores obstáculos. En una ocasión, justificó con gran elocuencia un
incumplimiento ante el mismísimo Nicolás Escandón. Don Nico, que tenía las
referencias de absolutamente todos, le lanzó la famosa frase: «Me estás
comiendo al cuento, Tumita». Salomón era célebre por inventarse historias y
«comerse al cuento» a los profesores; fue tan audaz que intentó hacerlo con el
propio Don Nico, quien afortunadamente tomó el episodio con muy buen humor.
Capítulo 5
El año lectivo
1976
Resumen Oro lasallano (Dr. Alberto Moreno)
En mayo se inició el curso académico 1976 – 1977, de gran actividad. El Hno. José Marx Kirpach o Arístides José, ex Rector del plantel, se reintegró al claustro luego de trece años de ausencia, trabajando en algunos establecimientos del Perú y de Bolivia, mientras el P. Nestorio Alvarez cumplía la capellanía del colegio.
El progreso de la ciudad convirtió en zona urbana al kilómetro 7.5 de la vía a Daule, lugar de ubicación del campo “La Salle”, por lo que era urgente adquirir un nuevo lote con miras al futuro mediato, a fin de convertirlo en un lugar de recreación.
Hubo verdadero entusiasmo por el periodismo estudiantil: cuadros murales presentaban temas del quehacer educativo. La banda de guerra continuaba con actuaciones exitosas, de manera especial en la proclamación del abanderado, el alumno Jimmy Achi Salguero, y en las fiestas octubrinas.
La Semana Cultural se destacó por las exposiciones experimentales y los actos académicos. La Navidad fue celebrada con agasajos a los niños pobres de los grupos de catequesis, destacándose el ropero lasallano, producto de la generosidad de los alumnos.
En enero de 1977 el Consejo Directivo celebró el acto solemne de incorporación de la vigésima novena promoción.
En los meses vacacionales se concretó la venta del terreno La Salle al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, abriéndose el camino para adquirir otro predio que sería el futuro escenario para el esparcimiento de todos.
Mi Informe personal
Este año lectivo comenzó con una tragedia
El 28 de mayo de 1976 falleció, en un accidente doméstico, Bernarda Correa
Delgado, hermana de mi amigo de la infancia Rafael.
Hay dos cosas que lamento en relación con esta mala
noticia. En primer lugar, que en su momento no supe lo que pasó. No eran los
tiempos actuales, en los que una noticia vuela a través de los celulares para
que todos nos enteremos en cuestión de segundos; estábamos muy lejos de eso.
Tuvieron que pasar muchos años para enterarme, tras ver una entrevista al
entonces candidato a la presidencia en la que le preguntaron por este trágico
hecho de su vida. Por esta razón, nunca pude darle el pésame a Rafael.
Lo otro que lamento aún más es que a Bernarda nunca la
conocí y jamás supe de su existencia. Éramos amigos de barrio y fuimos lobatos
en la misma manada; él inclusive estuvo presente el día de mi accidente en
bicicleta. Sin embargo, ni él fue a mi casa ni yo fui a la de él, y fue
precisamente por este motivo que no conocí a su hermana menor. Siempre creí que
eran solamente tres hermanos: Fabricio, Pierina y Rafael.
Con ocasión de su quincuagésimo aniversario, Pierina
compartió sus sentimientos en su perfil de Facebook, expresando claramente el
dolor vivo que dejó esta enorme pérdida:
“Hace 50 años, un día como hoy, 28 de mayo, se fue al encuentro de Dios
nuestra hermana menor, Bananita. Todos quienes la conocieron la amaron
profundamente y nosotros recordamos ese día con dolor, como si fuera ayer, y
sentimos su ausencia cada día.
Nos consuela saber que tenemos un angelito propio que
nos cuida desde el cielo. Sólo que duele que se haya ido tan pronto.
Pero recuerdo las palabras del padre Abundio Velasco,
quien ofició la misa en su sepelio, dichas a todos los que nos preguntábamos
por qué se iba un ser tan bueno, tan sano e inocente de apenas 12 años y que
recién empezaba a vivir, y no tantos enfermos graves o gente mala que hace daño
a los demás o los muy viejitos: “el
jardinero corta los mejores botones y flores en proceso de abrirse, para armar
sus arreglos; no aquellos que están con plagas o que ya cumplieron su ciclo”.
Nos dio algo en qué pensar y la tranquilidad de saber
que está mejor junto a Dios, que en este mundo tan duro y errático. ¡Un beso al
cielo, Bananita!”
Comparto con Rafael y sus hermanos la experiencia de haber perdido un
hermano en forma súbita, inesperada y en forma trágica en un accidente. Estas
experiencias si que duelen y duelen por mucho tiempo. Duele aún mas ver el
inmenso dolor de los padres que tienen que salir adelante a pesar de su vida se
desgarra por la pérdida de un hijo.
Cuando algo así pasa en la vida de un ser humano, la pregunta de rigor es,
si hay un Dios porque pasan estas cosas. Pierina en su mensaje replica la
metáfora del Jardinero como respuesta, que les compartió el Padre Abundio
Velasco en el sepelio
Dios (o el destino) es visto como un jardinero que escoge "los mejores
botones y flores en proceso de abrirse" para sus arreglos, en lugar de lo
marchito o dañado. Esta figura retórica transforma la tragedia de una vida
interrumpida en un acto de selección de lo más puro y bello, ofreciendo una
narrativa que dota de sentido y propósito al fallecimiento.
Alrededor de esta trágica pérdida hay varios aspectos que son comunes
siempre:
El dolor persistente y la vigencia del luto. Cuando se recuerda a la hermana que partió parece siempre que todo
fue ayer mismo. Aunque con el tiempo cada vez duele menos, igual duele todos
los días. La perdida de una hermana deja una huella perenne.
Consuelo y fe religiosa. Al pensar que la hermana que partió está mejor junto a Dios. Como este mundo evoluciona existe el consuelo de pensar de que la hermana que partió tal vez no tuvo que ver ni vivir de la maldad que hoy nos rodea.
Preservación de la memoria familiar. Una hermana muere solamente cuando ya
no hay nadie con vida que la recuerde y Pierina recordó de gran manera a su
querida hermana Bananita.
Las materias y
los profesores de este año
Castellano –
Lcdo. Rodrigo Matute
Matemáticas –
Ing. Aguirre
Historia y
Geografía – Lcdo. Alex Frias
Ciencias Naturales
– Dr. Carlos Torres
Física – Ing. Miguel Torres
Dibujo – Ing.
Miguel Torres
Inglés – Ab.
Gabriel Vergara, excepto tercero A
Inglés – Lcdo. Jacinto
Benítez (El teacher) solo para tercero A
Educación Física –
Lcdo Jorge Espín (el nene Espín)
Educación Moral –
no recuerdo quien fue el profesor
Taquigrafía –
Lcdo. Gonzalo Boada
Mecanografía
- Hno. Benigno (José)
Contabilidad – Lcdo. Enrique Intriago
Orientación Vocacional
– no recuerdo el nombre de la psicóloga
Cívica – Ab. Walter Freire
Matemáticas - Ing. Aguirre
Normalmente, un curso de matemáticas en el San José de esa
época comenzaba en abril. No recuerdo haber asistido a dicho curso en este año,
y tampoco estoy seguro de si se llegó a organizar. Como les comenté en años
anteriores, a este curso no íbamos todos y algunos, como es mi caso, no
necesitábamos un curso de nivelación.
Cuando recuerdo al profesor de matemáticas de tercer curso, lo primero que
me viene a la mente es que todos lo conocíamos por su apodo. Lamentablemente,
esto caló tanto que, pasado los años, fue difícil recordar su nombre; alguien
recordaba su apellido, pero su nombre no pudo ser evocado por nadie. Felizmente,
para quien no lo recuerda físicamente, aparece en la foto del tercer curso B.
Un aspecto muy distintivo del Ing. Aguirre fue el carro
que tenía: un Chevrolet Nova color vino impecable, que aspiro sea el de la
foto. Fue el primer profesor al que le conocimos su vehículo, pues las
autoridades del colegio le permitían estacionarlo en el patio de ciclo básico.
No era un Mercedes, pero era un carro que no era el más económico de su época;
además, al ser un vehículo grande, llamaba la atención. Es de asumir que el
Ing. Aguirre vivía de su profesión y no de la cátedra.
De su curso, recuerdo que incluía tres bloques: lógica
matemática, geometría y álgebra.
De los días en que nos enseñó lógica matemática,
recuerdo que todas las clases comenzaban preguntándole a un alumno: “¿Qué es lógica
matemática?”. No recuerdo cuál era la respuesta que se debía dar, ni recuerdo
mucho de lo que aprendimos sobre este tema. Asumo que vimos algo sobre álgebra
de proposiciones: qué era un enunciado, conjunción, disyunción, negación, condicional,
bicondicional y tablas de verdad.
En geometría vimos unos cuantos teoremas, pero todos de
forma muy aislada, sin conexión alguna entre ellos.
La parte fuerte del curso fue el álgebra; aquí
aprendimos factorización y productos notables. En el libro de Baldor, productos
notables es el capítulo 6 y descomposición factorial es el capítulo 10. Asumo
entonces que también aprendimos a resolver ecuaciones de primer grado con una
incógnita, que corresponden a los capítulos 8 y 9, pero esto no lo recuerdo. De
lo que sí estoy seguro es de que no vimos el capítulo 7: teorema del residuo.
Algo extraño de lo que me di cuenta es que primero vimos
factorización (capítulo 10) y luego productos notables (capítulo 6). Noté esto
porque se enviaban deberes y, después de terminar factorización, en lugar de
avanzar en el libro, hicimos lo contrario: retrocedimos.
Siempre me quedé con la duda sobre esta particular
organización del curso. Ya con experiencia como profesor de matemáticas, nunca
encontré una ventaja en este orden. Más bien, siempre lo vi como si hubiésemos
aprendido factorización como reglas sin sentido; al revisar el texto, cada caso
tenía su demostración y explicación, las cuales se fundamentan precisamente en
los productos notables que debieron estudiarse previamente.
Siempre tuve mis dudas de si el proceder del Ing.
Aguirre obedecía al criterio de algún otro texto. He revisado mi biblioteca y
en todos ellos el tema de productos notables siempre precede a la
factorización.
En los cursos de álgebra básica, generalmente se enseñan primero los productos notables y luego los casos de factorización.
La razón es que los productos notables son "atajos" para realizar multiplicaciones de expresiones algebraicas que tienen una forma particular (como un binomio al cuadrado, una suma por diferencia, etc.). Al aprenderlos, los estudiantes comprenden cómo se "desarrollan" estas expresiones.
