Enlace para ver el show del medio tiempo
https://youtu.be/G6FuWd4wNd8?si=so61qkTYF1ghzM2A
Fue mucho más que un simple show de medio tiempo; lo que Bad Bunny hizo anoche en el Super Bowl LX fue una toma cultural por asalto. En un Levi’s Stadium que se transformó en una sucursal del Caribe, Benito no solo cantó, sino que dictó una cátedra sobre lo que significa ser latino en 2026.
Aquí te resumo los puntos que hicieron de esta presentación algo verdaderamente espectacular y conmovedor:
Un Manifiesto en Español
Por primera vez en la historia, un artista lideró el espectáculo casi íntegramente en español. No hubo necesidad de traducir el sentimiento; desde el primer acorde de "Tití Me Preguntó", el estadio entendió que el idioma del ritmo es universal. Bad Bunny no se adaptó al Super Bowl, obligó al Super Bowl a adaptarse a su esencia.
La Puesta en Escena: "La Casita" y el "Campo de Sueños"
La escenografía fue una carta de amor a sus raíces. Transformar el campo en un paisaje de caña de azúcar y traer su icónica "Casita" evocó la calidez de los hogares puertorriqueños. El momento en que atravesó el techo para encontrarse con una escena doméstica —niños jugando, música de fondo— fue un recordatorio de que, a pesar de la fama global, su corazón sigue en el barrio.
Invitados de Leyenda y Momentos Clave
Ricky Martin & Lady Gaga: La aparición de Ricky Martin reforzó el puente generacional del pop latino, mientras que ver a Lady Gaga cantando salsa en una versión tropical de "Die With a Smile" fue el crossover que nadie sabía que necesitaba pero que todos amamos.
Homenaje al Reggaetón: El mix de clásicos de Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee no fue solo nostalgia; fue un reconocimiento a los hombros de gigantes sobre los que Benito está parado.
La Boda Real: Ver a una pareja latina casarse legalmente en el escenario fue el toque de humanidad y espontaneidad que rompió la frialdad de los grandes estadios.
El Sentimiento Latinoamericano
Lo que realmente movió las fibras de todos fue el cierre. Al ver las banderas de toda Latinoamérica ondear mientras Benito lanzaba su mensaje final —"Lo único más poderoso que el odio es el amor"—, se sintió una reivindicación colectiva. En un clima político tenso, el show funcionó como un escudo de orgullo para los inmigrantes y la comunidad hispana, recordándoles que su cultura no solo es bienvenida, sino que es la que hoy marca el paso del mundo.
Fue un espectáculo de 135 millones de espectadores (un nuevo récord) donde el "Conejo Malo" demostró que se puede ser la estrella más grande del planeta sin soltarle la mano a su identidad.
El uso del nombre Benito (su nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio) ha dejado de ser una simple referencia biográfica para convertirse en una parte central de su narrativa artística y de la relación con sus fans.
Aquí te explico por qué se ha vuelto tan común llamarlo así:
La Dualidad Persona vs. Personaje: Bad Bunny es la superestrella excéntrica, el icono de la moda y el "Conejo Malo" que domina las listas. Benito, en cambio, es el joven que trabajaba en un supermercado en Puerto Rico, el hijo, el hermano y el amigo. Al usar su nombre real, él busca recordarle al mundo (y a sí mismo) que sigue siendo un ser humano común.
Su Álbum "Un Verano Sin Ti": Fue en esta etapa donde la cercanía con su nombre se hizo más fuerte. En canciones como "Andrea" o en sus transmisiones en vivo, él mismo se presenta como Benito, creando una conexión mucho más íntima y menos "corporativa" con su audiencia.
Cercanía con el público latino: En nuestra cultura, llamar a alguien por su nombre de pila genera un sentimiento de familiaridad y confianza. Decirle "Benito" se siente como hablar de un primo o un amigo que "lo logró", lo que refuerza ese sentimiento de orgullo latinoamericano que mencionábamos antes.