La factorización, por otro lado, es el proceso inverso a los productos notables. Consiste en tomar una expresión algebraica (el resultado de un producto) y descomponerla en los factores que la originaron. Por ejemplo, si un producto notable te enseña que , la factorización te enseña cómo, dado , puedes volver a .
Al entender primero cómo se forman los productos notables, resulta más intuitivo y lógico comprender cómo "deshacer" esa multiplicación a través de la factorización. Es como aprender a construir algo para luego aprender a desarmarlo.
Fue así como aprendimos los diferentes casos de factorización uno por uno: primero con la explicación del profesor en clase, luego con práctica en el aula y finalmente con tareas basadas en los ejercicios de Baldor. Fue así que llegamos al famoso deber de la miscelánea de factorización, que corresponde al ejercicio 106 de la página 171, el cual contenía 134 ejercicios que el Ing. Aguirre envió como tarea completa. Para ese entonces, fue el deber más grande de matemáticas que habíamos tenido hasta ese momento. A continuación, presento las imágenes del recuerdo.
Un hábito común al hacer los deberes del libro de Baldor era recorrer el
texto hasta el final, a la sección de respuestas, para verificar si un
ejercicio estaba bien resuelto. En uno de estos recorridos, me detuve en las
páginas 534 y 535, donde encontré un cuadro único titulado “III CUADRO DE LAS
FORMAS BÁSICAS DE DESCOMPOSICIÓN FACTORIAL”.
Este cuadro, que puede verse en la siguiente imagen,
contenía un sumario de todos los casos de factorización que habíamos aprendido;
pero, lo más importante, dentro de un recuadro rojo con fondo amarillo,
aparecía una regla práctica de factorización que revisé y apliqué antes de
realizar el deber de la miscelánea.
En resumidas cuentas, el método consistía en ordenar la
expresión algebraica por potencias, identificar si existía un factor común y,
tras extraerlo, contar los términos de la expresión resultante para determinar,
según el número de estos, cuál de los casos de factorización aplicar. El uso de
esta regla, tan sencilla pero a la vez tan poderosa, no solo me dio gran
agilidad para completar la miscelánea —que, aun así, me tomó unas tres horas—,
sino que, llegado el gran examen sobre factorización, fui el primero en
entregarlo: me tomó más tiempo copiar los ejercicios en el papel ministro del
colegio que resolverlos.
El Ing. Aguirre nunca nos explicó esta regla práctica.
Su ubicación al final del libro sugiere que Aurelio Baldor la ideó cuando la
obra ya tenía su formato definitivo y, para no alterar la numeración existente,
decidió incluirla como un anexo.
Revisemos con mas detalle este cuadro:
NOTA PARA EL ESTUDIANTE
La descomposición factorial es de suma importancia en el estudio del Algebra. Generalmente, la factorización es un paso previo para cualquier operación algebraica, y su dominio requiere mucha práctica. Conocer las formas básicas y las formas derivadas de éstas es indispensable para saber descomponer cualquier expresión alge
Recomendamos al estudiante que al descomponer en factores una expresión algebraica, siga los siguientes pasos:
1), Observe si hay factor común;
2), ordene la expresión;
3), averigüe si la expresión dada pertenece a alguna de las formas que siempre se pued
4), si pertenece a formas que no siempre son descomponibles, averigüe si cumple las condiciones necesarias pa
5), al verificar
Al revisar la cuarta edición (2007) del libro de Baldor, donde se cambió el
formato para hacerlo más moderno e incluso se sustituyeron las ilustraciones
que precedían a la carátula y a cada capítulo, esperaba que este valioso cuadro
fuera incluido en su lugar correspondiente, es decir, antes de la miscelánea;
lamentablemente, esto no ocurrió. El rediseño de la nueva edición es
fundamentalmente cosmético para darle una apariencia actual, pero respetaron
todos y cada uno de los temas y ejercicios del original, manteniendo exactamente
la misma numeración y paginación. En esta edición, el cuadro de las formas de
descomposición factorial se encuentra ahora en las páginas 544 y 545.
De todas formas, la cuarta edición de Baldor sí incluyó
cambios importantes: se ajustaron los precios y las unidades de los problemas
prácticos para hacerlos más cercanos a la realidad actual; se añadieron
referencias a videos en YouTube mediante códigos QR; se actualizó la notación
para combinaciones y permutaciones; se eliminaron las tablas de logaritmos e interés
compuesto; y, finalmente, se introdujo el uso de la calculadora científica,
incluyendo un apéndice para ilustrar su manejo.
La enseñanza de las matemáticas en la actualidad y la Inteligencia Artificial
Basado en mi experiencia de varios años como profesor de matemáticas con distintas generaciones, debo indicar que dar clases en los años 80 era como dirigirse a un grupo que se parecía mucho a uno mismo en muchos sentidos. Lo más importante es que uno sentía que la mayoría de los estudiantes escuchaban y seguían las explicaciones con atención e interés. Se desarrollaba el tema en clase, se hacían unos cuantos ejercicios y, para cerrar este círculo virtuoso, se enviaba una tarea para practicar en casa; si todo esto se cumplía, se podía decir que el estudiante había aprendido, lo cual se reflejaba en un buen examen.
Pero los tiempos cambiaron drásticamente. Por diversas razones que no analizaré aquí, los estudiantes dejaron de prestar atención, dejaron de hacer los deberes y, en el mejor de los casos, simplemente los copiaban para obtener los puntos respectivos. Llegado el momento de los exámenes, se hacía evidente el fracaso.
Si antes ya era difícil enseñar y lograr que los estudiantes aprendieran mediante trabajos prácticos y tareas, ahora, con la llegada de la Inteligencia Artificial, el desafío es aún mayor.
Al tener la imagen de la miscelánea, decidí intentar resolver los ejercicios con Gemini, algo totalmente factible, pues la IA puede desarrollar hasta ecuaciones diferenciales. Consulté a Gemini sobre la viabilidad de desarrollar todos los ejercicios de la miscelánea y me contestó afirmativamente, sugiriendo que le solicitara los ejercicios en grupos de diez. Al principio solo me proporcionaba la respuesta final, pero cuando le pedí que desarrollara el procedimiento, me indicó que debía realizar la solicitud con un máximo de tres ejercicios a la vez. Este fue el resultado que obtuve con un solo ejercicio.
Como este
problema lo armó la IA es a la misma IA que le pregunté por la solución. Esto
fue lo que le pregunté y lo que me respondió:
Este es,
sin duda, el dilema central de la educación matemática contemporánea. La
transición de una era de "ejecución manual" a una de "asistencia
algorítmica" plantea una pregunta fundamental: ¿qué significa realmente
aprender hoy?
Como
alguien con una trayectoria docente algunos años en matemáticas y una profunda
pasión por el rigor histórico y académico, usted se encuentra en una posición
privilegiada para observar esta brecha. Aquí algunas estrategias para abordar
este desafío desde la pedagogía moderna:
1. El cambio del "Qué" al "Por
qué"
El valor
de la factorización ya no reside en la capacidad de descomponer un trinomio
(algo que una máquina hace en milisegundos), sino en la capacidad de
identificar el patrón.
- Enfoque: En lugar de pedir
simplemente el resultado, solicite al estudiante que explique qué caso
de factorización es más eficiente para un problema específico y por qué lo
descartó frente a otras opciones.
- Propósito: Se traslada el foco de la
"habilidad técnica" a la "capacidad de análisis
estratégico".
2. La "evaluación de procesos" sobre el
"producto final"
Si la IA
puede resolver el ejercicio 106, la tarea no puede ser la resolución de la
lista.
- Ejemplo: Pida a los estudiantes que
tomen una resolución generada por una IA, la analicen y la corrijan o
validen.
- Desafío: "Aquí hay un
desarrollo de factorización hecho por IA, ¿es correcto? ¿Es el método más
simple? Si tiene un error, identifíquelo y explíquelo". Esto
convierte al estudiante de un "copiador" a un "editor y
crítico".
3. Recuperar el aula presencial como laboratorio de
pensamiento
La
práctica mecánica que antes se enviaba a casa, ahora debe realizarse en clase
bajo supervisión.
- Flipped Classroom: La teoría y los ejemplos
básicos se revisan en casa (usando IA para resolver dudas), mientras que
el tiempo en el aula se dedica a desafíos de resolución en vivo,
donde la IA no puede intervenir.
- Exámenes orales/de defensa: Que el estudiante no solo
entregue el ejercicio, sino que sea capaz de explicar el procedimiento en
la pizarra, aleatoriamente seleccionado.
4. La IA como tutor, no como sustituto
En lugar
de prohibir, integre la IA como una herramienta de auto-estudio que usted mismo
guía.
- Meta: Enséñeles a usar la IA para
pedir "pistas" en lugar de "respuestas". Por ejemplo: "No
me des la solución de este ejercicio, dame solo el primer paso para
identificar qué caso es". Esto preserva el esfuerzo cognitivo
necesario para aprender.
5. Reconocer la nueva realidad del estudiante
Muchos
jóvenes ven la eficiencia como un valor positivo. Si usted les muestra que el
dominio de la factorización les permite entender la estructura de modelos
financieros , el estudiante verá que la factorización no es un fin en sí
mismo, sino una herramienta de pensamiento lógico.
Usted,
como alguien que valora la historia y el rigor, tiene una ventaja: puede
mostrarles que, si bien la tecnología cambia el cómo, el dominio conceptual
sigue siendo lo que distingue al profesional capaz de tomar decisiones
complejas.
Este sería
el último año que sería profesor en el San José el Ing. Aguirre. No lograba
buenos resultados con los estudiantes , pues la falta de solidez en
factorización no es simplemente un problema de "no saber hacer un
ejercicio"; en los cursos superiores de matemáticas y física, esto se
traduce en una barrera cognitiva que impide el progreso. Un estudiante
con estos vacíos sufre consecuencias que se pueden categorizar de la siguiente
manera:
1. El colapso en el Cálculo Diferencial e Integral
La
factorización es el "idioma" en el que se escriben las soluciones de
los problemas de cálculo.
- Límites: En el cálculo de límites de
formas indeterminadas ($0/0$), el estudiante es incapaz de simplificar la
expresión para levantar la indeterminación.
- Derivadas e Integrales: La regla de la cadena, la
integración por fracciones parciales o la simplificación de derivadas
complejas requieren una manipulación algebraica fluida. Si el estudiante
debe dedicar todo su ancho de banda mental a "cómo factorizar"
un trinomio, no le queda capacidad intelectual para comprender el concepto
de tasa de cambio o área bajo la curva.
2. La parálisis en la Física Universitaria
En
física, las matemáticas son solo una herramienta para modelar la realidad. Un
estudiante con vacíos en factorización:
- Resolución de sistemas de
ecuaciones: En
física mecánica, al igualar fuerzas o momentos, surgen ecuaciones donde la
factorización es clave para despejar variables. Un error en un signo o en
un factor común arruina todo el modelo físico.
- Análisis dimensional y de
unidades:
Muchas veces, el estudiante se queda "atascado" en la
simplificación de variables, lo que le impide llegar a la ecuación final
(la "respuesta" física). El resultado es un estudiante que
entiende la teoría física pero es incapaz de obtener el valor numérico o
la fórmula simplificada correcta.
3. La "Fatiga Cognitiva" y la frustración
Esto es
lo más crítico desde una perspectiva docente:
- Carga mental: Cuando un estudiante tiene
que factorizar de manera consciente y lenta (porque no tiene automatizada
la habilidad), su "memoria de trabajo" se llena. Esto le impide
enfocarse en los nuevos conceptos (como la cinemática o la termodinámica),
llevándolo a la frustración y, frecuentemente, a la deserción o al fracaso
en la materia.
- Pérdida de confianza: La sensación de "no
poder" con algo que se supone es una herramienta básica genera una
inseguridad que limita su participación y su disposición para enfrentar
problemas más complejos.
4. Incapacidad de abstracción
- Modelado: En ingeniería o ciencias,
el estudiante debe ser capaz de ver estructuras en las fórmulas (por
ejemplo, reconocer una diferencia de cuadrados dentro de una expresión
mucho más grande). Si no domina la factorización, solo ve "letras y
números" sin ver las relaciones estructurales que estos
representan.
La
factorización es un pre-requisito de agilidad mental. Un estudiante que
no domina esto es como un cirujano que todavía tiene que pensar qué dedo mover
para usar el bisturí; cuando llega la emergencia (el problema avanzado), su
falta de automatización le impide reaccionar a tiempo.
Pero antes de pasar a recordar a otros profesores, quiero cerrar esta parte de la reseña sobre el Ing. Aguirre con una anécdota personal. Sucede que, debido a mi “alto” grado de colaboración con la disciplina y el orden del curso, fui sancionado con una materia para abril. Otro compañero también recibió la misma sanción; no lo nombro por “Código Submarino”, pero todos sabemos quién fue. La materia en la que debía cumplir la sanción era matemáticas (¡tremendo castigo!). Por supuesto, no estudié nada para el examen. Como no me presenté al examen final de enero, el Ing. Aguirre me mandó a llamar al día siguiente y me preguntó si había dado la prueba, pues parecía que mi examen escrito se le había extraviado. Por un momento estuve tentado a decirle que sí, pero, felizmente, no lo hice; me habría metido en un problema mayor. Simplemente le expliqué que había recibido una sanción por parte del inspector y en qué consistía. Me dijo que tomaba nota de lo sucedido.
En abril,
no recuerdo si el Ing. Aguirre me tomó el examen o no. Lo que sí recuerdo es
que, en un momento de ese mes, lo encontré e intenté saludarlo al pasar. Él
estaba conversando con alguien más y no me devolvió el saludo. Me pareció raro,
pues habíamos entablado una buena relación; al fin y al cabo, yo era su mejor
alumno en tercero E. Posiblemente estaba muy concentrado en su conversación o,
en su defecto, estaba molesto porque le había indicado que no iba a continuar
en el colegio. De todas formas, esa fue la última vez que vi al Ing. Aguirre,
mi profesor de factorización, a quien no he vuelto a ver en 50 años.
Taquigrafía – Lcdo. Gonzalo Boada
Fue una gratísima sorpresa ver a nuestro recordado maestro Gonzalo Boada
en el día de nuestra última campanada. Por las redes sociales nos enteramos que unas semanas antes había sido sometido a sus 93 años a una operación de corazón (marcapasos) . Lo que me preocupó un poco pues había subido solito hasta la Capilla del Colegio, andaba enternado y ese día hizo bastante calor.
Me acerqué a darle la Paz en la misa, y muy alegre me reconoció por mi nombre y apellido, y me dijo que tenía un grato recuerdo de mi. Por ahí está una foto que perenniza este bonito encuentro.
Gonzalo Boada fue nuestro profesor de Taquigrafía en los años 1.974, 1.975 y 1.976. Durante el desempeño de su cátedra, a la que califico que materia difícil, pues en verdad de las tres opciones prácticas era la que tal vez menos interés podía despertar por su futuro valor práctico en nuestras vidas, pero a pesar de eso el Lcdo. Boada, siempre fue un maestro ejemplar, nunca faltó, siempre preparaba sus clases, siempre se trabajaba en sus clases. El resultado al final después de tanto trabajo dio sus frutos, el examen final de tercer curso era un dictado completo en donde debíamos tomar nota en taquigrafía. Un gran motivo de orgullo para un maestro que había trabajado con ahínco en los tres años en que fuimos sus alumnos.
Cuando se eliminó la materia de taquigrafía, y se sustituyó por electricidad, para lo cual se construyó un laboratorio especial en planta baja , Gonzalo Boada pasó a dictar la materia de contabilidad que estoy seguro que la desarrolló con gran responsabilidad y dedicación, como un verdadero maestro.
A Gonzalo Boada lo dejé de ver por muchos años. Creo que él se había jubilado y eso contribuyó a que no lo viera en el colegio en mi etapa de docente. Me dio gusto verlo hace unos 15 años en una entrevista en Gente La Salle. Me llamó la atención lo lucido y bien conservado que estaba. De casualidad después de esa entrevista me lo encontré a la entrada del colegio. Le dije que me alegraba de haberlo visto en la entrevista y por alguna razón en mis palabras él se dio cuenta que también me había alegrado que todavía estuviera vivo, algo que él también me agradeció, y nos reímos de la especial experiencia ese día.
Hace pocos años David Strasser, Pedro Mata, creo que también Carlos Zea y alguien mas habían organizado visitar a los ex profesores del colegio, para saber como estaban y para compartir esas fotos en las redes sociales. Le tocó el turno al Lcdo. Boada, y el comentario general de esas fotos era que el longevo profesor se veía mejor conservado y mas joven que sus alumnos en la foto. (risas).
Que bueno fue ver ese día al Lcdo. Gonzalo Boada este día de la campanada. En verdad estaba muy alegre del encuentro con sus sexagenarios alumnos . Después de su operación hizo un gran esfuerzo (marcapasos) para estar con nosotros. Me llamó la atención es que andaba solo, posiblemente alguien lo fue a dejar y lo fue a recoger. Pero por su reciente operación y por el hecho de que había que subir una gran escalera hasta la Capilla creo que un pariente debió haberlo acompañado. Pero bueno no pasó nada gracias a Dios. Creo que la alegría de ese día que fue mutua , llenó su corazón de mucha energía positiva.
Tal vez el Lcdo. Boada no recuerde algo que pasó en tercer curso E en su clase a primera hora. Y es que por motivo de la semana lasallana, el tercer curso A fue dividido y una parte de compañeros fue a compartir aula con Tercero curso E donde yo estaba. En medio de la clase vimos volar desde la puerta una maleta al interior del curso y el correspondiente "visi, visi, visi" en coro se hizo presente. El Lcdo. Boada, se viró y nos miró , no entendió que pasaba y todo volvió al trabajo en el pizarrón . Pero luego entró a la clase como rayo y sin que el profesor se diera cuenta nuestro compañero y amigo Salomón Touma, y todo el mundo comenzó a corear su apellido "Touma, Touma, Touma". En ese momento el Lcdo. Boada paró la clase y lo miró a Salomón y le preguntó "Sr. Touma , usted acaba de llegar?". Nuestro amigo Salomón siempre fue muy ingenioso para sus respuestas y para salir de sus apuros. Como decimos en confianza, con cara de tuco se paró, y negando que recién había llegado , dijo que toda la bulla se debía a que los compañeros de Tercero E, habían tomado de molestarlos a él y a su compañero Tama (también de Tercero A), diciendo en coro " Tama, Tama, Tama" y ahora la había tocado a él diciendo "Touma, Touma, Touma". Y que todo se debía a las ganas de molestarlos a ellos. El Lcdo, Boada se quedó frío por tan audaz respuesta y ahí terminó todo. En este tiempo no existía la palabra bullying, Esto es invento moderno, pero ya existía la modalidad de molestar a ciertos compañeros, pero no tenía nombre todavía. Ni conozco a nadie de nuestros compañeros haya manifestado traumas por el bullying. Eso tampoco existía.
Siempre que nos reunimos recordamos este alegre episodio de nuestra vida colegial y no olvidamos que pasó en clase del Lcdo. Gonzalo Boada.
Física y Dibujo – Ing. Miguel Torres
Miguel Torres, lasallano de la promoción 21, fue nuestro profesor de Introducción a la Física y Dibujo cuando estábamos en tercer curso en el año 1.976. Junto con el Dr. Carlos Torres que nos dio Ciencias Naturales aprovechando para darnos nociones de Nomenclatura Química Inorgánica, fueron los encargados de hacernos una introducción a estas dos materias para que conozcamos algo de la decisión que debíamos tomar con el apoyo del departamento de orientación vocacional con respecto a la especialización a seguir a partir de cuarto curso en filosófico sociales o bachillerado en humanidades modernas.
De lo que recuerdo de su curso era que no lo veíamos sino unas pocas horas cada semana. Pero nos sorprendió trayéndonos sus clases en un folleto mimeografiado, siendo el primer profesor que lo hacía de esta manera, dándonos a entender de su profesionalismo y responsabilidad en la preparación de sus clases.
Mecanografía – Hno. Benigno (José)
Cerrar esta reseña recordando nuestra experiencia con esta materia es evocar una de las habilidades más importantes que nos ha servido toda la vida. Es el sello de los lasallanos que pasamos por esa sala de mecanografía bajo la tutela del Hermano Benigno: aprendimos a escribir —primero a máquina y ahora en el computador— usando todos los dedos y sin mirar el teclado. ¡Cuánta envidia hemos generado en quienes han podido apreciar esta especial destreza!
Si el aprendizaje se hizo correctamente, desde el primer curso ya escribíamos tal como lo hacemos actualmente. Posiblemente, un solo año de mecanografía bien aprovechado hubiera sido suficiente; los dos años restantes fueron, en esencia, para completar la carga horaria. Ojalá algún día se retome esta asignatura, tan útil para la vida. Ahí están las salas de computación, que podrían convertirse perfectamente en las nuevas aulas de mecanografía.
Muchas gracias, Hermano Benigno. Muchas gracias a las autoridades del plantel que, en su momento, decidieron que el colegio contara con su propia sala de mecanografía para que no fuera necesario llevar la máquina de escribir desde casa. Sencillamente, se lucieron.