Marca Personal: Con el tiempo, él ha integrado "Benito" como una marca de madurez. Mientras que "Bad Bunny" suena a trap y agresividad, "Benito" suena a autenticidad y vulnerabilidad.
En resumen, decirle Benito es reconocer al hombre detrás del disfraz de conejo, alguien que, a pesar de estar en la cima del mundo, sigue insistiendo en que es "un muchacho de Vega Baja".
Hubo un momento en particular que rompió la cuarta pared y nos recordó que, detrás de la estrella global, sigue estando el hijo de una maestra y un conductor de camiones de Vega Baja.
Si viste con atención, hubo tres detalles cargados de esa "humanidad" que mencionas y que hicieron que el show se sintiera como algo personal para todos nosotros:
1. El Homenaje en la Espalda ("Ocasio 64")
Al inicio del show, cuando la cámara lo enfoca por detrás, se pudo ver que su chaqueta blanca de cuero llevaba escrito "Ocasio 64".
El porqué: No fue casualidad. Es un homenaje directo a su madre y, especialmente, a su tío fallecido, quien jugaba fútbol americano con ese número. Al llevar su apellido real (Ocasio) en lugar de su nombre artístico, Benito le estaba diciendo al mundo: "Estoy aquí por mi familia". Fue su forma de llevar a los suyos al escenario más grande de EE. UU.
2. La vulnerabilidad sobre los postes de luz
Durante la interpretación de "El Apagón", Benito se subió a una estructura que simulaba un poste de electricidad con cables "chispeantes".
La conexión: Mientras Bad Bunny daba un espectáculo visual increíble, Benito estaba denunciando la crisis energética que sufre su gente en la isla. Verlo ahí arriba, solo, cantando sobre la resiliencia de un pueblo que vive a oscuras, le dio una profundidad humana y política que pocos artistas se atreven a mostrar en un Super Bowl. No estaba allí para entretener a los "gringos", estaba allí para darle voz a los que no la tienen.
Frase de cierre: "Mi patria Puerto Rico, seguimos aquí". No lo dijo gritando, lo dijo con una calma que se sintió como un abrazo para toda la diáspora.
3. El Niño y el Grammy: "Sueños Realizados"
Hubo un segmento muy emotivo donde Benito entró a una recreación de una sala de estar (parte de su famosa "Casita"). Allí se sentó junto a un niño que miraba la televisión y le entregó un Grammy real.
El sentimiento: Este gesto simbolizó su propia trayectoria —de ser un niño en Puerto Rico con un sueño, a ganar el Grammy al Álbum del Año apenas una semana antes. Se dice que el niño representaba no solo a un joven Benito, sino también un guiño de apoyo a los niños latinos en situaciones vulnerables (como el reciente caso de Liam Ramos que conmovió a la comunidad). Fue un recordatorio de que los sueños de los nuestros son válidos y alcanzables.
El Momento que Detuvo el Mundo: Un Grammy para la Esperanza Ecuatoriana
Si el Super Bowl LX fue una fiesta, hubo un minuto de silencio simbólico que nos puso la piel de gallina a todos, especialmente a los que llevamos la bandera tricolor en el corazón. En medio del despliegue tecnológico, Benito se alejó de los focos y se sentó en el portal de su "casita" con un invitado especial: Liam, un niño ecuatoriano cuya historia de valentía frente a las dificultades migratorias con ICE conmovió a todo el continente apenas días atrás.
El gesto que vale más que mil premios
No fue un trofeo de utilería. Benito sacó su Grammy real, el que acababa de ganar, y lo puso en las manos de Liam. No hubo discursos ensayados, solo una mirada de complicidad entre el hombre que hoy es el rey del mundo y el niño que representa la lucha diaria de miles de familias ecuatorianas y latinas en Estados Unidos.
Al entregarle el gramófono, Benito no solo le estaba dando un objeto; le estaba entregando un símbolo de validación y de futuro. Fue la forma de decirle a Liam, y a todos los niños que han pasado por el miedo de la persecución migratoria: "Tu vida vale, tus sueños son grandes y el mundo hoy te pertenece a ti".