Contabilidad - Lcdo. Enrique Intriago
Inolvidables sus frases características. Con azul , con rojo, con sangría, al debe, al haber. Todo un personaje. Una gran persona, al que pude tratar como compañero de trabajo cuando fui profesor en el San José.
Una lástima que en ese tiempo la contabilidad no la veíamos como algo tan importante en nuestras vidas. Tal vez no para llevar la contabilidad de una empresa, sino para llevar cuentas personas y poder hacer nuestras propias declaraciones de impuesto a la renta y patrimonial con el debido criterio. Harían falta muchos años mas para que hiciera su debut en nuestras vidas el SRI y esto de pagar impuestos se volviera algo tan importante.
En este año en tercero E se dio una experiencia adicional con el Lcdo. Intriago y guarda relación con un gesto inapropiado de uno de nuestros compañeros del cual se percató nuestro profesor de Contabilidad, se puso muy molesto y gritando con su particular tono de voz, sacó su famosa frase que siempre recordaremos: “Me lo limpias con la lengua”.
Inglés –
Lcdo. Jacinto Benítez ("el Teacher") y Ab. Gabriel Vergara
En
nuestra vida colegial apareció el "Teacher" únicamente para un curso:
el Tercero A. Como no formé parte de dicho paralelo, no puedo ofrecer
referencias particulares sobre ese año. Sin embargo, siempre me llamó la
atención que solo uno de los cinco paralelos tuviera un profesor distinto; no
parecía haber una razón de peso, pues, por carga horaria, si un docente puede
atender a cuatro paralelos, perfectamente podría encargarse también del quinto.
Mi
experiencia con el Ab. Vergara es que, aun teniendo frente a ti a un profesor
con cara de pocos amigos, pero que prepara bien sus clases —es decir, un buen
docente de inglés—, se puede avanzar un poco, aunque no mucho mas de manera dramática.
Quedó demostrado que, en grupos de 50 a 60 alumnos, es imposible enseñar o aprender
inglés adecuadamente, por más que te pongan enfrente a un excelente maestro.
Castellano
– Lcdo. Rodrigo Matute
Del curso
del Lcdo. Matute no conservo muchos recuerdos en cuanto a contenido. Para
cuando fue nuestro profesor, él ya era mayor y seguramente estaba cerca de su
edad de jubilación. El Lcdo. Matute formaba parte de ese pequeño grupo de
maestros antiguos del colegio que comenzaron enseñando en primaria y luego
migraron al Ciclo Básico como especialistas en una sola materia.
Castellano
nunca fue mi asignatura preferida. A pesar de haber tenido un excelente maestro
el año anterior, el Lcdo. Floresmilo Arrobo, el gusto por la materia no terminó
de cuajar en mí. Siempre me sentí incómodo con tantas reglas gramaticales y de
ortografía; simplemente, no era mi fuerte.
De hecho,
siempre me ha parecido que el castellano es un idioma muy complicado por su
gramática, especialmente si lo comparamos con el inglés, cuya estructura
gramatical es mucho más sencilla —aunque he encontrado personas que discrepan
conmigo en esto—. No obstante, reconozco un punto muy fuerte a favor del
español: se pronuncia tal como se escribe, algo que es, precisamente, una de
las debilidades del inglés. En conclusión, sentí un gran alivio cuando las clases
de castellano y sus estrictas normas llegaron a su fin ese año.
Una
anécdota que recuerdo con el Lcdo. Matute ocurrió en Tercero E. Durante la
Semana Lasallana, a alguien se le ocurrió comprobar la inflamabilidad del
alcohol sobre el piso del aula en plena clase. Por fortuna, la cantidad vertida
fue mínima, el líquido se evaporó rápidamente y el profesor no se percató de
nuestra travesura.
Orientación
vocacional
En aquel
año, terminábamos el llamado Ciclo Básico y debíamos decidir nuestra
especialización entre Humanidades Modernas y Ciencias Sociales. El colegio nos
asignó una psicóloga para esta actividad —que no llegamos a considerar como una
materia formal—. No recuerdo su nombre, pero sí recuerdo cuánto sufrió esta
profesional con nosotros; seguramente no guarda un recuerdo grato de nuestro
grupo.
Durante
el año, realizamos una serie de pruebas que le permitieron a la psicóloga
elaborar nuestro perfil vocacional y emitir una recomendación sobre qué
especialización seguir. Los resultados fueron presentados uno por uno frente a
la clase. En mi caso, la sugerencia fue Humanidades Modernas.
Hubo un
caso muy particular entre mis compañeros. El veredicto fue más o menos el
siguiente: "Su caso es muy especial; en realidad, no presenta aptitudes
marcadas ni para Humanidades ni para Ciencias Sociales. Sea cual sea el camino
que elija, tendrá que esforzarse mucho más que los demás".
Cívica –
Ab. Walter Freire
No
conservo la libreta de tercer curso. La verdad es que fue mi peor libreta, pues
perdí en conducta en varias ocasiones; algo de lo que me arrepiento y que ya
comentaré cuando lleguemos a la reseña de sexto curso. Por esa razón, tuve que
recurrir a la libreta de segundo curso para armar el listado de materias de
este año y, como no recordaba qué materia dictaba el Ab. Walter Freire, pedí
ayuda a las "memorias de elefante" de mis compañeros en los distintos
chats. Así, llegamos a la conclusión de que la asignatura era Cívica.
No
recuerdo qué aprendimos exactamente, pero sí que en cierta ocasión el Ab.
Freire hablaba sobre los bancos y su importancia en nuestra sociedad. En un
momento dado, lanzó la siguiente frase: «El día que se caiga la banca...».
La
conclusión de la oración fue interrumpida por Daniel Cepeda, quien se adelantó
al Ab. Freire al completar: «...ese día nos caemos nosotros». Todo el curso
estalló en carcajadas, pero la broma no le hizo ninguna gracia al profesor,
quien terminó sacando de clase a nuestro ocurrente e inspirado amigo. Fue
precisamente por este incidente que recordé que el Ab. Freire nos impartió
alguna materia en tercer curso, aunque me costó identificar cuál era.
Angel Sánchez añadió a esta
reseña la siguiente información de su recuerdo personal sobre Walter Freire:
Walter Freire nos daba clases de
Cívica
Y como en tercer curso me ubicaba
por mi apellido ya que había sido pana de mis hermanos mayores me tenía buena
estima y Confianza
En tercer curso repitió año con
nosotros Pedro Moreno, me imagino que te acuerdas de Pedro, tranquilo, buena
gente y era el único estudiante que iba al colegio en su camioneta Ford Courier
azul con plomo, porque le sacaron un permiso a sus 15 años, no sé cómo pero ya
manejaba
Walter Freire como andaba en
política en la facultad de Derecho de la Universidad de Guayaquil nos encargaba
en la hora de clases de Cívica que nos tocaba, que fuéramos a dejar a la
facultad paquetes de propagandas, cartones que cargaba en su carro, hasta un
megáfono, etc.
Nosotros felices pues, pelados
nos ibamos con un papel de permiso que nos daba y salíamos a " Joder
" ( hacer el mandado) . Fueron algunas ocasiones que quedaron para el
recuerdo y hoy te las cuento.
Ya en la Facultad nos conocían.
Gracias a Dios nunca nos pasó nada, era la época de los Atalas, año 1976
Ciencias
Naturales – Dr. Carlos Torres
Siempre
que recordamos al Dr. Carlos Torres, nos viene a la mente su famosa frase al
entrar al aula, cuando abordaba al alumno más desprevenido para preguntarle:
«¡Concepto de célula!».
Aunque no recuerdo exactamente el concepto de célula, Junior Tama sí la recuerda, y me la compartió: “célula es la unidad anatómica, morfológica, funcional o fisiológica, donde se realiza un constante intercambio de materia de energía y se relacionan todos los procesos del metabolismo, las células de la unidad anatómica y vital de todo ser vivo animal o vegetal” También recuerdo que estudiamos las partes de la célula y la reproducción celular, entre otros temas fundamentales.
Asimismo,
recibimos una introducción a la nomenclatura química, donde aprendimos los
símbolos de los elementos y su clasificación en metales y no metales. No
recuerdo hasta qué punto profundizamos en las reglas de formulación de
compuestos, pero sí tengo presente que el Dr. Torres hizo especial énfasis en
el grupo 3 de los metales, conformado por el aluminio, el galio y el indio. En
ese mismo curso aprendimos qué es una aleación, presentándonos como primer
ejemplo el bronce, formado por la mezcla de cobre y estaño.
Otro tema
que recuerdo fue la lección sobre las enfermedades venéreas. Para cerrar el
año, el trabajo final consistió en elaborar un álbum con todos los temas
tratados. Creí haber conservado aquellos empastados (en mi caso hice 2 tomos),
pero, al final, parece que no fue así. Lo que sí recuerdo con cierto dolor es
cómo se dañaron algunos libros en mi casa por recortar las figuras que
necesitaba para completar ese álbum.
La parodia en el Salón de Actos
Parodiar a los profesores es un "deporte mundial" entre amigos que comparten las aulas y que se prolonga más allá, cuando ya son exalumnos. Aunque no sea lo más correcto, es algo que sucede. Lo sorprendente es que alguien gestionó el préstamo del salón de actos del colegio para presentar parodias de nuestros profesores de ese año y, contra todo pronóstico, lo consiguió.
No recuerdo si algún profesor nos acompañó o si estuvimos por nuestra propia cuenta. La realidad es que la indisciplina de ese curso se debía a que muchos docentes faltaban y nos quedábamos solos. El titular solo venía para impartir su cátedra y el inspector no daba abasto con todo el Ciclo Básico. Como resultado, el desorden era diario, lo que alimentó muchas de las anécdotas que he relatado en esta reseña.
En segundo curso no tuvimos tantas situaciones de este tipo. En aquel entonces estábamos en el último piso, cerca de la sala de mecanografía, y el Hno. Benigno no habría permitido desorden alguno; además, los profesores cumplían con sus horas y nuestro titular, el Arq. Vintimilla, tenía una presencia constante en el curso, más allá de la materia que dictaba.
Realizamos varias parodias, pero recuerdo especialmente dos: la del "concepto de célula" y la de "me lo limpias con la lengua". El amigo que protagonizó la primera pagó las consecuencias: ya no estuvo con nosotros al año siguiente.
De esta forma nos despedimos del Salón de Actos, que también servía para el Cine Fórum los viernes por la tarde. Ya en el Diversificado, no hubo asignación horaria para esa actividad.