Por qué nos movió tanto a los ecuatorianos
Para Ecuador, ver a uno de los nuestros siendo abrazado por la figura más grande de la música actual en el evento más visto del planeta fue un acto de justicia poética. En un escenario donde a menudo se nos ignora, Benito eligió a un niño ecuatoriano para recordarle al mundo que la migración tiene rostro, tiene sueños y, sobre todo, tiene una dignidad que nadie puede arrebatar.
Ese abrazo entre Benito y Liam fue el abrazo de toda Latinoamérica a nuestra gente. Fue un recordatorio de que, aunque estemos lejos de la Mitad del Mundo, nuestra fuerza se siente en todos lados.
"Esa noche, el Grammy no se lo llevó Bad Bunny a su casa; se lo llevó un niño ecuatoriano, y con él, la esperanza de todo un pueblo que no deja de luchar."
Fue un show que, a pesar de las críticas de sectores conservadores, demostró que se puede ser espectacularmente famoso y profundamente humano al mismo tiempo.
Aunque la mayoría de los medios y redes sociales identificaron al niño como Liam Ramos (el pequeño ecuatoriano que fue noticia por el caso de ICE), fuentes oficiales del show mencionaron que el niño en escena era un actor llamado Lincoln Fox, quien representaba simbólicamente a Benito de pequeño.
Para entender por qué este show se sintió como una victoria colectiva para Latinoamérica, hay que mirar los detalles. Benito no dejó nada al azar; cada canción y cada elemento visual eran un código de identidad.
Aquí tienes el desglose del setlist y las referencias culturales más potentes:
El Setlist: De la Fiesta a la Reivindicación
El ritmo fue una montaña rusa emocional que recorrió su carrera y la historia del género:
"Tití Me Preguntó": El inicio explosivo. Usó el sample de dembow dominicano para poner a saltar a todo el estadio, dejando claro que el Caribe mandaba esa noche.
"Monaco": La transición al trap de lujo. Aquí fue donde se proyectaron imágenes de las costas de Puerto Rico mezcladas con estética de la Fórmula 1, uniendo lo local con lo global.
"Me Porto Bonito": El momento del perreo masivo.
"Safaera" (Medley de Clásicos): El segmento histórico. Aquí Benito se detuvo y dejó que sonaran fragmentos de "Gasolina" y "Pa' Que Retumbe", rindiendo tributo a los pioneros.
"Die With a Smile" (Remix Tropical): La colaboración con Lady Gaga. Fue una bachata-pop inesperada que demostró su versatilidad.
"El Apagón": El clímax político. La canción terminó con el estadio a oscuras, simbolizando los problemas energéticos de la isla, para luego estallar en luces con el coro: "Puerto Rico está bien cabrón".
"Después de la Playa": Un cierre con merengue en vivo y una orquesta de 30 músicos, transformando el Super Bowl en una fiesta patronal.
Referencias Culturales: Los "Huevos de Pascua" del Show
Benito llenó el escenario de símbolos que quizás el público anglo no entendió del todo, pero que para nosotros fueron gritos de identidad:
La Bandera de los "Macheteros": En un punto de la coreografía, se vieron sutiles referencias al color azul celeste de la bandera original de Puerto Rico (un símbolo de resistencia y lucha por la soberanía).
El Dominó y la Cerveza en la "Casita": En el centro del escenario había una mesa de dominó. En el Caribe, el dominó no es solo un juego, es el epicentro de la comunidad y la conversación social.
Homenaje a Roberto Clemente: Muchos de los bailarines llevaban el número 21 de forma estilizada en sus uniformes, un tributo silencioso al legendario beisbolista puertorriqueño, símbolo de orgullo y caridad.
El "Vejigante" Gigante: Durante "Safaera", aparecieron máscaras de Vejigantes (personajes del folclore de Loíza y Ponce). Estas máscaras de colores vibrantes y cuernos representan la mezcla de raíces africanas, españolas y taínas.