Cuando mencionamos al Padre Paulino en relación con nuestro colegio, es
inevitable recordar aquel grupo que él formó y que solía reunirse en el
edificio donde hoy se encuentra el Grand Hotel Guayaquil. Sin embargo, su
vinculación más directa con el San José, y particularmente con nuestra
promoción, ocurrió durante un pequeño retiro organizado un sábado por la mañana
en la Escuela San Benildo. Muy pocos acudimos a esa cita, a la que nos acompañó
el Hno. Galo. Como parte de la convivencia, jugamos un partido de fútbol en el
que participaron el joven Padre Paulino — en sotana— y el propio Hno. Galo.
Este fue,
hace 50 años, el inicio de las actividades oficiales del Padre Paulino con el
San José La Salle.
Otro
personaje a quien debemos mencionar por su actividad en el colegio era Ovidio.
Lo conocíamos y tratábamos desde la primaria, pero su rol clave era estar a
cargo de la puerta principal, como conserje, que era, precisamente, por donde
debíamos salir cuando necesitábamos realizar «alguna gestión especial». En dos
o tres ocasiones le pedí a Ovidio el favor de dejarme salir con el pretexto de
que debía ir a buscar un cuaderno que había olvidado en casa, y siempre me
apoyó.
Si ese
hubiera sido el único motivo de salida para todos los que lo requerían,
posiblemente no habría habido ningún problema. Sin embargo, las cosas se
complicaban cuando, por ejemplo, un compañero de Tercero E se fugó durante las
horas de clase. Recuerdo una ocasión en la que me crucé con uno de ellos
mientras yo regresaba de mi casa; el sujeto terminaba de comerse una naranja y,
al pasar frente a nuestro salón mientras estábamos en plena clase, arrojó la naranja
chupada dentro, provocando el consabido coro de «¡visi, visi, visi!». Aquello
estaba muy mal, y yo, por precaución, opté por alejarme de la escena para no
ser involucrado en el lío.
De Ovidio tengo un grato recuerdo
personal. Una vez me vio con un cigarrillo. El ser acercó donde estaba y me
dijo que eso no estaba bien, y que además eso hacía daño. Le hice caso y ahí
acabó todo. Pero cuando me veía en broma me decía: “fumón”.
Capítulo 6
Recuerdos personales extracurriculares
Tengo dos actividades
extracurriculares que ocurrieron en este año y que deseo que se queden
posteadas en esta reseña. La primera fue la visita de los Titanes en el Ring a
Guayaquil y la segunda mi viaje al recientemente inaugurado DisneyWorld.
Los Titanes en el Ring se presentaron en Guayaquil
En la foto previa corresponde a la publicación de la respectiva noticia, muy probablemente de El Universo de la época, 4 de diciembre de 1976. Mejores fotos de los Titanes en el Ring se pueden conseguir en Internet, pero esta foto es la que corresponde a su gira por Guayaquil.
De los titanes en el Ring recuerdo solo los mas notables, Ararat el armenio, Don Quijote y Sancho Panza, Pepino el payaso, La momia y Martín Karadagián
De esa tarde tengo algunos recuerdos que quisiera compartirles
Cada salida de los luchadores era acompañada por su respectiva canción , y además los muchachos que estábamos en la parte alrededor del ring, acompañábamos a cada luchador hasta la subida al ring.
Todo esto normalmente hasta que escuchamos la canción de la momia que decía:
La momia
Luchador sordo mudo
Es mas fuerte que el acero
Es el paladín de la justicia
La momia
Protege a los buenos
Castiga a los malos
Y quiere a los niños
Muy tiernamente
La momia es justiciera
En el caso de la momia, la acompañamos pero a prudente distancia nomás, eso de que quiere a los niños muy tiernamente, mejor no verificarlo personalmente. No vaya a ser que la momia se caliente y te mande un guaracazo. Daba miedo en verdad.
Y por supuesto llegó la pelea principal , a cargo del capo de la tropa, Martín Karadagián, el luchador rubio platinado de barba negra, muy carismático, y a quien acompañamos al ring al ritmo de su canción:
Martín Karadagián
Ya llegó Karadagián
El gran Martín es un titán
Martín es el titán de titanes en el ring
Don Martín es un galán
Que a las viudita tiene mal
Lo quiere enamorar y no lo puede conquistar
Ahora tiene un secretario
Que se llama Joe Galera
Usa siempre un gran bastón
Y vigila los de afuera
Porque Martín ya es genio y figura
Con Joe Galera y con la viuda
Siempre será Martín glorioso paladín
El mas genial campeón mundial
Como era de esperarse Karadagián ganó su pelea después de hacer drama que ya mismo la perdía, y todo el mundo celebró, cerrando esa memorable tarde en que recibimos a los Titanes en el Ring que habíamos visto en la televisión.
Disney
World, 1976
Durante
las vacaciones del primer trimestre , viajé con mi familia a Miami. Éramos diez
personas en total; fue el viaje familiar más grande que hemos realizado,
organizado y coordinado por mi prima Edith. Es posible que por este motivo no
viajara a Galápagos aquel año; aunque si me enteré de esa otra posibilidad en
su momento, el tiempo ha terminado por borrar el recuerdo.
Disney
World había sido inaugurado apenas cinco años antes, por lo que era una
verdadera novedad. Además, Orlando estaba a una distancia razonable; viajar
hasta Los Ángeles para visitar Disneylandia era, en ese entonces, una historia
completamente distinta.
Tomamos
un tour que nos trasladó de Miami a Orlando en autobús. Si mal no recuerdo,
estuvimos dos días en el complejo. Por aquel entonces, Disney solo consistía en
un parque —el Magic Kingdom—, que resultaba relativamente pequeño comparado con
el enorme conjunto de parques que existe hoy en día.
Sin
embargo, eran otros tiempos. No contábamos con la información de la que
disponemos actualmente, por lo que nos enfrentamos a una odisea en territorio
desconocido, sin experiencia ni consejos previos para aprovechar mejor el
paseo. Al ser un grupo tan numeroso, tuvimos que dividirnos en dos para
optimizar el tiempo.
La
empresa organizadora nos entregó una libreta de boletos (ticketera) que
debíamos utilizar para ingresar a cada atracción, ya que en aquel tiempo no
existía el sistema actual de pago único con acceso ilimitado. Fue una
experiencia frustrante: al finalizar el día, nos quedaban muchos boletos sin
usar, lo que nos daba la sensación de no haber visto ni disfrutado casi nada.
Lo mismo ocurrió al día siguiente.
Así era
el Disney de 1976. Eran, sin duda, otros tiempos.
En 1976, Walt Disney World utilizaba un sistema de tickets muy diferente al de hoy en día, basado en un modelo de admisión general y tickets individuales para las atracciones.
Así es como funcionaba:
Admisión General: Los visitantes pagaban una tarifa de admisión general para entrar al Magic Kingdom (el único parque temático principal en ese momento). En 1976, esta admisión costaba $6.00 para adultos. Esta tarifa incluía el acceso al parque y el uso de atracciones "gratuitas" y espectáculos.
Libros de Tickets (Ticket Books): Para disfrutar de las atracciones principales y más populares, los visitantes compraban "libros de tickets" (ticket books). Estos libros contenían una variedad de tickets individuales clasificados por letras: A, B, C, D y E.
Categorías de Atracciones:
Tickets A: Para las atracciones más sencillas o menos populares (por ejemplo, los vehículos de Main Street o el Carrusel de Cenicienta).
Tickets B: Para atracciones un poco más populares o avanzadas (por ejemplo, Main Street Cinema, Frontierland Shootin' Gallery, Dumbo the Flying Elephant).
Tickets C: Para atracciones de interés medio (por ejemplo, Swiss Family Island Treehouse, Snow White's Scary Adventures).
Tickets D: Para atracciones más grandes y populares.
Tickets E: Para las atracciones más nuevas, avanzadas y populares (las "atracciones estrella" o "headliners"). En 1976, Space Mountain, que acababa de abrir, requería un ticket E.
Variedad en los Libros: Los libros de tickets venían en diferentes tamaños, conteniendo distintas cantidades de cada tipo de ticket. Por ejemplo, en los años 70, los libros estándar para el público solían contener 8 o 12 tickets. Se decía que nunca había suficientes tickets D y E, los más deseados.
Intercambiabilidad: Una curiosidad del sistema era que los tickets individuales de Disneyland y Disney World eran intercambiables. Un ticket "E" de Disneyland podía usarse en una atracción "E" de Disney World y viceversa.
Precios de los Tickets Individuales (aproximados en la década de 1970):
Ticket A: $0.10
Ticket B: $0.15 - $0.25
Ticket C: $0.25 - $0.50
Ticket D: $0.50 - $0.75
Ticket E: $0.85 - $0.90
Uso en la Atracción: Al llegar a una atracción, el visitante simplemente arrancaba el ticket correspondiente de su libro y se lo entregaba al "Cast Member" (empleado de Disney).
Tickets Ilimitados (Passports): Hacia finales de los años 70, Disney comenzó a experimentar con "pasaportes" (tickets de uso ilimitado) de dos días, que incluían la admisión al Magic Kingdom y el uso ilimitado de todas las atracciones (excepto algunas específicas como Frontierland Shootin' Gallery), eliminando la necesidad de los tickets A-E para esos días.
Este sistema de tickets por categorías A-E fue gradualmente eliminado a finales de los años 70 y principios de los 80, en gran parte debido a la competencia de otros parques temáticos que ofrecían un modelo de tarifa única que incluía todas las atracciones. En 1981, Disney World pasó completamente a un sistema de pases de admisión de precio único que permitía el acceso ilimitado a todas las atracciones.
Capítulo 7
Música, Televisión y Cine
La música
Nuestros padres nacieron y crecieron escuchando la radio. Mi generación, en cambio, ya no dependió de ella, sino que se crio viendo televisión en blanco y negro; la radio había quedado relegada a un segundo plano.
En cuanto a la música, nos enterábamos de las novedades y de los nuevos artistas a través del Show de Bernard. Si alguien quería escuchar una canción, debía esperar al siguiente programa con la esperanza de tener suerte y volver a oírla. Si uno deseaba escucharla a voluntad, no quedaba más remedio que comprar el disco de 45 revoluciones o el Long Play (LP), lo cual implicaba una inversión considerable y requerir de un tocadiscos en casa. Además, era fundamental cuidar esos discos para que no se rayaran ni se dañaran, perdiendo así el dinero invertido.
En mi caso particular, fue en este año cuando descubrí la radio. El Show de Bernard ya había quedado en el olvido —pues a esa hora coincidía con el entrenamiento de la selección de fútbol—, pero el cuerpo pedía música, sobre todo después de haber escuchado temas notables en las películas. Así es como llegué a la radio. Poco después, este descubrimiento trajo consigo la grabadora de casetes, que nos permitía conservar canciones sin necesidad de comprar discos constantemente. ¡Un gran avance para aquella época!