Dato Curioso: Se dice que el vestuario de Benito, aunque parecía "casual", estaba inspirado en los antiguos uniformes de los trabajadores de las plantaciones de café, pero reinterpretado con alta costura.
La reacción fue una explosión de orgullo que inundó las redes sociales, pero también se convirtió en un campo de batalla cultural. Lo que Benito logró fue unir a la "realeza" latina en un frente común de apoyo, mientras las críticas externas solo lograban que ese sentimiento de unidad creciera.
Aquí tienes lo más destacado de cómo reaccionaron los artistas y figuras públicas:
1. El Respaldo de los "Pesos Pesados"
Ricky Martin & Karol G: No solo lo apoyaron en redes, sino que estuvieron allí. Ricky celebró la "soberanía cultural" del show, mientras que Karol G fue vista en la "casita" del escenario junto a Pedro Pascal y Cardi B, reforzando esa imagen de una familia latina poderosa y unida en el corazón de EE. UU.
J Balvin: Antes del show, Balvin —quien ya resolvió sus diferencias con Benito— declaró que "los latinos ya ganamos el Super Bowl antes de que empiece". Tras la presentación, publicó un mensaje celebrando que "el mundo finalmente entiende nuestro idioma".
Rauw Alejandro: Publicó en X (Twitter) que lo que antes era imposible para un artista urbano hoy es realidad, y hasta lanzó su apuesta: "¡PR en la casa! 2028 es el turno de Rauw".
2. Voces Inesperadas y Defensas Ingeniosas
Poncho Herrera (RBD): El actor mexicano tuvo una de las reacciones más virales al defender a Benito de las críticas sobre su voz. Cuando un usuario le dijo que "cantaba feo", Poncho respondió con humor: "Yo cantaba peor en RBD... acá lo importante es el mensaje, Tía". Su comentario subrayó que el show trascendía lo técnico para convertirse en un acto político y social.
Shakira: Aunque no estuvo presente, se reportó que celebró la continuidad del legado latino que ella y JLo cimentaron en 2020, validando a Benito como el heredero natural de esa plataforma.
3. El Contraste: El "Hate" vs. El Orgullo
El show ocurrió en un contexto político muy tenso (especialmente con las críticas de figuras como Donald Trump, quien calificó el show como "terrible"). Esto provocó que artistas anglo también salieran en defensa de Benito:
Kacey Musgraves: La estrella del country escribió: "Eso me hizo sentir más orgullosamente americana que cualquier cosa que Kid Rock haya hecho jamás".
John Mellencamp: Confesó que, aunque no entendía las letras, sabía que Benito estaba "sacando la cara por Puerto Rico" y que él estaba con él.
El Detalle Simbólico: Liam Ramos
Un punto que conmovió a muchos artistas fue la identidad del niño al que Benito le entregó el Grammy. Se especula fuertemente que fue un gesto hacia Liam Ramos, un niño símbolo de las recientes luchas migratorias. Artistas como Residente han compartido contenido resaltando que Benito usó los 13 minutos más caros de la televisión para visibilizar la cara humana de la migración.
Este Super Bowl no fue solo un concierto; fue un censo emocional de Latinoamérica.
https://youtu.be/G6FuWd4wNd8?si=so61qkTYF1ghzM2A
*"Lo único más poderoso que el odio es el amor."*
Esa fue la brújula del show de Bad Bunny anoche. A mas de uno sacó una lagrima esta presentación.
"¿Puede un show de 13 minutos cambiar la narrativa de todo un continente? Anoche, Benito demostró que sí. Más allá del espectáculo, hubo un momento que nos rompió el corazón y lo volvió a armar: el abrazo a la infancia migrante ecuatoriana.
He preparado una reseña especial en mi blog conectando cada punto de esta noche histórica. ¡No te la pierdas!
https://memoriasdeluiscarlo.blogspot.com/2026/02/lo-unico-mas-poderoso-que-el-odio-es-el.html