El primer gran éxito musical que escuché hasta el cansancio fue «Don't Go Breaking My Heart», de Elton John y Kiki Dee; podría decir que fue mi punto de partida para la música que escucharía en los años venideros.
Desde hace unos meses, a través de los chats en los que participo, he compartido reseñas sobre las canciones más importantes de aquel año, detallando sus mensajes, anécdotas y curiosidades. Al ser temas en inglés, en aquel entonces no entendía casi nada; desconocía por completo el mensaje que los autores querían transmitir a través de su creación. Todo eso permaneció oculto para mí durante 50 años, por lo que decidí utilizar la IA para investigar y dar a conocer esas historias poco conocidas de la música de nuestra juventud.
Como esta reseña se volvió muy extensa y Blogger me indicó que había alcanzado el límite de capacidad, decidí trasladar las reseñas semanales a una entrada independiente, cuyo enlace compartiré al final de esta primera parte.
Una primera sorpresa que me llevé en este proceso es que la música disco ya existía en este año, mucho antes de Fiebre del sábado por la noche. Lo que realmente hizo la película de Travolta fue masificar y hacer explotar este fenómeno musical.
Ya un poco mas inquieto propio de
la edad, comenzarían las fiestas a finales de este año, primero en la casa de
los Alvarado y luego en la casa de Luis Sotomayor. Ya en el próximo año
comenzaríamos nuestro recorrido con nuestro amigo Julio Chang y la camioneta
azul de su papá.
La televisión nacional
Haga negocio conmigo
El programa "Haga negocio conmigo", creado y conducido por el guayaquileño Polo Baquerizo, es sin duda uno de los pilares fundamentales de la televisión ecuatoriana. Su inauguración fue e l martes 4 de mayo de 1976 marcó un antes y un después en la forma de entretener a la audiencia nacional, consolidando un formato que ha perdurado por décadas gracias a su conexión directa con el sentir popular.
El nacimiento de un ícono (1976)
Cuando Polo Baquerizo llevó este concepto a la pantalla, propuso una televisión distinta: cercana, sencilla y centrada en la gente común. El programa surgió en una época donde la televisión nacional buscaba definirse, y Baquerizo logró capturar la esencia del televidente ecuatoriano: su sentido del humor, su picardía y sus necesidades cotidianas.
La premisa era simple pero altamente efectiva: la interacción en vivo. A través de juegos, concursos y el característico estilo de animación de Baquerizo —siempre amable, con su particular "pasito" al caminar y sus frases memorables—, el programa rompió la barrera entre el presentador y el público.
Elementos clave del éxito
El Factor Humano: A diferencia de otros programas de concurso de la época que imitaban formatos internacionales acartonados, "Haga negocio conmigo" celebraba al participante. Las familias ecuatorianas acudían al estudio no solo para ganar premios, sino para ser escuchadas y reconocidas.
El Estilo de Polo Baquerizo: Su capacidad para improvisar y su carisma le permitieron manejar situaciones inesperadas en vivo. Baquerizo se convirtió en una figura familiar, casi un amigo que entraba a los hogares todas las semanas.
Premios Significativos: Para muchas familias de la época, ganar en el programa representaba una ayuda real para el hogar (electrodomésticos, dinero, víveres), lo que le otorgaba al show un componente de utilidad social y aspiracional.
Impacto cultural
A lo largo de los años, el programa se transformó en un fenómeno sociológico. "Haga negocio conmigo" no era solo un espacio de concursos; era una vitrina de la cultura popular ecuatoriana, donde los participantes mostraban sus talentos, sus historias de vida y sus esfuerzos diarios.
El programa logró sortear cambios generacionales, manteniéndose vigente durante años y convirtiéndose en un referente obligado de la televisión nacional. Polo Baquerizo demostró que, con autenticidad y respeto por el público, un programa de televisión podía convertirse en una parte esencial de la identidad de un país.
Legado
Hoy, al mirar hacia atrás a ese inicio en 1976, es posible afirmar que "Haga negocio conmigo" sentó las bases de la televisión de entretenimiento masivo en Ecuador. Fue el precursor de la televisión que hoy valoramos por su capacidad de reunir a la familia, dejando un sello imborrable en la memoria de varias generaciones de ecuatorianos que crecieron acompañados por las ocurrencias y el buen humor de su inolvidable conductor.
Series de televisión
Telenovelas
Películas
El nacimiento de un icono: Rocky (1976)
El 3 de diciembre de 1976, el cine cambió para siempre con el estreno de Rocky. Lo que parecía ser una pequeña película de boxeo con un presupuesto modesto, terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural que definió la década de los 70 y catapultó a Sylvester Stallone al estrellato mundial.
La génesis de una obra maestra
La historia de la película es casi tan dramática como la del propio protagonista. Stallone, quien en ese momento era un actor desempleado y casi en la ruina, escribió el guion inspirado tras presenciar la pelea entre Muhammad Ali y el desconocido Chuck Wepner. Wepner logró aguantar 15 asaltos contra el campeón, y esa chispa de resistencia fue todo lo que Stallone necesitó para crear a Rocky Balboa.
Aunque los estudios querían contratar a estrellas consagradas como Burt Reynolds, James Caan o Robert Redford para el papel principal, Stallone se mantuvo firme: no vendería el guion a menos que él fuera el protagonista.
Aspectos interesantes y poco conocidos
Más allá de la icónica banda sonora de Bill Conti o el ascenso por los escalones del Museo de Arte de Filadelfia, existen detalles que revelan la verdadera naturaleza de esta producción:
El presupuesto de la miseria: Con apenas $1 millón de dólares de presupuesto, la producción fue extremadamente austera. Muchos de los extras eran amigos o familiares de los actores, y gran parte del vestuario fue elegido por los propios actores de sus armarios personales.
La famosa "carne" de Rocky: La escena en la que Rocky golpea las canales de res en el frigorífico se basó en la rutina real del boxeador Joe Frazier, quien solía entrenar en las instalaciones de una carnicería local en Filadelfia.
Improvisación pura: El guion fue escrito en solo tres días. Además, muchas de las interacciones más famosas, como el encuentro entre Rocky y Adrian en la pista de hielo, ocurrieron allí porque la producción no tenía dinero para pagar el alquiler del lugar durante más de unas pocas horas, obligándolos a improvisar el cierre del local.
El impacto visual de los golpes: Para lograr el sonido realista de los puñetazos, el equipo de sonido utilizó objetos cotidianos, como golpes contra bolsas de cuero húmedas o incluso el sonido de un bate de béisbol golpeando una tabla.
El cameo invisible: En la pelea final, el locutor de ring que presenta a los boxeadores no era un actor, sino el locutor real del Olympic Auditorium de Los Ángeles, lo que le dio una capa de autenticidad casi documental al clímax de la cinta.
El récord de los premios: Fue una de las pocas películas de la historia en ganar el Óscar a la Mejor Película sin haber sido la favorita en las quinielas, superando a gigantes cinematográficos como Taxi Driver y Todos los hombres del presidente.
Más que un simple filme de boxeo
Lo que realmente consolidó a Rocky en el panteón cinematográfico fue que no se trataba de una historia sobre ganar un campeonato, sino sobre la dignidad de terminar la pelea. En una época marcada por el cinismo post-Vietnam, Rocky Balboa representó una forma de heroísmo humilde y terrenal que conectó profundamente con una audiencia que necesitaba creer en la posibilidad de la victoria personal, sin importar cuán difícil fuera el contrincante.
La banda sonora: El latido de una leyenda
La música compuesta por Bill Conti no solo acompaña la acción; es un personaje más.
El nacimiento de "Gonna Fly Now": Conti recibió un presupuesto extremadamente limitado para la música, por lo que no pudo contratar a una orquesta completa. Esto lo obligó a ser creativo: utilizó una sección de metales potente y un coro sencillo para crear una sensación de triunfo heroico que fuera "de barrio". La canción se convirtió en un himno tan poderoso que llegó al número 1 en las listas de éxitos de Billboard en 1977.
La ironía del tema: Aunque hoy asociamos la canción con el triunfo absoluto, en la película está diseñada para representar el esfuerzo previo al resultado. La música sube en intensidad cuando Rocky comienza a correr, simbolizando la preparación, no necesariamente la victoria final.
La evolución de los personajes: De la timidez al respeto
Lo que hace que la relación entre Rocky y Adrian sea una de las más memorables del cine es su progresión desde la vulnerabilidad:
El contraste inicial: En la primera película, ambos son personajes rotos. Adrian es extremadamente tímida debido al control que ejerce su hermano Paulie sobre ella, y Rocky es un hombre que se siente invisible para la sociedad. Su relación no se basa en grandes gestos románticos, sino en la validación mutua: ellos son los únicos que se ven realmente el uno al otro.
El cambio en la secuela (Rocky II): Tras el trauma físico de la primera pelea, la dinámica cambia. Adrian pasa de ser una espectadora temerosa a convertirse en el pilar psicológico de Rocky. Es ella quien, en el momento crucial, le dice: "Gana" (Win), un cambio radical respecto a su postura inicial de miedo por el bienestar de su esposo.
Paulie, el ancla emocional: Mientras Rocky se eleva hacia la fama, Paulie sirve como el recordatorio constante del mundo que Rocky intenta dejar atrás. Esta tensión entre la ambición de Rocky y la envidia destructiva de Paulie añade un realismo a menudo ausente en otras sagas deportivas.
Un dato curioso adicional sobre las secuelas
¿Sabías que para Rocky III, Sylvester Stallone realmente quería que el personaje de Clubber Lang (Mr. T) fuera una amenaza física creíble, por lo que él mismo se sometió a un régimen de entrenamiento tan intenso que redujo su grasa corporal a niveles cercanos a los de un atleta profesional? Esto marcó el inicio de la era de los "héroes de acción hipermusculados" que dominarían el cine de los años 80, alejándose del aspecto mucho más natural y menos tonificado que tenía Rocky en 1976.
Burgess Meredith: La fuerza detrás de la esquina (Mickey Goldmill)
La interpretación de Burgess Meredith como Mickey Goldmill en Rocky es, sin duda, uno de los pilares fundamentales que impidió que la película fuera solo una historia de boxeo. Su actuación es un ejercicio de dureza, melancolía y sabiduría acumulada, que transformó el arquetipo del "entrenador gruñón" en uno de los personajes más humanos y queridos de la historia del cine.
Un papel que rescató una carrera
Cuando fue seleccionado para el papel, Burgess Meredith no era un novato, sino un veterano de la era dorada de Hollywood. Sin embargo, su carrera estaba estancada en papeles menores. La intensidad que aportó a Mickey no fue una actuación "de método", sino una extensión de su propia trayectoria: un hombre que, como Mickey, había visto pasar sus mejores años y estaba buscando una última oportunidad para demostrar su relevancia.
¿Por qué Mickey es un personaje trascendental?
La honestidad brutal: Mickey no es el mentor amable que siempre tiene una palabra dulce. Su relación con Rocky está definida por la fricción. Es él quien le dice la verdad que nadie más se atreve a pronunciar: "Eres un desperdicio". Esta confrontación inicial es necesaria para que el espectador comprenda que Rocky, aunque noble, está estancado en la mediocridad.
La vulnerabilidad del mentor: Uno de los momentos más brillantes de la película es la escena donde Mickey va al apartamento de Rocky a pedirle que lo deje ser su mánager. Ver a un hombre orgulloso y cascarrabias humillarse para obtener una última oportunidad de gloria es desgarrador. Meredith logra transmitir, con un simple cambio en su mirada y su postura encorvada, que no solo está buscando dinero, sino un propósito para su propia vejez.
La voz y la fisicidad: La voz rasposa, producto de años de tabaco y vida dura, se convirtió en la banda sonora emocional de la esquina de Rocky. Su presencia física, pequeña pero imponente, contrastaba perfectamente con el tamaño de Stallone, reforzando la idea de que la verdadera fuerza de un peleador reside en el intelecto y la táctica que le dicta su entrenador.
Un dato poco conocido sobre su casting
Originalmente, el papel de Mickey no estaba diseñado para alguien con el perfil refinado de Meredith. Otros actores fueron considerados, pero Sylvester Stallone insistió en él. Stallone admiraba profundamente el trabajo de Meredith en el teatro y en el cine clásico (como su recordado papel de El Pingüino en la serie Batman de 1966). Stallone sabía que, para que el público creyera en Rocky, necesitaba a alguien frente a él que tuviera una autoridad genuina y que no se viera opacado por el físico de un boxeador joven.
El legado de su interpretación
La actuación de Meredith fue tan impactante que, aunque era un personaje secundario, fue nominado al Óscar como Mejor Actor de Reparto. Logró algo muy difícil: hizo que el público se preocupara tanto por Mickey como por Rocky. Sin la complejidad moral y la calidez oculta bajo la corteza dura de Mickey, la evolución de Rocky de "cobrador de préstamos" a "contendiente al título" no habría tenido la misma resonancia emocional.
Como curiosidad, el éxito de su interpretación fue tan grande que, aunque Mickey muere en la tercera parte de la saga, su presencia siguió siendo el "norte moral" de Rocky durante toda su carrera, consolidando a Burgess Meredith como el mentor cinematográfico por excelencia.
Capítulo 8
| Telégrafo 18 agosto 1976 |
| Telégrafo 26 agosto 1976 |
En 1976, Ecuador atravesaba un periodo de dictadura militar conocido como el Gobierno de las Fuerzas Armadas. Fue un año de importantes quiebres políticos y sociales que marcaron la transición hacia lo que luego sería el retorno a la democracia.
Aquí te detallo los hechos más trascendentales:
1. El Golpe de Estado y el Consejo Supremo de Gobierno
El 11 de enero de 1976, el General Guillermo Rodríguez Lara (conocido como "el Bombita") fue derrocado por un triunvirato militar. Este cambio de mando se dio sin derramamiento de sangre y dio paso a la formación del Consejo Supremo de Gobierno, integrado por:
El Almirante Alfredo Poveda Burbano (quien presidía el consejo).
El General Guillermo Durán Arcentales.
El General Luis Leoro Franco.
Este nuevo gobierno prometió "civilizar" el país y prepararlo para el retorno al orden constitucional.
2. El Incidente de Santa Elena y la Persecución a la Iglesia
En agosto de 1976, ocurrió uno de los eventos más polémicos de la década. Durante una reunión de obispos latinoamericanos en Santa Elena (provincia de Guayas), el régimen militar irrumpió en el lugar y arrestó a 17 obispos y a decenas de religiosos, acusándolos de difundir "ideas subversivas" y marxistas.
Entre los detenidos se encontraba Monseñor Leonidas Proaño, conocido como "el obispo de los pobres". Este evento generó un fuerte rechazo internacional y una crisis en las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica.
3. El Plan de Retorno a la Democracia
Tras la salida de Rodríguez Lara, el Consejo Supremo de Gobierno inició formalmente el Plan de Reestructuración Jurídica del Estado. En 1976 se establecieron las bases para:
La creación de comisiones para redactar una nueva Constitución.
La elaboración de una nueva Ley de Partidos Políticos.
La depuración de los padrones electorales.
Este proceso fue la semilla que permitió que, tres años más tarde (en 1979), Jaime Roldós Aguilera asumiera la presidencia.
4. Auge y Crisis del Petróleo
Ecuador ya vivía el "boom petrolero" iniciado en 1972, pero para 1976 la economía empezó a mostrar señales de agotamiento debido al aumento del gasto público y el endeudamiento externo. En este año se fortaleció el papel de CEPE (Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana, antecesora de Petroecuador) al adquirir la mayoría de las acciones del consorcio Texaco-Gulf, buscando un mayor control estatal sobre el recurso.
5. Resumen de otros eventos sociales
| Ámbito | Suceso |
| Infraestructura | Se impulsaron proyectos hidroeléctricos y de vialidad financiados por la renta petrolera. |
| Social | Creció la tensión sindical y estudiantil frente a las medidas económicas de la Junta Militar. |
| Fútbol | En el ámbito deportivo, El Nacional se coronó campeón del fútbol ecuatoriano ese año. |
El año 1976 fue un periodo de transiciones profundas, marcado por el fin de eras políticas prolongadas, el nacimiento de gigantes tecnológicos y una reconfiguración del panorama geopolítico, especialmente en América Latina y Asia.
Aquí tienes una reseña de los hitos más significativos:
1. El Fin de una Era en China
La muerte de Mao Zedong el 9 de septiembre de 1976 cerró un capítulo de casi tres décadas de liderazgo absoluto en la República Popular China. Su fallecimiento desató una lucha de poder interna que resultó en el arresto de la "Banda de los Cuatro" y preparó el terreno para las futuras reformas económicas de Deng Xiaoping. Meses antes, en julio, el país también sufrió el devastador terremoto de Tangshan, uno de los más mortíferos del siglo XX.
2. Agitación Política en América Latina
El Cono Sur vivió momentos de quiebre democrático y violencia política:
Argentina: El 24 de marzo, un golpe de Estado derrocó a Isabel Perón, instaurando una junta militar liderada por Jorge Rafael Videla. Esto dio inicio al "Proceso de Reorganización Nacional".
Plan Cóndor: Durante este año, la coordinación represiva entre las dictaduras de la región alcanzó niveles críticos, evidenciada por el asesinato del exministro chileno Orlando Letelier en Washington D.C., mediante un coche bomba.
3. Avances Tecnológicos y Espaciales
1976 es considerado el año "Génesis" de la computación moderna y la exploración planetaria:
Fundación de Apple: El 1 de abril, Steve Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne fundaron Apple Computer. Poco después lanzaron la Apple I, una de las primeras computadoras personales.
Misión Viking: La sonda Viking 1 de la NASA se convirtió en la primera nave espacial estadounidense en aterrizar con éxito en Marte (20 de julio), enviando las primeras imágenes detalladas de la superficie roja.
El Concorde: El transporte supersónico comercial inició sus vuelos regulares, conectando Londres y París con el mundo a velocidades increíbles.
4. Conflictos y Movimientos Sociales
Masacre de Soweto (Sudáfrica): El 16 de junio, una protesta de estudiantes negros contra el uso del afrikáans en las escuelas fue violentamente reprimida por la policía del Apartheid. La imagen de Hector Pieterson herido se convirtió en el símbolo mundial de la lucha contra la segregación.
Guerra Civil Libanesa: El conflicto se intensificó con la intervención de Siria, profundizando una crisis que duraría años.
Independencia de Seychelles: El archipiélago obtuvo su independencia del Reino Unido en junio de 1976.
5. Cultura y Deporte
Juegos Olímpicos de Montreal: La gimnasta rumana Nadia Comăneci, de solo 14 años, hizo historia al obtener el primer "10 perfecto" en la historia de la gimnasia olímpica.
Cine: Se estrenaron clásicos que definieron la década, como Taxi Driver de Martin Scorsese y Rocky, que ganó el Óscar a Mejor Película.
Música: El punk rock comenzó a emerger con fuerza en el Reino Unido con el primer sencillo de los Sex Pistols, "Anarchy in the UK".
Nota curiosa: En 1976, Estados Unidos celebró su Bicentenario (200 años de la Declaración de Independencia), un evento que dominó la cultura popular estadounidense durante todo el año con desfiles y festejos masivos.
Las Olimpiadas de 1976, celebradas en Montreal, Canadá, quedaron grabadas en la historia como un evento de contrastes dramáticos: desde la perfección deportiva absoluta hasta una crisis financiera y política que cambió el rumbo del movimiento olímpico.
Aquí te presento una reseña de los aspectos más significativos:
1. El Hito de la Perfección: Nadia Comăneci
Si hay una imagen que define estos Juegos es la de la gimnasta rumana Nadia Comăneci. Con solo 14 años, logró lo que se consideraba técnicamente imposible: el primer 10 perfecto en la historia de la gimnasia artística en barras asimétricas.
Dato curioso: El marcador electrónico no estaba programado para mostrar cuatro dígitos, por lo que el puntaje apareció como "1.00", dejando al público confundido por un instante antes de estallar en júbilo. Comăneci terminó los juegos con siete puntuaciones perfectas y tres medallas de oro.
2. El Boicot Africano
En el plano político, Montreal 1976 fue el escenario del primer gran boicot masivo de la era moderna. 22 naciones africanas (junto con Guyana e Irak) se retiraron de los Juegos.
El motivo: Protestaban contra la presencia de Nueva Zelanda, cuyo equipo de rugby (los All Blacks) había realizado una gira por Sudáfrica, país que estaba excluido del movimiento olímpico debido a su régimen de apartheid.
3. Desempeños Atléticos Memorables
Alberto Juantorena (Cuba): El "Elegante de las Pistas" hizo historia al ganar el oro tanto en los 400 como en los 800 metros planos, una hazaña de versatilidad que no se ha repetido en la categoría masculina.
Bruce Jenner (EE. UU.): Estableció un récord mundial en el decatlón, convirtiéndose en una figura icónica del atletismo estadounidense.
Kornelia Ender (Alemania Oriental): Dominó la natación femenina ganando cuatro medallas de oro, aunque años más tarde estos logros se verían empañados por las revelaciones sobre el sistema de dopaje de estado en la RDA.
4. El "Elefante Blanco": El Legado Financiero
Montreal 1976 es recordado también por su desastre económico. El presupuesto original se disparó debido a huelgas, problemas de diseño en el estadio principal (el famoso Estadio Olímpico con su torre inclinada) y una gestión ineficiente.
La ciudad de Montreal terminó de pagar la deuda contraída por los Juegos recién en diciembre de 2006, treinta años después de la clausura. Esto generó un cambio en el modelo de negocio olímpico, dando paso a la comercialización privada que se vería en Los Ángeles 1984.
Resumen de Medallero (Top 3)
| País | Oro | Plata | Bronce | Total |
| Unión Soviética | 49 | 41 | 35 | 125 |
| Alemania Oriental | 40 | 25 | 25 | 90 |
| Estados Unidos | 34 | 35 | 25 | 94 |
Montreal 1976 fue una edición de extremos: la belleza del deporte en su máxima expresión técnica frente a la cruda realidad de la geopolítica y las finanzas públicas.
Capítulo 9
Barcelona 1976 y la Pepona
Reinaldi
| Barcelona SC 1976 |
La llegada de José Omar "La Pepona" Reinaldi a Barcelona Sporting Club en 1976 es uno de los capítulos más recordados de la época, no solo por su cartel de figura internacional, sino por el impacto inmediato que tuvo en la ofensiva del "Ídolo".
Aquí te presento una reseña de su paso por el club:
El Arribo de un "Distinto"
Reinaldi llegó a Guayaquil precedido de una fama importante en el fútbol argentino, habiendo brillado en Belgrano y tenido un paso destacado por River Plate. Su contratación fue un golpe de mercado para la dirigencia de Barcelona, que buscaba recuperar el protagonismo en el campeonato ecuatoriano tras un 1975 irregular.
Desempeño y Estilo de Juego
Desde sus primeros partidos, "La Pepona" demostró ser un delantero con una inteligencia superior para moverse en el área. No era solo un finalizador, sino un jugador que sabía asociarse. En la temporada 1976, se convirtió en el eje del ataque "canario", destacando por:
Capacidad goleadora: Fue el máximo referente en red del equipo ese año.
Visión de juego: Su técnica le permitía retrasarse unos metros para organizar el avance, lo que facilitaba la llegada de los volantes.
Carisma: Rápidamente se ganó el afecto de la hinchada por su entrega y la elegancia de su juego.
Estadísticas y Logros
Durante la temporada 1976, Reinaldi anotó 23 goles en el campeonato nacional, lo que lo situó entre los máximos artilleros del torneo (quedando solo por detrás de Ángel Liciardi).
A pesar de su gran rendimiento individual, Barcelona no logró coronarse campeón ese año (el título fue para El Nacional), pero el equipo aseguró la clasificación a la Copa Libertadores de 1977 tras un dramático desempate contra el Deportivo Cuenca, donde el aporte de Reinaldi fue fundamental para mantener al equipo en los puestos de vanguardia.
Legado Breve pero Intenso
A diferencia de otros extranjeros que se quedaron décadas, el paso de Reinaldi fue corto. Para 1977 regresó a Argentina para unirse a Talleres de Córdoba, donde se convertiría en leyenda absoluta.
Sin embargo, en Guayaquil dejó la imagen de un profesional impecable. Para los historiadores del club y quienes lo vieron en el Estadio Modelo, la "Pepona" representa la época en la que Barcelona traía figuras en su plenitud, capaces de cambiar la dinámica de un partido con un solo toque de balón.
El debut de José Omar "La Pepona" Reinaldi en el fútbol ecuatoriano fue, literalmente, un aviso de lo que vendría: goles, elegancia y una conexión inmediata con las redes.
El Escenario del Debut
Reinaldi debutó con la camiseta de Barcelona SC el 4 de julio de 1976. El encuentro se disputó en el recordado Estadio Modelo (hoy Alberto Spencer) de Guayaquil. Su rival fue el Deportivo Cuenca, que en esa época era uno de los equipos más fuertes y competitivos del país.
El Desarrollo del Partido
El debut no pudo ser más soñado para el delantero cordobé:
Resultado: Barcelona se impuso con un contundente 3-0.
Su actuación: La "Pepona" no solo se mostró participativo en la creación, sino que selló su estreno anotando dos de los tres goles del equipo.
Compañeros destacados: Ese día compartió delantera con jugadores como Nelsinho (brasileño) y el recordado Miguel Ángel Coronel, con quienes empezó a tejer una sociedad ofensiva muy peligrosa.
El Impacto Inmediato
Lo que más llamó la atención de la prensa local y de los hinchas que asistieron al estadio fue su frialdad dentro del área. En una época donde el fútbol ecuatoriano era muy físico, Reinaldi impuso una pausa y una técnica "rioplatense" que descolocó a la defensa cuencana.
Aquel doblete fue el punto de partida para una racha impresionante que lo llevaría a marcar 23 goles en esa sola temporada, estableciendo uno de los promedios de gol más altos para un extranjero en su año de debut con el club.
Fue el inicio de un idilio corto pero intenso; esa tarde de julio, la hinchada amarilla supo que la dirigencia había traído a un jugador de jerarquía mundial.
Nota importante personal:
Yo estuve en el estadio en este partido
"La Pepona" Reinaldi, una figura emblemática del fútbol cordobés, tuvo el honor de ser convocado a la Selección Argentina en la década de los 70. Su talento y capacidad goleadora no pasaron desapercibidos para los entrenadores de la "Albiceleste".
A lo largo de su paso por la selección, Reinaldi compartió equipo con grandes figuras del fútbol argentino. Entre los nombres más destacados se encuentran:
Héctor Baley: Un arquero de gran nivel que formó parte del plantel campeón del mundo en 1978.
Luis Galván: Defensor central que también se coronó campeón mundial en 1978.
Daniel Valencia: Un talentoso volante creativo que brilló en Talleres de Córdoba y en la selección.
Mario Kempes: "El Matador", una de las máximas leyendas del fútbol argentino y figura clave en el Mundial de 1978.
Osvaldo Ardiles: Un mediocampista de gran técnica y visión de juego que triunfó en el fútbol inglés.
Estos son solo algunos de los nombres con los que Reinaldi compartió el vestuario de la selección. Su paso por la "Albiceleste" es un testimonio de su calidad como jugador y de su importancia en el fútbol argentino de su época.
El apodo de José Omar Reinaldi tiene un origen bastante curioso y, como suele suceder en el fútbol rioplatense, nació de una broma en el vestuario por su apariencia física cuando era muy joven.
El sobrenombre se lo pusieron sus compañeros de las divisiones inferiores de Belgrano de Córdoba. Según cuenta la historia, Reinaldi era un joven de mejillas muy coloradas (o rosadas) y facciones que, a los ojos de los otros jugadores, recordaban a las de las muñecas de trapo muy populares en aquella época en Argentina, llamadas "Peponas".
Al principio, a él no le gustaba mucho el apodo, pero como suele pasar, mientras más se resistía, más fuerza tomaba entre sus colegas y la hinchada. Con el tiempo, el nombre se volvió una marca registrada de su carrera, al punto de que hoy es casi imposible mencionar a Reinaldi sin anteponer su famoso alias.
Comparación de la llegada de la Pepona con otros fichajes (La Pepona / Batistuta)
La comparación es muy interesante y, guardando las proporciones de las distintas épocas, tiene mucho sentido en cuanto a la jerarquía y el impacto mediático, aunque hay matices importantes que las diferencian.
Aquí te analizo por qué la analogía funciona y en qué puntos se separa:
Por qué SÍ se parecen:
El cartel de figura: Al igual que Batistuta años después, Reinaldi llegó precedido de un estatus estelar. No era un desconocido; venía de jugar en los equipos más grandes de Argentina (River y Belgrano) y de ser convocado a la Selección. Traer a la "Pepona" en 1976 fue, para Barcelona, traer a uno de los mejores delanteros del continente en su momento.
La efectividad inmediata: Batistuta era garantía de gol donde fuera. Reinaldi cumplió con esa premisa desde su debut (aquel doblete ante el Cuenca que mencionamos) y terminó con 23 goles en su primer año. Esa capacidad de "llegar y besar el santo" es muy propia de los grandes goleadores como "Bati".
El magnetismo con la hinchada: Ambos poseían un carisma natural. Reinaldi se convirtió en el ídolo absoluto de la temporada 1976, tal como Batistuta generaba una "Batimanía" en cada club que pisaba.
Por qué NO son iguales:
El estilo de juego: Físicamente y en estilo, eran muy distintos. Batistuta era la fuerza bruta, el remate potente y el juego aéreo dominante. La "Pepona" Reinaldi era un jugador de técnica exquisita, pausa y elegancia; se movía más por todo el frente de ataque y participaba más en la elaboración.
El momento de la carrera: Si Batistuta hubiera venido a Barcelona, probablemente habría sido en el cierre de su carrera. Reinaldi, en cambio, llegó a Guayaquil con 27 años, es decir, en la plenitud total de su carrera. De hecho, después de Barcelona volvió a Argentina y fue figura histórica en Talleres de Córdoba.
En resumen
Si quisiéramos encontrar un equivalente más cercano a lo que significó Reinaldi para la época, sería como si Barcelona hubiera fichado a un Hernán Crespo o un Gonzalo Higuaín justo cuando estaban en su mejor momento en Europa.
Fue un lujo que se dio el fútbol ecuatoriano y Barcelona en particular: traer a un "10" con alma de "9" que estaba en el radar de la Selección Argentina vigente.
La llegada de José Omar "La Pepona" Reinaldi en 1976 se dio bajo una administración que buscaba desesperadamente devolverle la estabilidad y la gloria al club tras un 1975 muy convulso (marcado por huelgas de jugadores y cambios de mando).
Los principales responsables de su contratación fueron:
1. Miguel Marchán (Presidente)
Él asumió la presidencia en 1976.
2. Galo Roggiero Rolando
Aunque Roggiero es recordado principalmente por sus periodos como presidente en los años 80 y 2000, en la década de los 70 ya era una figura influyente en las comisiones de fútbol y en la toma de decisiones del club. Su visión siempre fue la de traer jugadores que no solo fueran buenos, sino que tuvieran "cartel" para atraer a la hinchada al estadio.
El Contexto de la Contratación
Traer a Reinaldi no fue sencillo. El jugador venía de ser campeón con River Plate en 1975 (cortando una racha de 18 años sin títulos para el equipo "millonario").
Fue una apuesta arriesgada por el costo, pero que salió perfecta en lo deportivo: los dirigentes buscaban un "fuera de serie" que pacificara las aguas institucionales, y la "Pepona" respondió con 23 goles en su primera temporada.
Capítulo 10
Análisis de las principales
canciones de 1976
Ver en el siguiente enlace
https://memoriasdeluiscarlo.blogspot.com/2026/07/1976-colegio-san-jose-la-salle.html
